Semanario de Información y Análisis Político No. 561
Julio 21 de 2000


Municipio de Campeche

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El poeta español Francisco Villaespesa visitó la ciudad y puerto de Campeche en la segunda década de este siglo; quedó impresionado por su belleza, su ambiente y su paisaje natural y escribió un soneto cuya última estrofa dice "ciudad colonial, puerto divino". Y no le faltaba razón: imágenes de la época describen a Campeche como un lugar paradisíaco.

La Ciudad está inmersa en la tradición. De acuerdo con el antropólogo Alberto Ruz Lhuillier, el poblado de Can-Pech debió fundarse alrededor de la tercera centuria de nuestra era. Aproximadamente en el siglo XV perteneció al cacicazgo de Kin-Peche. Junto al antiguo pueblo de Can-Pech, el conquistador de Yucatán Francisco de Montejo fundó la villa de San Francisco de Campeche. La villa fue elevada a la categoría de ciudad por cédula real de Carlos III en octubre de 1777, señalándole un escudo que en adelante utilizó.

Después de la independencia, Campeche fue la cabecera del departamento del mismo nombre, que era uno de los cinco integrantes del Estado de Yucatán, hasta que el 7 de agosto de 1857 una revolución civil dio por resultado su separación de aquella entidad. Quedó entonces como capital de otra nueva región que se denominó Estado de Campeche.

Lo que singulariza a la Ciudad de Campeche es su aspecto típicamente colonial. Torreones, baluartes y murallas son emblemas que reviven un pasado en el que se confunde la historia con la leyenda. Se dice que el amor se ganaba a estocadas, que el honor y la vida se defendían ante el acoso implacable y la codicia sanguinaria de los corsarios de los siglos XVI al XVIII.

En la Ciudad de Campeche, en su centro histórico y en sus barrios originales, se ha realizado un programa de rescate que consiste en la recuperación de fachadas y en la rehabilitación de monumentos coloniales.

El propósito es restaurar esa imagen deteriorada por el tiempo, el aire, el agua, el descuido, la inconsciencia y hasta por la participación de "piratas contemporáneos" que, bajo la bandera del modernismo, causaron más destrozos en sus casas, calles y edificios, en sus murallas y baluartes, que "el Olonés", Diego "el Mulato", Francis Drake y las guerras civiles. Ante la necesidad de conservar lo existente y evitar pérdidas valiosas, como sus murallas, sus baluartes y su centenario Palacio de Gobierno, se ha concebido un programa de protección y rescate de su patrimonio histórico y cultural y actualmente se han rehabilitado mil 600 fachadas de casas y edificios, de las cuales mil 200 se ubican en el centro histórico y las restantes en los barrios originales de San Román, Guadalupe y San Francisco. Asimismo se llevaron a cabo obras completas para rehabilitar monumentos coloniales y otros sitios con valor histórico y cultural, como los portales de San Francisco y de San Martín, el parque de Guadalupe y la fachada exterior del edificio Lazareto. El proyecto se basó en una serie de estudios realizados en edificios de la época, para determinar las especificaciones de la obra en fachadas, macizos, puertas y ventanas, gama de colores, detalles ornamentales, carpintería, herrería, etc.

No hay nada como recorrer la zona monumental histórica, caminar por sus banquetas arregladas y limpias, por sus calles adoquinadas sobre una infraestructura urbana oculta, sin anuncios ni letreros que cubran sus balcones, puertas y ventanas, admirar los patios y arcos de la Casa del Teniente del Rey , del Instituto Campechano, de la Mansión Carvajal... Comer unos camarones al achiote en cualquier restaurante céntrico, admirando la arquitectura colonial de nuestro Estado, no tiene precio.

La arquitectura militar se impone en Campeche. Siete baluartes y dos puertas, la de Tierra y la de Mar, enmarcan el centro histórico. Estos colosos de piedra, destinados a proteger la Ciudad, hoy tienen diferentes usos: La Soledad aloja al Museo de las Estelas, San Carlos es sede del Museo de la Ciudad, y en el baluarte Santiago se ubica un jardín botánico.

En el renovado malecón los campechanos se dan cita cada tarde para disfrutar del ocaso, la fresca brisa y una agradable charla entre amigos. Sobre las colinas que rodean la Ciudad de Campeche se yerguen dos fuertes: San José el Alto y San Miguel; este último exhibe las máscaras de jade de Calakmul, notables piezas representativas del arte maya prehispánico.

El encanto de Campeche trasciende las murallas. Hacia el sur se llega a las playas más bellas del Estado; hacia el norte, a la zona de manglares, ideal para el ecoturismo. Cerca de la Ciudad de Campeche, en Champotón, el paladar está de fiesta, especialmente cuando se disfruta un rico coctel de camarones. En dirección sureste, a 65 kilómetros de la capital, están la antigua ciudad maya de Edzná, y Uayamón, ex hacienda henequenera que data del siglo XIX. Así es la Ciudad de Campeche y sus alrededores. Un tesoro que apenas empieza a ser descubierto. (Campeche, Campeche, Méx., julio de 2000)

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