Estado de Quintana Roo

Palabras del Sr. Joaquín Hendricks Díaz, expresadas en la ceremonia de su toma de posesión como
Gobernador constitucional
del Estado de Quintana Roo.

Chetumal, Q. Roo, Méx., lunes 5 de abril de 1999

Honorables miembros del Congreso del Estado Libre y Soberano de Quintana Roo.

Sr. Presidente del Tribunal Superior de Justicia.

Muy distinguidos invitados.

Pueblo de Quintana Roo:

En acatamiento puntual al mandato popular hoy asumo con profunda emoción política pero también con serenidad personal mi compromiso de gobernar al Estado Libre y Soberano de Quintana Roo. Asumo el gobierno del Estado para servir con toda mi fuerza, con toda mi pasión a mi pueblo, al pueblo de Quintana Roo.

Asumo la investidura con la convicción plena de que soy Gobernador por voluntad mayoritaria de los quintanarroenses, que en ejercicio de su derecho democrático depositaron su confianza en la oferta política de mi partido y en el compromiso que finqué para servirlos.

Pero también tengo conciencia de que en el ejercicio democrático del 21 de febrero pasado se manifestaron opiniones provenientes de ideologías políticas diferentes a las del partido político al que orgullosamente pertenezco, expresiones que siempre he respetado y que hoy como Gobernador constitucional estoy obligado más que nunca a respetar, porque mi compromiso es con todos los quintanarroenses.

Con estricto apego a la Constitución ejerceré las facultades que me otorga, con rectitud, de frente a la ciudadanía y atento a la critica. Así lo ordena mi conciencia y así lo reclama el Quintana Roo de hoy, que se prepara para enfrentar con éxito los retos del futuro.

Con el concurso de las instituciones estoy decidido a llevar a cabo mi más lúcido y comprometido empeño para lograr el perfeccionamiento de nuestro estado de derecho. Lo haré encabezando un gobierno fortalecido que asegure la participación democrática, aliente el respeto por la disidencia y reconozca consecuentemente que somos una sociedad plural.

El progreso y la paz social sólo son perdurables en un estado de derecho donde el ejercicio de las garantías esté acompañado del respeto a los derechos de los demás. La ley obliga a todos por igual, nadie puede estar al margen, por encima de ella o pretender vivir en situaciones de excepción.

Cada violación a la ley lastima los principios fundamentales de nuestra convivencia, lesiona nuestro respeto como pueblo civilizado y es un triste y deplorable ejemplo para las generaciones venideras.

Es fundamental que el orden legal tenga plena observancia, es preciso que las autoridades actúen con apego a las normas. Que los derechos sean reconocidos y las discrepancias resueltas conforme a la ley. El esfuerzo de varias generaciones, el futuro promisorio que tenemos en esta entidad soberana, puede comprometerse si no logramos consolidar nuestro estado de derecho. No podemos fincar nuestras expectativas en la incertidumbre de la ley y vivir en la incertidumbre de su incumplimiento. Los quintanarroenses necesitamos, queremos, demandamos un sistema de justicia eficaz. Exigimos que la ley sea la norma que conduzca nuestras relaciones en sociedad, con armonía, con justicia y libertad. En el gobierno no descansaremos mientras exista un solo reclamo de justicia.

Que quede claro, la intención que tengan las organizaciones criminales de narcotraficantes por establecer en Quintana Roo, se verá frustrada, debido a la organización, coordinación y orden que estableceremos en los sistemas y operación de los programas de seguridad pública que llevarán a cabo las autoridades correspondientes.

Quiero agradecer de manera muy cumplida la honrosa presencia es esta ceremonia solemne de las siguientes personalidades:

Honorable Said Muza, Primer ministro de Belice.

Sr. Enrique Hubbard, Embajador de México en Belice.

Sr. Salvador Figueroa, Embajador de Belice en México.

Sr. Eugini Ambartsumov, embajador de Rusia en México.

Sr. Pedro Doña Santana, Cónsul de Cuba en México.

Lic. Víctor Cervera Pacheco, Gobernador constitucional del Estado de Yucatán.

Lic. Antonio González Curi, Gobernador constitucional del Estado de Campeche:

Lic. Manuel Núñez Soto, Gobernador constitucional del Estado de Hidalgo.

