Semanario de Información y Análisis Político No. 561
Julio 21 de 2000


Gerardo García/La Revista

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No ha sido fácil el trance. Jamás se imaginó vivir en un escenario así. Está, por lo mismo, inquieto. Molesto. No le gusta cohabitar con el Partido Acción Nacional. Ya lo dijo frente al presidente y los 21 gobernadores en una reunión post crisis de su partido. "Ustedes no saben lo que son los panistas como gobierno. Son terribles".

Víctor Cervera Pacheco, el antipanista. El hombre de la sombra. El que a pesar de la ley ha sido ya dos veces mandatario estatal. El que apostó toda su fuerza política en la victoria de su candidato, y, perdió. El mismo que llega a su quinto Informe de Gobierno en medio de la algarabía que resulta de la elección que llevó al "fanático" —como él mismo lo llamaba— de Vicente Fox a la Presidencia de la República. Es quien llega a su último año. El fin al fin.

La vida de Cervera ha estado marcada por el enfrentamiento. Lo mismo con huestes estudiantiles que con gobernadores. Igual con panistas que con priístas que le parecen extraños. A muchos, a todos se les ha enfrentado. Y ahora, en el último trecho de su administración, se encuentra inmerso en un escenario político — el PRI derrotado— para el cual –de acuerdo con la mayoría de sus críticos— no está preparado.

Así, pasará los últimos siete meses de su gobierno al lado de un presidente surgido de la oposición, y desde ahora se prevé que la relación entre ambos no será fácil.

Patricio Patrón, “El enemigo favorito”
Patricio Patrón, “El enemigo favorito”

"Sólo espera respeto de parte de Fox", advierte el senador electo Orlando Paredes. "Cervera no cambiará. Más bien los nuevos funcionarios tendrán que respetar la forma de gobernar de don Víctor", dice el ex candidato a diputado Víctor Caballero Durán.

Pero frente a la visión de los priístas, está la del enemigo político favorito del gobernador. Patricio Patrón Laviada es implacable: "Por más que corrió, la historia lo alcanzó y nada puede hacer ya".

El orgullo del gobernador

Lo dijo en 1995 a su grupo de colaboradores: "La orden es una: nos tienen que recordar cuando salgamos de palacio". Recién regresaba a la silla de la 60 x 61 y Víctor Cervera ya pensaba en su salida. "Siempre le ha preocupado pasar a la historia; quiere ser recordado como el mejor gobernador yucateco", dice de él un empresario que asegura ser uno de sus pocos amigos. Otro de ellos, Víctor Caballero advierte que la obra de Cervera es definitoria para el progreso del estado, "si no se conoce es gracias a la distorsión informativa", asegura.

Nos son los únicos, Orlando Paredes asegura que la obra del gobernador permitirá el desarrollo futuro, y cuestiona las críticas que se vierten sobre éste: " Es que la oposición no quiere ver el trabajo".

Sin embargo, la opinión no es compartida por muchos. Sus adversarios políticos piensan que él se ha preocupado por dar la impresión de un excelente gobierno, que se preocupa por toda la población, pero que esta percepción está construida de falsedades. "Es un escenario que no tardará en caerse", dice Patricio Patrón. "Lo recordarán los yucatecos, pero por excluyente y cacique", asegura la priísta Blanca Estrada Mora.

Pragmático, polémico, excluyente. Cervera es un hombre de adjetivos. Pocos, muy pocos se aventuran a decir que el de Dzemul, no ha sido uno de los gobernadores que más ha trabajado durante su periodo, pero si bien reconocido por la tarea, también ha sido el más severamente cuestionado. De él se ha dicho hasta el cansancio su proclividad a la cerrazón en materia política. De su terquedad se han escrito y descrito cientos de anécdotas. De su gusto por la política de sombras y su capacidad por dominar por medio de la fuerza a sus enemigos, él se ha encargado de mostrarlo a plenitud.

Orlando Paredes, “Sólo critican”
Orlando Paredes, “Sólo critican”


El tiempo traga la vida. El último año de gobierno llega y Víctor Cervera prepara su salida.

Tras la catástrofe electoral, el mandatario está disminuido. La "leyenda que camina" anda dando tumbos. "Es que tras la derrota, ya se le perdió el respeto", dice un legislador tricolor.

