Fases

Hoy… nos invade la melancolía.

¡Hola! Creo que ya vieron esta nueva sección. Perdón por no habernos presentado antes, pero nunca es tarde... Somos jóvenes que queremos compartir este espacio donde nos hemos podido expresar, con nuestra forma muy particular de ver la vida sin molestar a nadie. Yo en lo personal soy muy romántica y por lo tanto optimista, la literatura es una de las cosas que amo, aunque tengo mucho camino por recorrer aún y le prometo poner lo mejor de mí. Me gustaría saber qué opinan de nosotros, si tienen alguna sugerencia.

Mis amigos Santiago y Alejandro son personas amantes de la literatura. De ellos prefiero hablar más adelante.

Les dejo con una persona que respeto, espero nos volvamos muy frecuentes compañías ya que nosotros crecemos gracias a ustedes. Sendy.

Murió sin alborotar, se murió y ya

Amor, soledad, mujeres, alcohol… En una palabra: Sabines, el poeta de las vivencias universales que hizo estremecer Bellas Artes. No quiero empezar como otra gente citando fragmentos, alabando y conmoviéndome por algo que ya esperábamos .Yo prefiero recordar esa voz, ese estilo que casi podría jurar que nunca volveremos a hallar, esa pasión, ese talento, no sé, como era como gobernador.

No soy fanática de la vida real de los poetas, prefiero la distancia. Nunca dejaré de asociar sus poemas con fragmentos de mi vida, como reí entre lágrimas al leer "Los amorosos".

Sabines me enseñó que a veces la fe no basta, que a veces es bueno admitir que duele…, sin doblegarte.

La poesía de Sabines es tan impactante, tan real —al menos para mí—. Es lógico que siendo una persona tan preparada produjera un trabajo.

Con gran calidad, él mostró muchos personajes existentes en este mundo bizarro; le admiro su humildad y que siempre tuviera un momento para la gente joven y muchas otras cosas a pesar de que no es mi predilecto.

Tengo que reconocer que su trabajo tenía —perdón, tiene— una calidad muy buena; creo que no hay nada más qué decir: los amorosos están de luto. La dama de la noche que el canonizó deja caer una lágrima negra por su mejilla; las cosas que siempre están ahí y que nadie nota están solas en espera de un poeta que las volverá palpables, pero dudo que logre hacerlas humanas.

* * *

Este es un amigo mío, Alejandro Fitzmaurice, una persona muy buena en lo que hace.

Y creo que va para más:

Plegaria a Alfonso

Con todo mi cariño y respeto a la memoria de mi
compañero Alfonso Nava Magaña.

"…El desamparo que es ser hombres,
la gloria de ser hombres
y compartir el pan, el sol, la muerte
el olvidado asombro de estar vivos"

Octavio Paz

Amaneció tarde
El día que moriste,
Alfonso,
Por que no escogiste un día especial
O una fecha especial,
Elegiste éste,
Muchachos hacia escuelas
Tráfico, automóviles
Los barrenderos, las hojas
No elegiste
Ni lluvias ni otoños
Ni llantos ni fiebres…

Sabes Alfonso
Al principio
No me dolió que murieras
Sólo me recordaste
Que la muerte está viva,
Cantando furiosa
Conviviendo en comidas familiares
Sentándose junto al abuelo
Y junto al chiquillo
Compartiendo el pan nuestro
Jugando con los ojos de los enamorados
Soplándoles, dándoles el aire del amor
Me recordaste que cuando los dos luchan en una cama
La muerte también lucha, ama, permite
Me recordaste que la piedad
No se hizo para los hombres
Los hombres estamos hechos de piedad
De la piedad de la muerte, compartiéndola
Vivir es el verdadero rito
El verdadero culto a la muerte
Y yo te recuerdo Alfonso
Con las canciones que tú supiste enseñarme
Que nunca pudiste guardarlas
Esa fue la música que hubieras querido escuchar
El día de tu muerte
O mi muerte.

Alfonso,
Te faltó elegir un buen poeta
Para que escribiera algo digno
De ti ,en tu memoria
Que pudiera hablar de tu sonrisa
De tus palabras, de tus sentimientos
Y de todos tus albures.
Alfonso,
Últimamente me han dicho
Que mis poemas son muy fríos
Y éste no es la excepción
Porque quiero escribir tantas cosas de ti
Para no decir nada
Para expresarte mi indiferencia
Mi hipocresía
Para decirte que quiero llorar
Y no puedo
Quiero desenterrarte
Y no puedo
Quiero resucitarte
Y no puedo
Que sólo contigo puedo compartir
Solemne, la muerte contigo.

