Actualmente, en los países
de América Latina y el Caribe se presenta una paradoja política, consistente en que a la
par con los avances técnicos y la profesionalización de los sistemas electorales,
inscritos en la tendencia general de ciudadanización y confiabilidad consecuente en sus
parámetros, se presenta un desencanto de la sociedad civil hacia los partidos políticos
tradicionales, debido a factores tales como: burocratización, dificultad de comunicación
con las bases, capacitación defectuosa de cuadros, incapacidad de respuesta ante los
cambios y las nuevas demandas ciudadanas, incomprensión de la realidad externa y
enconchamiento en sus intereses internos (autismo político); carencia de visión
futurista por cálculos inmediatistas y pragmáticos; creación de expectativas
desmesuradas por exceso de promesas de campaña (clientelismo electoral); ausencia de
liderazgos y, sobre todo, limitaciones en materia de democracia interna.
Según conclusiones del IX Curso
Interamericano de Elecciones y Democracia, realizado del 15 al 19 de noviembre ppdo. en la
ciudad de México y transmitido vía satélite a las vocalías ejecutivas del IFE en toda
la República, incluida la de Mérida, donde tuvimos oportunidad de participar en él,
esta crisis de credibilidad ha originado una actitud psicológica defensiva de las
agrupaciones políticas formales, manifiesta en actitudes contraproducentes a todas luces,
como la cerrazón política e inclusive la hostilidad hacia las nuevas exigencias
ciudadanas, al sentirse amenazados sin justificación alguna en sus espacios
de poder ante el crecimiento sostenido de los Organismos No Gubernamentales (ONGs) y
de la sociedad civil organizada, en general.
Ante este panorama, las mesas de trabajo
del seminario sugieren, entre otras, las siguientes acciones: a) alentar el ejercicio de
la democracia interna en los partidos, b) apertura de éstos a nuevos liderazgos, c)
envío de mensajes adecuados a la ciudadanía, d) transparencia en el manejo de fondos, y
e) actualización de sus postulados ideológicos.
Nosotros agregaríamos que otras medidas
profilácticas urgentes antídotos de acción prolongada sobre el particular
serían: congruencia ideológica, es decir actuar conforme se predica y no sólo recitar
textos doctrinarios, de memoria, de corrido, sin detenerse a reflexionar sobre el sentido
real de nuestras palabras y nuestra oferta política; aceptación de que la democracia no
sólo se circunscribe al simple ámbito electoral, la democracia política formal, sino
que ésta es sólo una de las variadas manifestaciones del término, como la democracia
económica, social, educativa o genérica; abandono de las políticas selectivas
cupulares, de clan, de camarilla que, por más buenas intenciones que conlleven y por más
argumentos a favor que se antepongan, en nada benefician al proceso de fortalecimiento de
la autonomía de las bases partidistas, sino que debilitan en forma silenciosa, gradual,
irreversible, la estructura funcional de cualquier organismo político.
En el evento, organizado por el Instituto
Interamericano de Derechos Humanos (IIDH) y el Centro de Asesoría y Promoción Electoral
(Capel), y en el que participaron destacados investigadores políticos, sociólogos,
periodistas, diplomáticos, funcionarios electorales y gubernamentales, nacionales y
extranjeros, se resaltó el papel benéfico de los medios de comunicación en la
promoción de los valores políticos y la difusión y afianzamiento de la cultura
democrática en la región, pero también se advirtió del riesgo de que esta actitud
pudiera desvirtuarse y desembocar en situaciones de partidos rehenes de los propios medios
que, asumiendo indebidamente funciones de los actores políticos, se disputen con los
partidos la representatividad ante la sociedad y establezcan eventuales agendas
político-electorales y hasta programas generales de gobierno.
En este marco de decepción ante el sistema
de partidos políticos tradicionales resume el foro aunado a sonados casos de
corrupción, como Collor de Mello, en Brasil (y el de Salinas de Gortari en
México, añadiríamos), y situaciones de banalización y frivolidad de la política, como
Ménem y Bucaram, en Argentina y Ecuador, respectivamente, no es extraño
que se susciten fenómenos que proporcionan las condiciones favorables para la aparición
de políticos outsiders (que nosotros traduciríamos libremente como
"marginales" o "renegados"), quienes, despreciando en el fondo los
sistemas electorales tradicionales, hacen uso de ellos para atentar contra las
instituciones democráticas, empleando la demagogia y el populismo para atraer a las
masas; ésas para las cuales la palabra "democracia" no ha traído ningún
cambio sustancial en sus condiciones económicas de vida, como acontece en los casos de Fujimori
y Chávez, en Perú y Venezuela, respectivamente; ésas que constituyen la materia
prima idónea para las tentaciones del autoritarismo criollo.
(Nosotros acotaríamos que, sin ir muy
lejos, aquí en nuestra entidad, sólo nos basta dirigir nuestra mirada a la prensa
oficialista para darnos cuenta hasta dónde pueden llegar los afanes de poder y el
protagonismo de algunos mercenarios de la información, con tal de hacerse pasar por
políticos outsiders del terruño y rivalizar no sólo con la prensa oficial
tradicional, sino inclusive con las propias estructuras de organización del priísmo
proverbial).
(El desenlace de este desafío lanzado
contra el sistema tradicional del PRI-gobierno por los outsiders del patio es de
pronóstico reservado ya que los límites de la simbiosis política entre el director del
pasquín cerverista y el Ejecutivo estatal son muy difíciles de definir, debido a la
lenta conformación de una mentalidad colectiva promiscua, plasmada en la forma monstruosa
de un alter ego dual y bicéfalo y, por ende, de una personalidad múltiple, disgregada,
esquizofrénica, capaz lo mismo de negar hechos evidentes que dar por ciertas falsedades,
por la misma naturaleza disociativa y disfuncional de la enfermedad).
En el seminario, denominado "La
democracia política y electoral en América Latina y el Caribe ante el nuevo siglo",
se presentaron tres módulos sobre los siguientes temas: "Balance de los procesos
de cambio democrático en América Latina y el Caribe 1980-2000", "La
construcción de la sostenibilidad democrática: los sistemas electorales y sus impactos
en los sistemas políticos", y "Rutas de desarrollo para la democracia
política y electoral en el nuevo siglo", y concluyó con la conferencia
magistral "Democracia y libertad: el nuevo entorno de la política y la
transformación de la ciudadanía", dictada por el Dr. Norbert Lechner, de
Chile.
En el acto participaron Roberto Cuéllar,
director ejecutivo del IIDH; Luis Alberto Cordero (Costa Rica), director del
IIDH-Capel; José Luis de la Peza, presidente del Tribunal Electoral del Poder
Judicial de la Federación y José Woldenberg Karakowski, consejero
presidente del Instituto Federal Electoral (IFE).
Asimismo, participaron, entre otros, los
siguientes investigadores: Jaime Durán Barba (Ecuador), Eduardo Zaffirio (Uruguay),
Dieter Nohlen (Alemania), Daniel Sabsay (Argentina), Carlos Mateo Balmei (Paraguay),
Rosario Espinal (República Dominicana), Luis Maira, Alonso Lujambio,
Ricardo Becerra, Alfredo Bocangel (Bolivia), Noel Vidaurre (Nicaragua), Rubén
Zamora (El Salvador) y Wilfredo Lozano (Rep. Dominicana). (R.D.A., Mérida,
Yucatán, Méx., noviembre de 1999)
*Coordinador de la Secretaría de Estudios del CDE
del PAN
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