David Domínguez M.
Por lo menos la visita del papa Juan Pablo II a México logró
lo que nadie había podido en Yucatán: hacer que las legisladoras y diferentes fuerzas
políticas del Estado coincidan en algo, en este caso en reconocer que la presencia del
Santo Padre es positiva, de gran trascendencia para los mexicanos y esperan que su mensaje
logre un cambio positivo para el País, aunque cada quién lo interpreta a su manera.
Lo que no pudo evitar fueron los reclamos y acusaciones mutuas entre
las diferentes fuerzas políticas, culpándose cada una de tratar de aprovecharse de la
visita papal.
Los de la oposición lo que más esperan es que el Papa exprese un
mensaje de paz y reflexión con relación al conflicto de Chiapas.
Las diputadas Myrna Esther Hoyos Schlamme, del PRI; Mercedes
Estrada Mérida, por el PAN, y Noemí Avilés Marín, del PRD, coincidieron que
esta visita es importante para los mexicanos, sobre todo porque la mayoría de los que
habitan el País son de religión católica.
La priísta dijo que este evento es "importantísimo, no podemos
olvidar que la mayor parte del pueblo mexicano es católico y aún para los que no lo son;
la figura de Su Santidad Juan Pablo es realmente de mucho respeto, de una gran
humanidad, es un símbolo mundial muy respetado, así es que tiene una gran importancia
para todos los mexicanos".
En el caso de la clase política, dijo que también con absoluto
respeto lo esperan, pues es de reconocerse que tiene una gran influencia, es la máxima
autoridad de algo que ejerce una gran influencia en todo el mundo y por eso la clase
política también lo respeta.
Por su parte, Estrada Mérida manifestó que para todos es
positivo que el Papa venga a México, se debe reconocer la distinción que hace a los
mexicanos al privilegiarlo con esta su cuarta visita al País. "Ojalá sirva de paso
para que también el gobierno tome en cuenta las opiniones que vierta el Santo Padre sobre
nuestro país".
Comentó que no se debe pensar que el Papa llega ignorando los
problemas que hay en México, pues está informado hasta de las injusticias que hay en
Chiapas, donde ni los derechos humanos se respetan, por lo que espera que en su mensaje,
al referirse a estas situaciones, sirva de reflexión para las autoridades.
Lo que no le parece correcto, dijo, es que algunos políticos estén
"tratando de llevar agua a su molino" y quieren aprovecharse de este evento
religioso y ganar ventaja para las elecciones del 2000, como el Jefe de Gobierno
perredista del Distrito Federal, Cuauhtémoc Cárdenas, quien
ofreció hasta entregar las llaves de la ciudad al Papa.
Ojalá que esta visita sirva para hacer cambiar el rumbo y
sentido social a todos señaló.
La perredista Avilés Marín también consideró la visita del
Santo Padre como algo importantísimo para los mexicanos y, "sin pretender hacer de
esto algo partidista, también es bueno que en su visita tenga contacto con un gobierno
emanado de una fuerza política diferente a la que había conocido, como ocurrirá cuando
lo atienda el Jefe de Gobierno del D.F., Cuauhtémoc Cárdenas".
Añadió que será importante conocer los planteamientos que podría
hacer para la pacificación de Chiapas y el elemento político que pudiese darse en su
mensaje a favor de la paz en México, que sería lo más benéfico.
Por su parte el líder estatal del PRI, Jorge Carlos Ramírez Marín,
opinó que lo más importante de esta visita papal, sobre todo para la sociedad
latinoamericana considerando que la inmensa mayoría son católicos, será el documento
que entregará, donde se marcará el futuro de la Iglesia.
El segundo punto en importancia, dijo, es definitivamente su presencia,
pues es la fuente de esperanza, amor y paz, por lo que podría venir a ser un factor de
unidad y reconciliación en el País; no hay que olvidar que "es el mensajero de la
paz", tiene un impacto de esperanza y unidad, lo cual hará que todos esperen con
devoción su mensaje.
Sobre la implicación política, comentó que en este caso se ve el
ridículo que hace el PRD con Cuauhtémoc Cárdenas, quien hace años perseguía a
la Iglesia en Michoacán; hasta llegó a calificar de mercenario al Papa y ahora
hipócritamente le ofrece las llaves de la ciudad.
El dirigente estatal del PAN, José Castañeda Pérez, celebró
y se congratuló por el regreso del Papa a México, sobre todo por considerar que este es
un país eminentemente católico y donde lo reconocen a él como gran líder moral, que
además se ha caracterizado por hablar claro.
Consideró que Juan Pablo II puede traer una luz de esperanza y
una mayor motivación para trabajar por lo que México necesita, además de acabar con las
tres grandes pobrezas que azotan al País, que son la material, la intelectual y la moral.
Esta visita comentó que podría ser incluso como "una sacudida
para los mexicanos", la sacudida que se necesita en la política para lograr entre
los políticos lo que en la religión se conoce como una conversión, un cambio radical de
actitudes, acabar con la corrupción, la impunidad, y la miseria moral, sería como una
oportunidad más para reflexionar. (D.D.M., Mérida, Yucatán, Méx., enero de 1999)