Desde Palacio¿Protección civil?

¡Aquí el que dice cuándo viene el Presidente soy yo! —escuchamos el sonoro grito de nuestro jefe la semana pasada, mientras disgustado leía las declaraciones que el Sr. Xavier Abreu Sierra hiciera —sin su autorización— al Diario, anunciando una supuesta visita presidencial.

De acuerdo con el programa que tuvimos oportunidad de conocer, el Dr. Ernesto Zedillo ya tenía completa la agenda en Yucatán y del Aeropuerto se iría a la Academia de Policía, al Libramiento y Paso a Desnivel "Víctor Cervera Pacheco", además de inaugurar el Centro de Convenciones y Exposiciones "VCP" y otros sitios secretos que nuestro jefe ha recorrido en días pasados y que espera darle a conocer al Jefe de la Nación.

Ya hemos comentado aquí que el Sr. Presidente, salvo lo que se diga en contrario por motivos de afecto, quiere mucho a nuestro Gobernador y estaría dispuesto a llevárselo a trabajar con él, en la Sedesol o en la Secretaría de Gobernación, apenas salga el candidato del PRI, cualquiera que éste sea.

Volvamos a la nota. El movimiento que hay aquí, en este Universo de la decencia y la honradez administrativa, a partir de la llegada secreta del Presidente es inusitado, al grado que hemos llamado a colaborar hasta a quienes se habían retirado a trabajar en sus negocios. Por ejemplo, el buen Carlos está de regreso para que la mirada celosa del "Cóndor" nos proteja.

El asunto del licenciado Abreu no pasó a mayores ya que el castigo, por fortuna, se lo dio el Diario, que movió aire, cielo, mar y tierra para corroborar si lo que dijo Xavier sobre la llegada del Presidente era cierto o formaba parte del grupo de "los errores de enero".

—Iba a venir el Presidente —pensó para sus adentros D. Víctor—, pero como lo anunció Xavier, ahora mismo me comunico con el Estado Mayor y le digo que las obras del Libramiento y del Centro de Convenciones "VCP" aún no están listas y por tanto sugiero que la gira sea después de la visita de Juan Pablo II.

Así se las gasta nuestro jefe.

Por cierto, el Centro de Convenciones, obra cumbre No. 3 de nuestro líder, abre sus puertas con un evento que, para nuestro Señor, es un homenaje a su trabajo y un reconocimiento velado de una empresa que durante años ha minimizado su labor. La verdad, eso de organizar una miniconvención el 28, 29 y 30, le demuestra a D. Víctor que todavía lo quieren.

Otro asunto que tiene muy preocupado a nuestro jefe sigue viniendo del ayuntamiento meridano. Se trata del último parte informativo que sobre seguridad pública le rinden a nuestro jefe todas las noches.

—Por la mañana estuvo el Alcalde en el lugar de los hechos y parece que "lo saló". Tres personas han muerto en el Acuaparque y esto prueba que el Ayuntamiento carece de un equipo de gente que piense sobre Protección Civil —reza la tarjeta informativa que recibió D. Víctor del Cuerpo de Inteligencia de la secretaría adjunta a la Oficina del C. Gobernador vía radio trunking.

—Lamentablemente el Comité encargado de esa labor está en manos del mismo sujeto que desde hace siete años promueve —y fomenta— la práctica irregular de toda clase de asentamientos humanos, construcciones sin permiso, sin respetar el reglamento y otras violaciones al presupuesto —agrega la tarjeta que contiene el nombre del "personaje" al que se le sigue la pista en espera de que resbale.

Según leyó nuestro jefe, Abreu Sierra dijo que ese lugar necesita de un tratamiento especial y constante para que pueda utilizarse como área de natación, "y si no es para eso, podrá ser utilizada por lanchas y balsas para que la gente pueda venir a divertirse aquí".

Apenas conoció la declaración de su alcalde de cabecera, D. Víctor la sometió a un sesudo análisis, le aplicó el Teorema de Maquiavelo (sólo él conoce la ecuación) y solicitó una investigación del comportamiento del Acuaparque.

—De seguir tan elevado el número de muertos en ese sitio, se lo voy a clausurar —advirtió nuestro Gobernador que, como todos sabemos, no se tienda el corazón para nada en lo que se refiere a tomar decisiones y otras cosas.

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Antes de volver a nuestras ocupaciones aquí en este templo de la democracia, Desde Palacio nos enteramos de dos adivinanzas:

Una: ¿Cómo se llama el funcionario no cerverista que, a unos meses de subirse al gabinete por invitación del Sr. Cervera, ha desconocido a todas sus amistades, no recibe llamadas de la gente con la que solía hablar por teléfono —tampoco las ayuda en nada— y menos atiende a las humildes señoras del seccional del PRI —donde fue activista— cuando lo visitan con motivo de su cumpleaños?

La segunda. ¿Por qué dirán que en la antesala del despacho conocido como "Presidencia" —en el Ayuntamiento— a cada rato entra y sale "el Sol". ¿Acaso le dicen "Sol" a quien nadie puede ver... ni estar cerca de él?

En todo caso, su apellido pueden cambiar y ser "Ro-Sol". (Mérida, Yucatán, Méx., enero de 1999)