Dos países
Al enemigo que huye,
puente de plata
"Si los enemigos, desesperados, vienen para vencer o
morir,
evita encontrarte con ellos. A un enemigo cercado
debes dejarle una vía de salida. Si carecen de todo,
debes prever su desesperación.
No te encarnices con un enemigo acorralado".
Sun Tzu ("El Arte de la Guerra").
Dicen que una alternativa
para deshacerse del enemigo es permitiéndole escapar. Se utiliza para evitar
derramamientos de sangre. Funciona mejor que intentar arrinconarle y provocar una lucha
desesperada. Hay quien opina que no se debe presionar demasiado al enemigo, pues cualquier
asedio debe dejar una escapatoria para que no se sienta decidido a luchar hasta la muerte.
Una vez que empiece su fuga, se debilitará y será fácil destruirlo.
Con estas consideraciones, la historia de
México debe comenzar a reescribirse. Una buena manera sería aclarando que hay el país
"A. de F." (antes de Fox), y el país "D. de F.",
o sea, después de Fox. Así también podemos comenzar a redactar el texto nuevo,
de estos capítulos que comenzarán a contarse con la llegada del año 2000, aclarando que
esto se da porque hay dos Méxicos también: antes del PRI y después del PRI.
Pero también debe reescribirse la historia
porque quedaron muchas hojas en blanco, con temas no cerrados, que nos obligarán
irremediablemente a revisar un poco del pasado para detallar aquellos aspectos pendientes
que no conocimos en su oportunidad pero que ahora, con el destape inevitable
de la cloaca de la política mexicana seguramente empezarán a saberse.
En el país después de Fox no debe
extrañarnos que en unas semanas más llegue a nuestra tierra el nuevo presidente electo y
casi del brazo de Víctor Cervera Pacheco hagan juntos un recorrido parcial por el
Estado. Seguramente el regobernador lo llevaría a conocer "su puerto de
altura", pero no le dirá que por esa obra se sospecha que decenas de casas se
derrumban en la costa; tal vez lo lleve a visitar su Universidad Tecnológica en la Santa
Rosa o la unidad deportiva de la Inalámbrica, pero ocultará que ambos terrenos pasaron a
sus manos sin que mediara una sesión de trámite en el cabildo meridano, como marca la
ley, y él y sólo él decidió qué se iba a construir ahí, sin importar lo
que dijera el Plan Director de Desarrollo Urbano, al que desde luego no se hubiera
sujetado.
Vicente Fox estaría en manos de Cervera,
revisando las acciones de su gobierno, en una conducta que posiblemente no toda la gente
podrá entender, menos asimilar. Corre un grave riesgo el presidente entrante si en su
próxima estada por Yucatán la sociedad no ve con buenos ojos su posible compañía con
el Ejecutivo yucateco. Sin embargo, hay que tener la madurez, la prudencia necesaria, para
no comportarse de manera sectaria con el caído gobernante del Estado, sobre todo ahora
que le falta muy poco para irse.
Retomamos este editorial recordando otro
pasaje de la sabiduría oriental: Si conoces a los demás y te conoces a ti mismo,
ni en cien batallas correrás peligro; si no conoces a los demás, pero te conoces a ti
mismo, perderás una batalla y ganarás otra; si no conoces a los demás ni te conoces a
ti mismo, correrás peligro en cada batalla.
Fox podrá visitar a Cervera y darle el
trato que se merezca como primera autoridad del Estado. No debe asustarnos que el
encuentro se dé en forma civilizada, pero antes el nuevo Presidente debe contar con la
información necesaria y suficiente sobre los actos delictivos que se le atribuyen al
mandatario para medir muy bien las consecuencias de sus pasos a su lado.
Alguna puerta hay que dejarle abierta a
Cervera para que salga.
Falta saber quién de los yucatecos pondrá
al tanto a Vicente sobre la "trayectoria" del Gobernador, sus antecedentes y las
estrategias que, de acuerdo con nuestra idiosincracia, conviene asumir. Sería muy
lamentable que el Señor Presidente electo resulte secuestrado por cualquiera de los ismos
que hoy se disputan al PAN yucateco o, peor aún, quede en manos de viejos liderazgos que
trabajosamente se intenta erradicar.
* * *
La semana pasada, el domingo 9, el
Instituto Federal Electoral en Yucatán entregó constancias de mayoría a los senadores
electos del PRI, Orlando Paredes Lara e Ing. Rubio Barthell, luego de
imponerse por un estrecho margen de tres mil 508 votos a la fórmula de la Alianza por el
Cambio que encabezó Patricio Patrón Laviada y Claudio Coello Herrera.
En un acto de sinceridad, el
ingeniero Rubio dijo: " El pueblo nos cobró la factura por lo que hemos
hecho".
Cuentan las crónicas que para amenizar el
evento, el senador electo Paredes Lara, a la vieja usanza del PRI (A. de F.) se
hizo acompañar de decenas de personas que después participaron en un mitin celebrado a
las puertas del IFE. Mientras, el otro integrante de la fórmula, Rubio Barthell,
reconocía que la victoria ponía en una situación desventajosa al PRI de cara a las
elecciones estatales a celebrarse el próximo año. Al mismo tiempo reconocía que la
sociedad ha rebasado a los partidos políticos, por lo que el suyo, si quiere retomar su
propuesta de gobierno, "tendrá que atender las demandas de los jóvenes y de la
clase media", que de acuerdo a las estadísticas fueron los que decidieron el triunfo
de Vicente Fox.
Al menos en Yucatán, la votación
adversa que tuvo el PRI refleja que la gente no votó por el PAN sino por Vicente Fox,
ya que el tricolor ganó tres de los cinco distritos y la senaduría. Por las cosas malas
que hemos hecho, el pueblo nos cobró la factura dijo con reconocida dignidad el hoy
senador electo durante una entrevista cuando le entregaron su constancia.
Pero no todo es miel sobre hojuelas con los
priístas, menos con los viejos. Mientras eso ocurría, su compañero de fórmula, Orlando
Paredes Lara, hablaba ante sus seguidores esos que llevó para corearle
y justificaba que el PRI perdió porque la oposición obtuvo casi 20 mil votos en las
casillas especiales.
(Por cierto, las cuentas siguen sin
cuadrarle al diputado Paredes ya que él dijo que fueron 25 las casillas de ese
tipo que se abrieron en Yucatán, cuando en realidad solamente fueron 13, en las que se
dispuso de 750 boletas para cada una.)
Con este panorama adverso, según han
reconocido los propios priístas, en Yucatán se celebrarán elecciones estatales el
próximo año, y según Rubio Barthell su partido tendrá que buscar a los mejores
candidatos, no sólo que tengan la preparación necesaria sino que gocen de la mayor
autoridad moral y tengan una propuesta de gobierno real, acorde a las necesidades de la
población yucateca. Tarea difícil, anticipamos en La Revista.
A decir de muchos, eso de entrada deja
fuera a Orlando, a Dulce Sauri y a otros que se mencionan, pues no cuentan
ni con el aval moral ni con el apoyo natural de la sociedad. Al contrario, se han ganado
el rechazo generalizado a pulso de ventajismos y revanchismos, cuando no de canalladas, de
injuriar al prójimo, de enfrentar a la gente y, sobre todo, de hacer política a su
estilo: sucia.
Hay quienes insisten en que puede ser tal
el descaro de los viejos priístas que no sería de extrañar que a la silla de Palacio
quiera volver a sentarse la primera dama "interina" en el Estado.
Si es así, varios dirán como Vicente:
¡Ya ganamos!
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