El tiempo llega, y alcanza. Viene de un quinto año de gobierno marcado por el endurecimiento de la política asistencialista y que presagia ser la guía del sexto. La diferencia estriba en el presupuesto que asigne para tal fin.

El final se acerca ya...

Es rápida la reacción. Apenas a unos días de la derrota del PRI en la elección presidencial y Víctor Cervera pierde algo del mito que lo acompañaba. Lo que apenas hace unas semanas parecía imposible, hoy se manifiesta sin tapujos. Las críticas se vierten en público y en privado. Lo acusan de la derrota, lo responsabilizan. Lo dejan solo.

Son muchos. Algunos, son los mismos que antes le prodigaban elogios. El diputado Gaspar Xiu es uno de ellos. "Cervera ha terminado hasta con la esperanza de los pobres. Ha devastado el estado", dice el mismo que arengaba hace un par de años a emprender una revolución contra los críticos del dos veces gobernador. Es el fin al fin.

Sin embargo no todos lo rechazan. "El gobernador ha tratado de encausar el desarrollo del estado. No ha sido fácil, pero ha dado todo su esfuerzo", dice el senador Eric Rubio. El senador electo asegura que hay avances incuestionables en el campo yucateco, "no los ven quienes no los quieren ver", dice.

"La actual administración ha sentado las bases del desarrollo de Yucatán. Cervera ha trabajado incansablemente, y eso nadie lo puede rechazar", asegura Rubio Barthell.

Eric Rubio, “No quieren ver los avances”
Eric Rubio, “No quieren ver los avances”

Con él coincide Orlando Paredes, quien además enumera los logros de la administración cerverista: "Ahí están las obras. Quién puede decir que el Puerto de Altura es una "aspirina". Eso es no querer ver lo que existe. Tenemos al aeropuerto de Kaua, la termoeléctrica, el gasoducto, el sinumero de escuelas que se construyen. Eso es lo que permitirá construir el futuro".

"Es una cuestión de visión. Ellos (la oposición política) ve un Yucatán distinto al que nosotros vemos. Ellos sólo destruyen y critican y jamás proponen", dice el aún diputado federal.

No son los únicos que salen en defensa del gobernador. "El quinto año de gobierno ha sido el de la consolidación de proyectos estratégicos" dice el también regidor del ayuntamiento de Mérida, Víctor Caballero Durán. "Cervera no se la ha pasado entregando coas, esa es una distorsión de la información. Vimos en el quinto año la puesta en marcha de la termoeléctrica, del gasoducto. El puerto de altura va en buena marcha. Esa es su labor", asegura.

El regidor reconoce que sí ha habido errores en el último año de gobierno, "ha habido una carencia de política de comunicación gubernamental", dice, y adjudica a las fallas en esa área de gobierno, la errónea percepción que, asegura, tiene la ciudadanía sobre la actuación del gobernador.

El senador Paredes también dice que se requiere de mayor difusión de las obras de Cervera, "Sí, en verdad se requiere que haya una mejor difusión", dice.

"Cervera ha trabajado de manera excelente. Nadie, nadie lo puede negar", dice el senador José Toraya Baqueiro. "Mira, yo no soy cerverista, pero reconozco de plano que el gobernador ha sido un excelente funcionario. Trabaja de sol a sol.", dice.

Pero sus adversarios políticos califican el último año de gobierno con un balance negativo. Coinciden panistas y perredistas: las obras del gobernador Cervera son para fortalecer a su partido, no a Yucatán.

"Se ha preocupado por hacer que ganen sus intereses, no ve por el desarrollo de Yucatán", asegura Guillermo Vela, uno de los dirigentes del Frente Cívico Familiar. Inmerso en una polémica por su petición de transparentar la información sobre la cuenta pública, manifiesta que la gestión de Cervera pasará a la posteridad, pero por su cerrazón y la impunidad que permea en su gobierno. Y lo califica: "Este es más bien un antigobierno".

Signo de los tiempos, las críticas también provienen desde el interior de su partido. El diputado priísta Gaspar Xiu Chacón es pródigo en ellas. "Cervera ha gobernado para sus amigos. A ellos todo, a sus enemigos, nada. En el campo yucateco se ha resentido esa forma de gobernar. A quienes considera que son "su gente", les ha entregado todo. A aquellos que no piensan como él, les ha negado todo. El ejemplo está en el sur del estado, vemos como permite que la juguera de Akil desaparezca, y nada hace por ella". Ha devastado el campo yucateco", dice.