Buscamos tu tumba
La buscamos
Te buscamos para darte llanto,
Palabras, resignación
Y aún así
Ibamos con las manos vacías
Llenos de melancolía
Sorpresa y frases cortas.
Yo pensaba ofrendarte
un cigarrillo
en lugar de todas esas flores
marchitas,
y entre la noche oscura
y nuestros silencios y risas
comprendimos
que así querías ser recordado:
olvidándote
con nuestro buen humor de antaño
sin llanto hipócrita
o rezando en voz alta.
Alfonso,
Alego ser tu amigo
Porque me faltó el tiempo
Pero sobre todo voluntad
Aunque es tarde, perdóname,
Perdónanos

Alejandro Fitzmaurice

(a Alfonso, si puede leer estas palabras)

* * *

Y por último yo les dejo con otro amigo mío que escribe genial, Santiago. nos veremos en otras "Fases".

Igualmente Diferentes

Para Hernán Cortés.
Gracias por darnos vida.
Santiago Canales

Todos los días son iguales, pensaba mientras tomaba la vereda que se dirigía al mercado.

El sol impasible rajaba las piedras y la muchedumbre histérica vendía su alma a cambio de unas bellas plumas de quetzal o unos verdes aretes de jade, obsidiana en flor, preciosos petates entretejidos con lágrimas, sudor y amor al dolor continuo; las aves surcaban el aire con un canto que sólo ellas y los dioses podían entonar, las nubes trazaban espléndidas figuras que emulaban majestuosos templos, moradas de grandes señores, el viento fresco soplaba en mi rostro y los pequeños retoños de gigantescos ahuehuetes danzaban al sol del aire curioso que jugaba con sus hojas.

Feliz me sentía después de mi unión con ella, con mi amada Xóchitl, con la encarnación de la luna y roca clara y fina del fondo de los ríos, la diosa nacida de carne humana, que canta y baila al compás del caracol y la ocarina, del tambor y del viento entre las grutas; a ese pedacito de cielo que invita a volar muy alto, mientras te pierdes entre las nubes con formas de ave y entre las aves con formas de nube, volar y mezclar tu esencia con el aire hasta alcanzar el sol y bañarte rotundo con sus rayos calientes que iluminan su rostro resplandeciente.

Los volcanes señoriales recuerdan la vida de esta tierra amada que nos pare, enseñan a este humilde hombre que es pequeño como una triste hormiga, caminando ágilmente en las laderas de una hoja, hoja perdida en la inmensidad de un abedul.

Iba llegando a la calle principal del mercado, entrando entre el bullicio de cientos de hombres y mujeres que intercambian pareceres sobre el amor a las cosas y sobre cuánto darías por amar algo más de lo que amas, cuando mis pasos perdidos por el mundo de los vivos desembocan en el Templo de los Muertos y lentamente va saliendo desde el horizonte un templo andante de belleza cubierto de un vestido hermoso de papel multicolor que gira alrededor de su cuerpo brillantemente trazado, nos cruzamos con la vista, nuestras pupilas se penetraron, nuestros expresaron un saludo insustancial, nada importante, algo insignificante, nuestras manos se mezclaron, se fusionaron cuando nos dimos cuenta danzábamos al ritmo afrodisíaco de un pensamiento, cuando nos fijamos en el tiempo compartíamos el mismo lecho imparcial, amábamos el mismo aire que respiramos, cuando todo acabó mis pasos se dirigían bajo los rayos últimos del atardecer triste, al terminar del momento, al cruzar el abrazo de los esposos divinos, el amarse de los volcanes eternos, mirando lento al horizonte, pensando en qué voy a decirle a mi amada, qué decirle de este olor a otro ser, olor que no reconoce, olor que me da vergüenza recordar; entonces levanto la vista y un escupir de fuego se dirige impasibles hacia mi pecho, cientos de hombres divinos avanzaron sobre mi cadáver mientras acababa el calor del sol, mientras los días comenzaban a hacerse diferentes. (S.C., Mérida, Yucatán, Méx., marzo de 1999)

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