Lic. René Juárez Cisneros, Gobernador constitucional del Estado de Guerrero:

Lic. Melquiades Morales Flores, Gobernador constitucional del Estado de Puebla.

Lic. Víctor Manuel Barceló Rodríguez, Secretario de Gobierno y representante personal del Lic. Roberto Madrazo Pintado, Gobernador constitucional del Estado de Tabasco.

Ing. Rafael Pacheco, Oficial Mayor y representante personal del Lic. Jorge Morales Barud, Gobernador del Estado de Morelos.

Asimismo quiero reconocer la presencia del Lic José Antonio González Fernández, Presidente del C.E.N. del PRI.

Licda. Dulce María Sauri Riancho, Secretaria General del C.E.N. del PRI.

Sr. Alberto Juárez Blancas, líder nacional de la C.R.O.C. También nos acompañan los ex gobernadores:

Lic. David Gustavo Gutiérrez Ruiz.

Lic. Jesús Martínez Ross.

Dr. Miguel Borge Martín.

Quiero también destacar la presencia de la Dra. Mireylle Rocatti, Presidenta de la Comisión Nacional de Derechos Humanos.

Así como de distinguidos Diputados Federales y Senadores de la República que nos honran con su presencia.

Como candidato me di a la tarea de recorrer la geografía del Estado, los municipios y las comunidades, para escuchar la demanda ciudadana. Ofrecí lo que siempre creí y creo que como persona y como ciudadano el gobierno me debe garantizar: es decir, me debe garantizar el derecho al bienestar personal y la seguridad de patrimonio; el derecho a tener un espacio digno para establecer el hogar de mi familia; el derecho a la salud, el derecho a una educación pública que nos permita construir un futuro de mayores beneficios para todos; el derecho de acceder a mejores oportunidades laborales; el derecho de creer y que se presenten mis creencias, mis principios y mis convicciones; el derecho a expresarme, a ser oído y a que mis demandas tengan respuesta; el derecho de elegir y exigirle a mis gobernantes y a mis representantes políticos que cumplan puntualmente con sus compromisos como siempre he cumplido con mis deberes ciudadanos. Hoy como Gobernador, refrendo mi compromiso de garantizar el disfrute pleno de estos derechos.

Ha llegado la hora de impulsar el despliegue de la fuerza de las regiones, municipios y comunidades que dan identidad, energía y pluralidad a Quintana Roo.

El Estado cuenta con regiones con problemas muy distintos. Los niveles de desarrollo son diversos. Lo que en una región es un problema, en otra puede pasar desapercibido.

Quintana Roo requiere organización y orden en su crecimiento. El mandato constitucional hacia el Estado va orientado a la organización de un sistema de planeación democrática, social y cultural para el desarrollo. Por ello la planeación, conducción, coordinación y orientación de la actividad económica tendrá plena vigencia en mi gobierno a través de la formulación de un gran Plan Estratégico de Desarrollo Integral del Estado de Quintana Roo. Un gran plan de largo aliento que tendrá sus primeras manifestaciones en el Plan Estratégico de Desarrollo 1999-2005.

De esta manera haremos frente a los desequilibrios del desarrollo turístico, a los problemas de vivienda, a la falta de servicios urbanos, a la organización para la producción, a la construcción de caminos y carreteras, puertos, aeropuertos, así como obras de electrificación de telecomunicaciones.

El consenso será la premisa fundamental para la planeación a largo plazo. De esta manera juntos, sociedad y gobierno, diseñaremos el Quintana Roo que todos queremos, el Quintana Roo del nuevo milenio.

Cancún es la expresión acabada del Quintana Roo moderno, es el orgullo de todos los quintanarroenses, no sólo por su desarrollo económico, también porque es ejemplo y esencia de un quintanarroísmo nuevo que se nutre de la diversidad nacional. Cancún apunta al futuro fincado en la identidad y el cariño que inspira a los hombres y mujeres de bien. Cancún es la tierra generosa que han escogido muchos mexicanos para establecer su casa y luchar por sus aspiraciones.

Los polos de desarrollo turístico del Estado le deben su pujanza al vigor de las inversiones privadas y a la acción decidida del gobierno en la construcción de la infraestructura de apoyo necesaria para el desarrollo de los proyectos.

