El caso de Manuel...

Internet, un espacio para que los políticos digan "su verdad"

La política mexicana, a veces reñida con la moral, la ética y la veracidad, ha encontrado una manera de romper las fronteras y extenderse a millones de seres humanos en todo el mundo a través de Internet.

Por este medio, los políticos consiguen llegar al público masivo sin los tropiezos que constituyen los medios de comunicación que, ajenos a los intereses de quienes los utilizan —o inmersos en éstos—, publican sólo aquello que conviene a su propia línea.

Para escapar de las garras de los medios periodísticos, las páginas de Internet son una excelente salida. Casi se puede interpretar que los políticos que se publicitan en este medio tienen iguales o mejores oportunidades de decir "su verdad" que los propios periódicos que funcionan en la red.

Uno de esos personajes es Manuel Bartlett Díaz, político priísta de línea dura, quien desde los primeros días de febrero arrancó su campaña para obtener la candidatura de su partido por la Presidencia de la República, convirtiéndose en el segundo que lo hace, pues el panista Vicente Fox Quesada, gobernador de Guanajuato, lleva varios meses en similar labor de proselitismo y también cuenta con una página en Internet, de la que La Revista informó hace algún tiempo.

En su página en Internet, en la dirección www.bartlett.org.mx, el precandidato priísta promueve la Fundación para la Participación Democrática A.C., que es el órgano a través del cual se piden donativos.

En escueta forma, dice, "Participación Democrática A.C. le invita a participar como simpatizante aportando su donativo a la cuenta de Banamex No. 791888-7, Sucursal 577".

Enseguida contiene una serie de apartados con su curriculum, vida y obra, así como una serie de documentos y escritos que explican algunas de sus labores de gobierno. Asimismo, tiene una sección con boletines informativos y hasta relaciona los pensamientos que, sobre él, han vertido varios periodistas.

Al hablar de sus formas de pensamiento, dice que el Lic. Bartlett es un promotor y defensor de la democracia, ya que en su tesis sobre la misma pondera la importancia de la educación, la crítica plural, la participación ciudadana y el ejercicio del poder público, como mecanismos básicos para mantener la convivencia social. En este tenor, afirma que la democracia es un fenómeno integral, que se inserta en un proceso histórico constante del mejoramiento de México en lo político, en lo económico y en lo social.

Afirma que el Federalismo debe partir de las teorías contractualistas, es decir, los sujetos autónomos deciden unirse en un pacto social sin perder su identidad ni su autonomía.

Con base en lo anterior, Bartlett sustenta su tesis federalista en la Constitución Mexicana de 1917, la cual reconoce la identidad de los Estados y establece la forma de gobierno republicana, representativa y popular.

—El Federalismo —dice— significa un régimen de colaboración entre distintas esferas de gobierno (municipal, estatal y federal) que se reparten equilibradamente las funciones públicas y suman su esfuerzo.

Dice su página en Internet que Bartlett "ha afirmado reiteradamente que el manejo de la política en México debe recaer en aquellos personajes que conocen y han estudiado sobre ella. Por lo mismo no se debe improvisar a partir de disciplinas que justo están para apoyar a la política. Se debe ponderar toda forma de acción y pensamiento que se proponga combatir la ignorancia, el fanatismo y la falsedad a través del conocimiento, la ciencia y, desde luego, la experiencia sustentada en una trayectoria profesional. De esta manera la emancipación intelectual se convierte también en una emancipación política".

Etica y Política en la concepción bartlettiana

Esgrime que en el sistema político mexicano el referente ético de la política es ineludible. Etica proviene de ethos, costumbre, tradición, pero también significa carácter, comportamiento. La imagen ética de un estadista debe sobrepasar la de las buenas intenciones. "El manejo ético en la esfera de la política debe ser firme, pero sin olvidar la equidad y la justicia", sentencia Bartlett.

