Las declaraciones de Rosario
Robles, ratificadas por Amalia García en "La entrevista con
Sarmiento", confirman la caída de la larga noche perrediana: son el nocturno de Rosario
y no el "Nocturno a Rosario", como titulara el poeta Manuel Acuña
a aquel difundido y popular poema de su autoría, divinamente cursi e inevitablemente
edípico. En cambio, muy pocos conocen la obra de Laura Méndez de Cuenca, pareja y
compañera real del poeta, muy lejana y muy sufrida por la relación de éste con Rosario
de la Peña.
Tal parecería que para la Rosario (Robles)
de hoy la oscura sombra de la soberbia y la autoconsolación narcisista la conducen a
elaborar declaraciones que no son sino oscuridades de una amargura política heredada o
congénitamente compartida con el caudillo eterno de esa secta llamada PRD. Dijo la Robles:
"Mientras ellos (los panistas) concertacesionaban, nosotros estábamos peleando
contra ese régimen priísta. En 12 años de estarle pegando a la pared, llegó alguien y
se recargó y se cayó", dijo en alusión al triunfo del panista
Vicente Fox.
Eso es no reconocer los méritos ajenos, y
además de arrogancia, es ignorar que casi tres millones de perredistas votaron por Fox,
mejor dicho, votamos, aunque lo rabien los fundamentalistas del PRD, por la derecha,
asumiendo con nuestro voto por la alternancia una actitud política de izquierda al
derrotar al PRI, lo cual constituye en sí mismo un acto esencialmente revolucionario.
Sí, eso fue lo que paso, entre otras
cosas, el 2 de julio. Finalmente, una sociedad tan conservadora como la mexicana encontró
más fácil cambiar por la derecha, aunque los que se creen propietarios de la verdad y de
la izquierda desde el PRD no lo hayan entendido. En cualquier caso, lo realmente
importante es que finalmente la sociedad mexicana cruzó su destino inevitable, derrotó a
sus fantasmas y de golpe mostró que se había transformado de una sociedad que venía de
una añeja tradición de súbditos en otra de ciudadanos. Óiganlo bien los necios de toda
laya: los mexicanos son ya ciudadanas y ciudadanos, no siervos miembros de
corporaciones sean éstas sindicales, empresariales, políticas o religiosas,
al imponer la alternancia en el poder donde nunca la había habido.
EN 71 años, y sin gran violencia, se
abrieron, como pocas veces en nuestra historia, las compuertas de la energía social y de
la imaginación colectiva, que además dio varios mandatos con su voto: por un lado
eligieron a un presidente de la alternancia y por el otro eligieron a un Congreso plural;
el álgebra inédita esta planteada: ¡Póngase de acuerdo!
La nocturnal Rosario, de cuyo
segundo apellido mejor ni hablamos, no ha acabado de entender que el reto de la
"izquierda" perrediana, si quiere sobrevivir, es no caer en su defensa a través
del dogmatismo, como ocurrió en el pasado y como sigue ocurriendo. El PRD debe asimilar
positivamente la lección: el pueblo, los ciudadanos votamos por la derecha y punto, entre
otras cosas porque la izquierda perrediana hizo todo para perder. Después de todo, y como
ha dicho el líder "moral", lastrante y castrante del PRD, Cuauhtémoc
Cárdenas, la lucha es de plazo largo; yo diría: con esas practicas y con esas
declaraciones, de muy, muy largo plazo. No entienden las Rosarios, las Amalias
y los amorales líderes del PRD que gracias a la pertinaz campaña de Fox y al voto
ciudadano, ¡Ya ganamos! No se han dado cuenta que ellos, los perredistas, también
ganaron: derrotamos al PRI.
No han entendido que hoy el campo para dar
la batalla por la igualdad, la libertad, la democracia, el derecho a la diversidad étnica
y sexual, los salarios remuneradores, la libertad sindical, el empleo suficiente y bien
pagado, el mejoramiento del nivel de vida de los campesinos, de los trabajadores, los
precios de garantía, una auténtica educación laica, universal y gratuita y un gran
etcétera, es mejor que nunca.
Muchos errores cometió y sigue cometiendo
la "izquierda" perrediana, y uno no fue y no es menor: la arrogancia de
suponer que su verdad era y es moralmente superior a la de los otros y por ello estaba
obligada a triunfar. La democracia exige humildad y ya vimos que el voto ciudadano no
sólo castigó al PRI, también castigó a ese PRD dogmático, fundamentalista, arrogante
y necio.
No se ganan elecciones con actitudes
arrogantes, con soberbia, autosuficiencia y maximalismos, ni propiciando y permitiendo la
corrupción interna del partido que se cree dueño exclusivo de las mejores causas del
pueblo mexicano, pueblo que a golpe de votos les dijo que ellos (los perredistas) no son
los propietarios de las mejores causas populares.
Por su parte Amalia, cuya cabeza ya
fue guillotinada y sólo está en espera de caer, se esmera en repetir miméticamente las
declaraciones de la ya designada por el "tlatoani" como presidenta
del PRD (la Rosario Robles). Aunque en diciembre vaya a entrar en funciones, de
facto, ya acuerda y da línea; los chuchos, los amalios, los salgados, los monsrealistas,
los neocardenistas, los andrecistas y demás corrientes tribales están en lucha
fratricida por los restos de la víctima de sus propias pasiones. Aquello que quiso ser un
partido de izquierda moderno es hoy aun después de la derrota la siempre viva
licencia de conducir de Cárdenas el pequeño, o como diríamos en buen yucateco,
el chico. (O.H.S.B., Mérida, Yucatán, Méx., julio de 2000)
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