Cancún es orgullo de todos los quintanarroenses porque es la síntesis de los esfuerzos de muchos años de lucha en el combate a los rezagos sociales, en la lucha por que los avances del turismo no se traduzcan en desigualdades lacerantes ante un mercado local en el que la falta de productos y el exceso de demanda encarecen terrenos, vivienda, servicios y los satisfactores más indispensables, especialmente para quienes han llegado sin más recursos que su talento y sus anhelos.

Indudablemente la actividad turística ha funcionado como detonante del desarrollo estatal, pero debemos tener conciencia que el desarrollo del Estado depende del equilibrio social, del desarrollo regional equitativo y armónico, en el que los recursos naturales y sus atractivos complementen a la industria turística y se sustenten en ella para su conservación y fomento, no sólo para su explotación. El sector turístico debe ser el mercado natural para nuestros productores. Es cierto que existen disfuncionalidades en los procesos productivos primarios y que su entreveramiento y armonía es responsabilidad de los mismos productores y del gobierno, pero es necesario el apoyo y la vinculación de los grandes consumidores para generar y fomentar un mercado local que, generando derrama económica, abata costos a la propia industria.

El destino de los hombres no puede estar regido simplemente por las leyes del mercado. También el sector económico tiene su función social y debe saber encontrar beneficios en las estrategias de integración económica, que aplican bajo diversos mecanismos las economías más desarrolladas del mundo

Quintana Roo es una unidad indivisible. Lo que suceda en cualesquiera de sus partes nos afecta a todos.

Política y económicamente somos una sola entidad abierta a los impactos de la economía nacional y de la globalización. Aquí afecta lo que sucede en Europa occidental o en Norteamérica, en el sudeste asiático, en Sudamérica, pero también nos afecta y nos importa lo que les suceda a nuestros hermanos de cualquier rincón del Estado. Tenemos un pacto social y político que la ética y la moral nos obligan a cumplir. Es verdad que nuestro Estado ha prosperado en los últimos 25 años. Hemos tenido grandes logros, pero aún no podemos estar satisfechos. Muchos quintanarroenses carecen de lo indispensable; otros han quedado al margen de los avances. Aun cuando somos una de las primeras entidades con mayor porcentaje de población económicamente activa del País y una de la menos pobladas, la concentración urbana nos afecta. En las colonias rurales existen carencias y desempleo. La dispersión rural agudiza nuestros problemas. En síntesis, a pesar de nuestros esfuerzos la pobreza persiste en algunas regiones y grupos sociales de nuestro Estado.

Para compartir la pobreza tenemos un deber histórico, un mandatario popular y un compromiso único. Contra la pobreza nos uniremos todos: el gobierno, la sociedad y las comunidades afectadas. La combatiremos trabajando para mejorar las condiciones de nutrición, salud, vivienda y demás servicios esenciales.

Combatiremos la pobreza impulsando la educación y la capacitación para el trabajo. Sobre todo en aquellas regiones con fuerte rezago, combatiremos la pobreza haciendo accesible la justicia de los grupos indígenas. Romperemos el círculo vicioso de enfermedad, ignorancia, desempleo y pobreza en que están atrapados importantes núcleos sociales en la entidad.

Nuestros hermanos de la Zona Maya tienen problemas con los servicios asistenciales, con la calidad de los servicios de salud. Requieren apoyos para que la educación en todo sus niveles esté al alcance de los jóvenes de las comunidades. Requieren apoyos para la comercialización de sus productos y alternativas de producción que les ayuden a conservar sus recursos forestales y el medio ambiente

También necesitan más y mejores caminos para extraer su producción durante todo el año. Los requieren igualmente para el desarrollo de actividades turísticas basadas en los atractivos de su entorno natural, como estrategia para generar ingresos permanentes y nuevos empleos.

En la Zona Sur los hombres y mujeres del campo nos han pedido la acción del gobierno para impulsar la producción agrícola y la ganadería, los créditos, la asistencia, la industrialización de cultivos como el chile jalapeño, los cítricos y el chicle, entre otros.

Aunque la producción cañera es una de las actividades más exitosas y sirve de ejemplo para la industrialización del campo, también presenta su propia problemática. Los cañeros de Quintana Roo y los obreros de esta industria pueden contar desde hoy con el apoyo solidario de su gobierno para sacar adelante a esta importante agroindustria.