"No hay nada. En verdad las obras de las que habla Cervera ahí están, pero son como la Puerta de Alcalá. Ahí están viendo pasar el tiempo", ironiza Blanca Estrada Mora.

Blanca Estrada, “El cacique”
Blanca Estrada, “El cacique”

La priísta rechaza que el gobernador sea reconocido por "trabajador". "Es chambeador", dice, pero niega que eso significa que su labor sea encomiable. "No me digan que pasar 20 horas en una oficina es eficiente. No, eso no es verdad. Cervera no tiene organizada su labor. Ese es otro de los mitos que deben terminar", asegura la ex legisladora.

Más allá de críticas y reconocimientos, hay hechos que sobresalen en este lapso. El quinto año de gobierno se caracterizó por un endurecimiento de la política asistencialista, un endurecimiento en las relaciones con otras fuerzas políticas, y la consumación de algunos de sus más importantes proyectos de obra pública.

El año del regalo

La noticia estaba en la portada de uno de los diarios más influyentes del mundo. El Wall Street Journal ponía los ojos sobre la política social de Víctor Cervera. A pocas semanas de las elecciones presidenciales, la entrega de lavadoras y bicicletas era puesta como ejmplo de la compra del voto en México. El escándalo nacía.

Durante las semanas siguientes al menos siete corresponsales de periódicos y revistas norteamericanas llegaron a Yucatán. De pronto, la opinión pública mundial conocía lo que para nosotros ya casi ha dejado de ser noticia. Así, frente a los ojos de los reporteros aparecían las pilas de lavadoras y otros enseres. La noticia se comentaba en todo el país. Pese a ello, Cervera estaba desatado.

Las semanas anteriores a los comicios, los actos de entrega de bienes se sucedían. La entrega del Procampo se adelantaba. Frente a las críticas de la oposición, que calificaban de maniobras descaradas de compra de votos a los actos de gobierno, el gobernador respondía que frente a las necesidades del pueblo, él no se detendría.

Eran otros días. Regañaba reporteros, los humillaba. Pero el golpe ya estaba dado. Su política social estaba severamente cuestionada, y uno de quienes se había manifestado en contra de ésta —de acuerdo con una fuente consultada— había sido el propio presidente de la República.

Si bien la entrega de bicicletas y otros enseres no ha sido privativa del último año de gobierno, en este lapso sí se registró un incremento en los recursos entregados. A pesar de que no se tienen datos concretos, es un hecho que la inclusión en el programa de reparto de aparatos más costosos, como las lavadoras, sí han incrementado los costos de dicho programa.

La política social de esta administración ha sido severamente cuestionada. De ella se ha dicho que sus fines son la compra y la coacción del voto, así como se ha cuestionado la poca transparencia en los recursos que se disponen para tal fin. Sin embargo, muy pocos pueden asegurar que los recursos entregados no han sido benéficos para quienes los reciben.

Miles de bicicletas recorren los caminos estatales. Los enseres que han sido entregados a miles de campesinos les han servido. Pero la oposición cuestiona también que la política es de subsistencia, y no pone las bases para un mejor desarrollo de los beneficiarios.

El escándalo no estuvo ajeno. En dos ruedas viajó la noticia. La Asociación Nacional de Fabricantes de Bicicletas apareció en este quinto año de gobierno, y reveló que el gobierno estatal estaba cometiendo un delito fiscal falseando información sobre el origen de al menos 10 mil bicicletas que habían ingresado por la Aduana de Progreso.

Frente a la denuncia, provino una respuesta dura de parte del gobierno. Se inició una campaña en contra de la asociación, aunque jamás se informó claramente sobre la acción importadora. Recién en una entrevista, Víctor Cervera dijo que el asunto había sido causado por un error de la empresa importadora, que en este caso fue la propia administración cerverista.

El caso aún no se cierra, pese al desistimiento de la Anafabi, aún hay una comisión de legisladores federales que investiga el asunto, aunque debido al próximo fin de la legislatura, se espera que el asunto se olvide.

El año de la fuerza

No le ha sido sencillo. Desde su primer día de gobierno ha estado enfrentado con la oposición. La lucha se incrementó y las posiciones se polarizaron aún más durante el proceso electoral que recién concluyó. A Cervera le dijeron de todo, y él dijo de todo. No hubo ninguna muestra de concordia en el ámbito político.