Ahora bien, es imprescindible consolidar una imagen de congruencia entre los actos y el discurso de un estadista, evitando de esta manera la vulnerabilidad a partir de un discurso que se compromete con los reclamos supuestamente éticos pero irrealizables. La ética bartlettiana es entonces la capacidad de conjuntar la acción política y las expectativas de lo que es el bien, pero siempre dentro del marco de lo posible.

La justicia social en el pensamiento de Bartlett

En otro apartado, el candidato "opina que la justicia se puede entender ya sea como virtud privada (reciprocidad) o ya sea como norma general capaz de asegurar una convivencia pacífica, es decir, hasta el punto de imponer a cada uno el respeto de las libertades ajenas, en un sistema de limitación recíproca de la libertad natural originaria".

—De ahí, pues, que sea básico en una democracia formal, desarrollar una democracia social, ya que la democracia —afirma—, no sólo es la participación ciudadana en procesos electorales sino además la participación en el producto nacional y en la igualdad de oportunidades. Esto es, la justicia entendida como igualdad política e igualdad social.

Bartlett como defensor del estado de derecho

Considera que para fortalecer la credibilidad de la política, es fundamental desarrollar un estado de derecho. Esto se puede lograr ya sea a partir de una teoría que analice el derecho en función del poder, o ya sea mediante una teoría que considere el poder con base en un sistema normativo.

Ciertamente —subraya— se debe consolidar una ingeniería constitucional que haga posible gobernar y haga posible también controlar y regular los actos de gobierno. Con este esquema se establecen vasos comunicantes entre gobernabilidad y legalidad en el ejercicio del poder político.

Bartlett propone un sistema de partidos moderno y coherente

Entiende que la Constitución Mexicana otorga el carácter de focos de interés público a los partidos políticos y los impele a solicitar el voto ciudadano con base en sus ideas, principios y programas. Antes bien, si los partidos políticos exhortan al voto en función de proyectos específicos, se verán investidos con un mandato del cual serán responsables para su cumplimiento.

"En un sistema de partidos como el de México —comenta Bartlett— la Constitución es la piedra de toque que exige que el ciudadano conozca entre qué alternativas vota. Asimismo exige que los partidos precisen cuál es su propuesta o su proyecto. De esta forma, la Constitución permite la credibilidad electoral y legitima al sistema político".

Congruencia ideológica bartlettiana

Profundiza en el concepto de ideología considerándolo como un conjunto de ideas, de valores y de opiniones, inherentes a las raíces del PRI, las cuales tienen su fundamento en la Revolución Mexicana y en la herencia liberal del siglo XIX. Así pues, la ideología puede ser vista como un conjunto de conceptos y de ideas en torno al pasado y al presente del hombre y de la sociedad, formulada por un grupo con afinidades políticas para darle congruencia a un proyecto de Nación.

Más adelante habla del concepto de nación que debe considerarse, como una población que experimenta una comunidad de territorio, de vida económica, de cultura, de lengua, de acontecimientos históricos, de modo que la mayor parte de los individuos que la componen se formen una conciencia clara de dicha comunidad y desarrollen hacia ella un gran apego efectivo.

—Gracias a tales procesos —dice— la idea y el sentimiento de nación (de pertenencia a una comunidad) son poderosos factores de integración social y política. (En este tenor se podría desarrollar el concepto de indigenismo).

Bartlett afirma que al hablar de esa realidad llamada globalización hacemos referencia al impacto del acelerado desarrollo de la tecnología, la comunicación y los mercados mundiales, y con esto asumimos que la globalización puede provocar una especia de unificación de los fenómenos culturales. Esto es, la globalización conlleva una tendencia a la homogeneización mundial.

Por ello, apunta, es necesario asumir esta realidad pero sin perder de vista nuestro referente histórico. Así podremos desarrollar adecuadamente nuevos escenarios como las ONG’S, la ecología, le tecnificación, etc.

(Recopilación vía Internet. Mérida, Yucatán, febrero de 1999)

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