Los habitantes de las colonias populares demandan con justicia más y mejores servicios. Todavía tenemos en la capital colonias con carencias de agua potable, pavimentación, energía eléctrica y seguridad pública. Los colonos merecen mejores condiciones de vida. Por eso vamos a convocarlos para que con su participación organizada resolvamos uno a uno los factores que limitan su desarrollo comunitario.

Por ello, necesitamos fortalecer la capacidad administrativa, financiera y política de los municipios como lo establecen los preceptos constitucionales, como lo exige la democracia moderna y como lo apremian las condiciones de nuestro desarrollo. El municipio debe ser fuerte y debe ser libre. Debe asumir sus responsabilidades autónomas con cabildos plurales y representativos. Debe ser una entidad no solamente de gestión y de donación de servicios públicos convencionales. Debe asumir responsabilidades concretas de promoción del desarrollo de mayor jerarquía. Debe incidir en la calidad de las políticas educativas de salud, de fomento económico, de justicia, de protección ambiental, de desarrollo social. No deben ser instrumentos pasivos y subordinados a los demás poderes, porque no son extensión de ellos. No son dependencias, sino estructuras de gobierno representativas renovadas por la decisión popular.

Mi gestión gubernamental se significará por impulsar una profunda reforma del Estado que aproveche y acreciente la energía social que cada día irrumpe con mayor compromiso y responsabilidad en los distintos espacios del quehacer público. La reforma del Estado que haga de éste un instrumento de gobierno útil y benéfico para los quintanarroenses y un medio eficaz que traduzca en sus instituciones las aspiraciones y respuestas más sentidas de los gobernados.

Mi gobierno será un gobierno de ciudadanos, para los ciudadanos; erradicaremos desatención y prepotencia de las oficinas públicas. Los nuevos servidores públicos cumplirán su honrosa función sin buscar más recompensa que el sincero y genuino reconocimiento de la sociedad que postuló honestidad en el manejo y en la aplicación de los recursos públicos y honestidad en el ejercicio de las atribuciones.

Pondré todo mi esfuerzo en ello. Para garantizarlo propondremos la creación de un órgano de control con plena autonomía e independencia de las instancias sujetas a su acción.

Será un gobierno que respete de manera escrupulosa el mandato constitucional que el pueblo nos otorga en el ejercicio de su soberanía. Seré por lo tanto mandatario y no mandante, un gobernante que asuma la investidura con la rectitud que equilibre y con la mesura que estabilice.

La función legislativa debe traducir fielmente las aspiraciones y avances sociales en leyes que propicien la armonía de la convivencia social, al mismo tiempo que fijen los límites del poder público.

Me propongo trabajar respetuosa y concertadamente con el Congreso. Por ello apoyaré, entre otras medidas, que el Congreso fiscalice mejor cómo gasta el gobierno el dinero del pueblo y se cerciore que los funcionarios públicos actúen con responsabilidad, honestidad, eficiencia y compromiso.

La función jurisdiccional propia y exclusiva del Poder Judicial debe ser la garantía que interprete la voluntad popular expresada en las leyes.

La procuración de justicia, para que sea eficiente y recupere la credibilidad de los ciudadanos, debe estar a cargo de una institución vinculada estrecha y permanentemente con la sociedad y encabezada por un destacado profesional del Derecho de amplia solvencia moral y con atributos personales que garanticen su idoneidad para esta tan delicada función. Por tal motivo, convocaremos en los próximos días a las organizaciones profesionales de abogados para que propongan al Congreso del Estado a los candidatos que a su criterio reúnan los mencionados requisitos.

Honorables miembros del Congreso del Estado libre y soberano de Quintana Roo:

La política es la más alta expresión de la actividad humana, en ella se resume lo mejor del talento individual y colectivo.

Por eso, hoy ratifico mi respetuosa convocatoria a todos los partidos, a todas las organizaciones y agrupaciones ciudadanas para participar con espíritu franco y resuelto en la construcción del Quintana Roo al que todos aspiramos.

La participación política de los ciudadanos y de la sociedad en su conjunto, son las bases de la democracia. La democracia existe donde hay lugar para todos, donde hay esperanza y oportunidades, donde el futuro depende de cada quien y no del capricho o la dádiva de un tercero.

Hoy debo reconocer que el singular avance en el perfeccionamiento de nuestra vida democrática se lo debemos a un mexicano excepcional, al presidente de México, Dr. Ernesto Zedillo Ponce de León.

