Conocer algo por imaginación no es lo mismo que
enfrentarlo en toda su dimensión, y mueve a mayores sentimientos cuando ésta, la
corrupción, violenta todas las leyes y hace inclinar la cerviz inclusive a la muy H.
Suprema Corte de Justicia, como ya ha habido oportunidad de enterarnos en casos graves en
los que algunos ministros han salido comprometidos, y tanto el también H. Congreso de la
Unión como la propia Presidencia de la República (como en el caso de Acapulco, Gro., con
aquel infante, o el hijo de un ministro de ese apellido, de esto hace ya varios años
fuera de este sexenio), se hicieron sordos a las quejas. ¿Dónde estaban esos
funcionarios que dicen haber estado en la burocracia más de 36 años? ¿Se escuchó
alguna opinión de ellos sobre este penoso particular? Con esto se va a encontrar Vicente
Fox cuando asuma la primera magistratura, además de muchas otras lindezas como la
impunidad, calificativo que va más allá de lo imaginable en el marco del crimen
organizado, individuos por ejemplo, aquellos funcionarios de la SHCP que hicieron
funcionar al grupo Johnny como banca paralela con la venia de Aspe Armella.
¿Cuántas autoridades se hubieran involucrado para perseguir ese muy grave ilícito?
Aduanas y su negro historial; el sacrificio de la zona libre de Chetumal en aras del TLC,
que a sus ya varios años de estar funcionando para beneficio de algunos importadores
gordos, y maniatado a nuestra pequeña industria, esfera en la que han cerrado muchos
centros de trabajo por engañosas ofertas de rebajas en materias primas y elevación de
combustibles, peajes y otras cortapisas. Las enormes mafias que en todos los órdenes del
quehacer nacional funcionan a manera de intermediarios, cuya intervención se refleja en
las bruscas subidas de los artículos de primera necesidad, estrangulando con ello a las
clases más desprotegidas.
Con esto y con mucho más se encontrará Fox
cuando tenga las riendas en la mano. ¿Qué es lo que puede suceder? Si se logra aclarar
cuáles son los puntos de contacto de Vicente Fox Quesada con el partido que lo
llevó al poder; con los llamados "Amigos de Fox" que según la prensa de hoy
sugieren se forme un nuevo partido; las presiones de los dinos; los cantos de las
sirenas. Vicente Fox, a pesar de lo que ya dijo respecto a su compromiso con el
pueblo, no hay que olvidar que tiene su corazoncito y que los melones verdes tienen mejor
sabor que los maduros; no pretendemos por ello tempranamente llegar al peligroso extremo
de "más de lo mismo", sino ubicarnos en una realidad abracadabresca de
que serán muchos los obstáculos que tendrá que sortear el Lic. Fox para llevar
la nave por buen rumbo por los mares tranquilos de la gobernabilidad, aplicando sus
programas esbozados a la sociedad, quitando chipotes y rellenando zanjas, y a ver si le es
posible practicar auditorías a todas las dependencias que han manejado recursos del
erario, con la experiencia de la practicada al Fobaproa por aquel despacho extranjero que
cobró las perlas de la Virgen... para nada... hasta la fecha. Si saldría más caro el
caldo que las albóndigas, y para resarcir al País de todo lo hurtado tendríase que
llegar a los caminos que señala la ley, pero que para muchos podría parecer
"cacería de brujas"... pues, ¡a cazar brujas! Rescatando un módico 50% de
todo lo hurtado, prescindiríamos de todos los blindajes económicos que nos han achocado
en nuestras arcas, con las dolorosas y malévolas intenciones de nuestro subsuelo.
No cabe duda de que el candidato electo Vicente
Fox está sentado en un barril de pólvora, que según él en mil días alcanzará a
mojarla para desactivarla; es verdaderamente titánica la tarea, la cual no creemos que,
si lo dejamos solo, pueda llevarla a cabo. Hay grupos aparentemente disciplinados de su
propio partido que harán las flechitas para que otros las tiren; los hay priístas
profesionales que saben bailar todos los sones, y como tales bailarán al son que les
toquen; pero los hay muy rencorosos a los que jamás les hará digestión la derrota
sufrida el 2 de julio pasado, que los llenó de humillación, y tan ofuscados están que
le quieren echar la culpa al primer priísta del País, al Dr. Ernesto Zedillo, por
haber anunciado: "Vencedor de esta pelea...".
México se prepara para una nueva vida
nacional en la que por siempre desaparezcan todos esos males que durante 71 años lo
agobiaron, a escasos años de haber terminado nuestra Revolución y nacido en 1917 nuestra
Carta Suprema, que por cierto ya le hacía falta una revisada a fondo. Esta tarea que se
avecina nos obliga a una participación cercana y positiva, libre de toda venganza y mala
voluntad. Veremos a miles de veteranos burócratas jubilarse con mejores dineros; veremos
una verdadera simplificación administrativa y un reacomodo de centenares de miles de
trabajadores que inflan las nóminas y hacen excesiva la burocracia, donde alguien alguna
vez llamó a esto una "repartición de la riqueza con justicia". ¡Échale!, con
esa clase de conceptos jamás se pudo avanzar; lo mejor es hacer una evaluación nacional
de los recursos humanos que tenemos, para una correcta programación de nuestras
necesidades; con precisión ver y comparar nuestra producción nacional de básicos con el
consumo y las importaciones, para hacer los ajustes lo más cercanos a la realidad. Las
intenciones de ensanchar cada vez más el aparato burocrático, en un aparente gasto
social, la ayuda destinada a ese gasto nunca llegaba a su destino por razones fáciles de
comprender: unas bagatelas cuantas para taparle el ojo al macho, y jugosos sueldos, bonos,
viáticos, aguinaldos generosos y conexos; a muchos aparatos que conllevaban el mismo
fin... dupli y a veces triplicidades onerosas, pero cómo se ayudaba a
amigos de los amigos, cómo se destruían vehículos y se gastaba gasolina. Pero creemos
que esto ya se acabará pronto. Sin poner fechas, es lo que esperamos del nuevo
presidente: que no haya obcecaciones ni caprichos y que la razón se fundamente en los
más altos destinos de la Patria. Eso sí, siempre el pueblo exigirá las cuentas claras,
tanto al recibir como al entregar.
¡Vae victis! (¡Ay de los
vencidos!). Palabras dirigidas por Breno* a los romanos en el momento en que
arroja su espada a la balanza en que se pesaba el oro destinado a comprar la salida de los
galos de la ciudad de Roma que habían conquistado y saqueado (Tito Livio, V. 48).
Suelen recordarse para dar a entender que el vencido está a merced del vencedor. (G.S.M.,
Mérida, Yucatán, Méx., julio de 2000)
(*) Nombre dado especialmente por los
romanos al jefe galo que saqueó Roma en 390 D. de J.C. Breno, al negociar la
liberación de los sitiados en el capitolio, profirió la frase célebre, hoy proverbial
"¡Vae victis!" (¡Ay de los vencidos!).
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