Semanario de Información y Análisis Político No. 561
Julio 21 de 2000


Editorial

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Otro domingo de Informe

Se va Cervera...
¿o el México de Cervera se va?

El gobernador de Yucatán, Víctor Cervera llegó a su quinto informe de gobierno —que a la vez es el noveno desde que ocupó por primera vez el cargo de titular del Ejecutivo del Estado hace más de quince años—, este domingo 23 de julio. De acuerdo con la tradición del viejo sistema político mexicano, el gobernante aparece al centro de magna concentración de campesinos, obreros y colonos de zonas marginadas, quienes rinden honores a quien les ha dado obsequios, apoyo y mejor calidad de vida.

Y a la vieja usanza, desde el balcón central del Palacio de Gobierno, él, como centro de atención, lanza un añejo mensaje al Estado que, entre otras cosas, pasa revista a los actos de su administración que tienen su origen en la política asistencialista que encabeza. Los pronósticos apuntan a señalar que el discurso cerverista es en realidad, a partir de hoy, un grito de guerra contra el "centro", aquel viejo enfrentamiento que tiene Yucatán con la Federación, que ha perdurado a pesar de ser gobiernos emanados del mismo partido.

De acuerdo con la última votación alcanzada en el estado para su partido, el gobernador podría llevar al pie del balcón para que escuchen su perorata, a más de 300,000 yucatecos, pero raramente conseguirá atraer a más de 3,000, dadas las circunstancias que ahora se viven en el país y lo que hoy cuesta un acarreo de ese tamaño. Es evidente que las cosas han cambiado.

Difícilmente un político como él pueda sobrevivir en el México que se inauguró a partir del 2 de julio. Y no porque el nuevo presidente Fox no lo quiera, tampoco no por que no tenga con "qué". Pero el planteamiento, a nuestro juicio, está más vinculado con los elementos que dan vida a un político surgido de la revolución. ¿Qué caso tendría para él vivir en este nuevo país?.

Hay que ser justos. La biografía de Cervera Pacheco no hubiera podido escribirse sin la llegada de un régimen de transición como el que ahora comienza a tejerse. No vio la llegada del cambio como la vio la mayoría de los mexicanos. Se resistió a mirarla como se resiste a poner sus dos manos en una computadora o sus ojos en el Internet.

Sin embargo, aunque no quiera, va a tener que verla.

***

¿Qué es trabajar para usted lector, para ti joven autor del cambio? ¿Será invertir mucho dinero en obras? ¿Estar 20 horas en una oficina? ¿Será acaso educar a los niños yucatecos para lanzar arco y flecha? ¿O navegar en cayaques en una pista de canotaje? ¿Será lograr que Yucatán sea conocido en el mundo por tener la mejor pista de remo? O acaso tener una menor talla de crecimiento cada año es lo que nos hace famosos... ¿O son los desnutridos?, ¿Los pobres?, ¿La miseria del campo?

Sería injusto para el gobierno cerverista que hoy emprende un largo viaje —hoy de 13 meses— hacia el final del sexenio, realizar un balance tan apretado como el que arriba se señala en tan poco espacio. La Revista no pretende eso. Mal haríamos como editores de un medio que navega desde hace muchos años con la bandera del cambio en la proa, juzgando a Cervera por las dos o tres obras de gran envergadura, que promovió para invertir en Yucatán con recursos federales y con la anuencia de la Federación. Y peor haríamos viendo solo la parte negativa de su administración.

El puerto de altura, la unidad deportiva de la colonia Inálambrica, o el centro cultural la Ibérica, y la universidad tecnológica del barrio de la Santa Rosa, junto con el Centro de Convenciones, el "Palacio de Justicia", y la pista de canotaje en Progreso, son para mucha gente que lo admira, suficientes elementos de infraestructura que hablan del trabajo de este gobernador que se va. Para nosotros, eso no es todo. Es más, en conjunto no son nada, cuando los elementos negativos que rodean el impulso a esas obras, predominan hasta cubrirlas con el lodo del misterio y la sospecha.

¿Quién puede tener la seguridad por ejemplo que hubo transparencia y claridad en la asignación de "las magnas obras" cerveristas? ¿Quién hace el puerto de altura? ¿Cómo? ¿Por cuánto? ¿Quiénes fueron los constructores del Centro de Convenciones, de la Inalámbrica, de la Santa Rosa? ¿Pariente de quien es el vendeor de las computadoras que adquiere el gobierno cerverista?

Son muchas preguntas sin respuesta que están y estarán en el aire. Son la otra cara de la moneda con que muchas personas reconocen este gobierno. Tienen la firma de la suspicacia y de la ausencia de respuesta.

***

En este cambio de poder, el país que se nos avecina es tan moderno que no da lugar a políticos del pasado como el hombre que se despide de Yucatán. Sin embargo, en este fin de sexenio, Cervera asiste no a su propio funeral sino al entierro de un viejo país para dar paso a uno nuevo, en el que si se adapta, podrá seguir viviendo. La política abierta del moderno presidente que tendrá México en diciembre, no contempla la desaparición de viejos revolucionarios de la talla de este político yucateco. Al revés. Los necesita para ser la excepción que confirme la regla.

El viejo Cervera que pronto nos dirá adios puede, si realmente es tan hábil, construir una faceta de su vida política, quizá la última que contenga la inclusión que él ha negado para quienes lo rodean.

La palabra incluir que no figura en el diccionario cerverista del poder, puede caber en el espacio justo de otra que tiene las mismas letras: excluir. Dos letras dividen el futuro del pasado de este personaje.

¿Sabrá usarlas?

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