Por eso, convoco a todos los quintanarroenses a hacer política; convoco a los hombres y mujeres de mi Estado, pero sobre todo a los jóvenes y a las mujeres a hacer política, porque la política no es otra cosa que imaginar y construir el futuro que deseamos para nosotros y para nuestras familias. Política no es otra cosa que buscar las formas de que nuestra sociedad funcione mejor, que sea más justa y más equitativa para todos, pero especialmente con los niños, con los jóvenes, con las mujeres, con los ancianos, con los discapacitados, con los jubilados y pensionados.

Los convoco a hacer política porque creo en la honestidad de las mujeres, en su capacidad transformadora, en la trascendencia de su función como educadoras y transmisoras de los más altos valores éticos y morales que son los que sustentan a nuestra sociedad.

Convoco una vez más a los jóvenes porque creo en su talento, en la fuerza de sus ideales y en su vigor para luchar. Les tocará enfrentar tiempos más complejos, de ahí la necesidad de que su preparación deba ser más completa que la nuestra; su preparación debe ser un imperativo para el Estado y la sociedad, y un compromiso de los jóvenes con ellos mismos, con su familia y con la sociedad que conducirán y a la que se deberán.

Convoco a la sociedad civil a hacer política, porque la política no es otra cosa que la noble tarea de construir nuestro propio destino, el de nuestros hijos y el de Quintana Roo.

Convoco a todos los quintanarroenses para que nos unamos en un solo propósito: otorgar a Quintana Roo un futuro de certidumbre. Los convoco para que nadie anteponga el interés personal al interés de nuestro Estado. Sumemos siempre el trabajo, la determinación y las aspiraciones de todos.

Quintana Roo quiere un gobierno cerca de la sociedad. Por eso encabezaré un gobierno que será de todos, sin prejuicios ni privilegios. Un gobierno que informará a la ciudadanía periódicamente y con la verdad sobre cada asunto de importancia para el bienestar social y el interés colectivo.

Llego al gobierno de Quintana Roo sin más compromisos que servir al pueblo. He invitado a colaborar en mi gobierno a mujeres y hombres capaces, honestos y dispuestos a trabajar incansablemente por Quintana Roo. Todos y cada uno de ellos tienen mi confianza y sé que cumplirán con sus responsabilidades.

A todos los secretarios del despacho, a todos quienes participen en mi gobierno, les recuerdo que su deber es trabajar honesta y comprometidamente con toda su capacidad, dando cuenta exacta de sus actos a la ciudadanía y a los representantes populares. Han sido llamados para servir, para acatar la voluntad y el interés general, no para el lucimiento ni para la promoción personal. El titular del Ejecutivo, por mandato legal, les asigna una responsabilidad, pero nunca olviden que es al pueblo a quien se deben y a quien rendiremos cuentas todos. Sabré gobernar sirviendo y exigiré a mis colaboradores que se consagren a servir.

Avancemos con la fuerza de nuestra unidad. En lugar de dudas, sembremos confianza; en lugar de vacilaciones, compartamos una esperanza; en lugar de insidias, cultivemos la verdad; en lugar de discordias, compartamos la comunión de propósitos. Pero sobre todas las cosas, acrecentemos nuestra fe en nuestro trabajo, nuestra profunda fe en Quintana Roo.

¡Sabré cumplir con el mandato que el pueblo me ha otorgado! ¡Ganaré su confianza día a día!

¡Sabré cumplir cada uno de los compromisos que he contraído con los quintanarroenses!

Asumo hoy el gobierno del Estado para representarlo con orgullo, para trabajar con entusiasmo, para servir a todos los quintanarroenses.

Hay ante nosotros un amplio camino de trabajo y de esperanza y un propósito firme de diseñar de manera conjunta nuestro futuro.

En este momento histórico, que nadie rehuya su responsabilidad, que nadie escatime su esfuerzo, que nadie ceda a la tentación de dejar caer los brazos. Que cada quien ponga su parte, con limpieza, con honor y con valor. Me comprometo a poner lo que a mí me corresponde.

Trabajaré con ánimo inquebrantable y convicción nacionalista. Trabajaré, como todos los quintanarroenses, con honradez, con esperanza, con honestidad y con pasión. Trabajaré por ese Quintana Roo que hoy suma nuestras voluntades; por ese Quintana Roo que le debemos y le queremos entregar a las generaciones venideras.

¡Que viva Quintana Roo!

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