Para nadie es un secreto. El gobernador operó el proceso político. Él se responsabilizó de ganar Yucatán frente al PRI nacional. Y si bien lo logró en el proceso interno de su partido, dándole a Labastida el triunfo arrollador en el estado, su máxima misión la falló. Aquí perdió su candidato presidencial por casi diez mil votos.

Su derrota lo coloca en un escenario político para el inédito. No podrá operar su propia sucesión. Hoy, la oposición está a un paso de ganar la gubernatura, y su partido atraviesa por una crisis interna que amenaza con destruirlo. Las cosas pintan mal.

Pero no todo el año fue así. Políticamente Víctor Cervera estuvo en su plenitud durante el lapso que concluye. Ganó el "tour de force" y colocó como candidatos de su partido a quienes él quizo. Nadie pudo colarse.

Durante este año, el gobernador ejerció todo su poder. Maniobró a favor de sus candidatos. Organizó el aparato estatal y lo puso al apoyo de éstos. Se metió de lleno a la campaña priísta, arengó, calificó de fanático al ahora virtual presidente electo. Perdió.

De sus relaciones con los demás partidos políticos, poco se puede recuperar. Él y sus correligionarios acusan a la oposición de intransigente. A ellos los califican de cínicos. No ha habido diálogo político en el último año, únicamente recriminaciones.

"El PAN es violento e intransigente. Con ellos no se puede negociar, sólo entienden el todo o nada", dijo Víctor Cervera en una reunión que tuvo con el presidente Ernesto Zedillo hace una semana.

Así, corre el tiempo y se acerca la elección para gobernador. En este lapso, no se prevé que haya un acercamiento entre las partes que evite un posible enfrentamiento postelectoral. Pesan también las carencias manifiestas de parte del Consejo Estatal Electoral, que podrían incidir negativamente en la realización de los comicios.

"El gobierno y la oposición deben ver por los intereses del estado", responde Orlando Paredes cuando se le pregunta sobre la posibilidad de un fuerte enfrentamiento entre ambas partes.

Además, el mandatario estatal tendrá que manejar la elección en un entorno de vigilancia extrema. Fuentes cercanas al virtual presidente electo han comentado en privado que Vicente Fox mirará "con lupa" el proceso yucateco, que será el primero que se realice durante su gestión.

El año de las inauguraciones

Algo pasó al final. Si de algo se presumía en los meses finales de 1999 era de la cercanía del presidente Zedillo con el gobernador. En las semanas posteriores al cuarto informe de gobierno, las visitas del mandatario se sucedieron. Una tras otra, las visitas zedillistas servían para inaugurar las "magnas obras" de la actual administración.

Primero el gasoducto, luego la termoeléctrica. La Universidad Tecnológica y la vía a Campeche. Obras y obras, escuelas, instalaciones deportivas. Se mostraba el orgullo cerverista en cada reunión. Pero de pronto algo pasó.

Lista desde hace cinco meses, la Planta de Prótesis espera paciente su inauguración, igual se encuentra el Teatro Mérida cuya apertura oficial se pospone y se pospone. Ernesto Zedillo no ha vuelto, y sus últimas visitas fueron de una intensa rapidez.

El quinto año de Víctor Cervera ha estado marcado por la consolidación de sus proyectos. Logró el arranque de la Universidad Tecnológica y en el interior del estado un buen número de escuelas han abierto sus puertas. Su intención de incrementar las vías terrestres en Yucatán ha sido satisfecha. Hay avances que incluso le reconoce la mayoría de sus críticos.

Pero su "talón de Aquiles" ha sido también su obra soñada. El Puerto de Altura, la obra destinada a ser el sello de su administración, no tiene fecha de culminación. Problemas de la "súper" draga que trabaja en la obra, ha llevado al cada vez más continuo aplazamiento de la fecha de cierre de obras.

Víctimas del concreto, yacen inmóviles las paredes derruidas de muchas casas de descanso. La creciente erosión que sufren las playas de la costa yucateca se levanta como uno de los problemas ecológicos más graves que dejará como saldo la actual administración. Así, kilómetros y kilómetros de playas van desapareciendo y la causa más probable, es la que deriva de la construcción del Puerto de Altura. Pero, esa, es definitivamente otra historia.



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