
Con el único requisito de ubicarlos donde "se
vean" sin importar que estorben, alguien en el Ayuntamiento de Mérida
"tolera" que estos adefesios publicitarios ocupen casi toda la acera... creemos
saber quién y bajo que "condicione$"
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Están en cualquier
avenida: en curvas, en rectas, al principio de una cuadra, al final o en medio; en la
puerta de hogares, en estrechas banquetas o de plano donde no las hay, pero en todos los
casos tienen algo en común: estorban el paso de los peatones, y pronto lo harán con el
de los vehículos; se les puede encontrar lo mismo en el norte que en el oriente y en el
poniente de la Ciudad. Son los adefesios que las autoridades municipales de Mérida
concesionaron con el nombre de "paraderos", que además de una estilizada banca,
cuentan con uno o dos botes de basura que nadie limpia y un enorme, aparatoso
espacio para publicidad con electricidad y medidor de corriente, que en realidad es lo que
deja dinero.
Colocados al arbitrio de quienes los
aprovecharán con fines comerciales y no en sitios donde realmente sirvan, los nuevos
cobertizos publicitarios que autorizó el Ayuntamiento reflejan un poco lo que ocurre en
una ciudad cuando las autoridades no se ocupan de su trabajo de manera eficaz y sí en
cambio invierten en costosas campañas de lucimiento como ocurre con el
"autopremio" de la Capital Americana de la Cultura, que mantiene al alcalde Xavier
Abreu Sierra en todo, menos al frente de los múltiples problemas que son de su
incumbencia.

Esta persona, camina por el único espacio que queda en la banqueta.
¿Se lo imaginan con muletas o en una silla de ruedas...?
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En un recorrido se pudo observar y se
podrá en los días subsecuentes que por lo menos diez de estos artefactos
instalados en dos semanas han sido colocados con criterios que no tienen nada que ver
precisamente con el servicio a los usuarios del transporte público, sino que fueron
puestos únicamente con fines publicitarios, en donde más conviene a los intereses de sus
usufructuarios, y siempre que "queden a la vista". No importa si el autobús da
parada o no en ese sitio y menos si al construirlos se obstaculiza el paso de los peatones
o de los automóviles. Lo importante es vender.
Así las cosas, estas carteleras
disfrazadas de "paraderos" pueden encontrarse debajo de frondosos árboles que
regalan enorme sombra, junto a las antiguas bancas, como ocurre en el parque de la colonia
México, sobre el Circuito Colonias, estorbando más de media banqueta, como se aprecia en
las fotografías que acompañan esta nota.

En el parque de la Colonia México, como la acera
es ancha, el letrero (obstáculo peatonal) se puso más grande. Usted
vea por dónde pasa...total, dinero mata autoridad.
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Instalados al antojo de los concesionarios,
los "techos" publicitarios hacen honor al desorden que evidentemente impera en
la dependencia que se supone está encargada de vigilar que esto no ocurra. Nadie parece
darse cuenta de este nuevo atropello, ni siquiera la dependencia del Ejecutivo del Estado
encargada de regular el transporte, sus rutas y demás detalles.
Los ejemplos de cómo se atenta contra el
desarrollo urbano y se añaden día con día conflictos a la Ciudad, saltan a la vista por
varios lugares. En el Circuito Colonias, enfrente del parque de la colonia México, uno de
estos adefesios fue colocado precisamente al lado de un poste de energía eléctrica, de
tal suerte que junto con la cartelera impedían el libre paso de los peatones por la
estrecha banqueta. Alguien se dio cuenta de la metida de pata y lo mandó retirar.

En la prolongación de Paseo de Montejo,
esquina con la avenida de Villas de Sol, este es el espacio que tiene usted para caminar. Cuídese
de los carros, pasan volando.
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Sin embargo, en la prolongación del Paseo
de Montejo el caso de las carteleras disfrazadas de paraderos resulta peor: en por lo
menos cinco lugares se han instalado en plena curva, en ambos carriles, a media cuadra,
siendo que el autobús da parada en otro sitio, y uno más se puso a menos de 20 metros
del otro, lo que resulta ocioso pues el transporte no se detiene en los dos lugares. Eso
sí, las carteleras quedaron a la vista, aunque tapen el paso de los peatones.
Por cierto, paralelamente a estas
violaciones se están dando desde hace un par de semanas otras en materia de ampliaciones
de edificios precisamente en la prolongación del Paseo de Montejo: la muestra son una
pizería y una tienda de materiales de construcción que, conscientes de que no hay quien
se los impida, "corrieron" las fachadas de sus establecimientos en la zona que
los reglamentos denominan área de restricción (de tres a cinco metros al interior del
terreno en avenidas) y que la actual Dirección de Desarrollo Urbano aparentemente ha
dejado al criterio "del mejor postor". Aunado a esto, en un nuevo centro
comercial que pretende ser una "plaza", su propietario consuetudinario
violador del entorno urbano decidió ocupar como "rampa" para su
estacionamiento más de 40 metros, afectando además el paso de dos importantes avenidas
que confluyen en el lugar con la entrada y salida de los clientes de su negocio.

En la prolongación del Montejo, el autobús se detiene antes del
lugar del "paradero", que se instaló en esta hondonada, ocupando la banqueta. Que
la gente camine sobre el zacate o en la calle.
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En el Paseo de Montejo, entre las calles 13
y 11 de la colonia Emiliano Zapata Norte, el artefacto se instaló metros antes de la
esquina, siendo que el camión da parada más adelante, además de ser una curva. Cerca
del cruce de las avenidas Villas del Sol y Villas la Hacienda, los paraderos se están
colocado con el mismo criterio "de estar a la vista" sin importar que en algunos
no haya banquetas y en otros se ocupara el ancho total de la acera.
Cabe preguntar si además de la tolerancia
o impunidad que avala la comuna meridana al concesionario o concesionarios
seguramente amigo de quien da los permisos, detrás de esto no estará la
palabra "complicidad". Y desde luego, La Revista pregunta: ¿Cuánto
dinero podría dejar un puesto a quien lo detente por más de diez años? O mejor dicho,
¿cuánto deja la corrupción, Xavier? (Mérida, Yucatán, Méx., julio de 2000)
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