| Vicente
Fox Quesada, presidente electo de México tuvo unas muy desafortunadas declaraciones a la
televisión nacional, respecto de Benito Juárez, minimizando de manera despectiva la obra
del benemérito y elogiando la lucha cristera.
En resumen, de la obra de Juárez dijo que
no es tanto como se dice, pero de nada le sirve al presidente electo opinar en contra de
Juárez, de quien se tiene reconocimiento permanente no solo en México sino fuera de
nuestro país. Además es de sobra conocido que es en el periodo de Juárez cuando México
tuvo más presencia de Nación, cuando la lucha por la soberanía nacional fue más
intensa, y cuando mas de fortaleció la administración pública, separando las funciones
de la iglesia de las del estado.
Y aun cuando a la Iglesia le pudiera dar
calambres todavía el recuerdo de Juárez no cabe duda que el insigne oaxaqueño es
ejemplo de tenacidad y patriotismo. Los mexicanos debemos tenerlo presente cada que se nos
dificulta el camino para mantenernos como Nación, ante los embates de la globalización y
el neoliberalismo.
Y para que no le busque más vueltas al
asunto, es con Juárez cuando México tiene el gobierno más firme, serio y austero. Es
seguramente el de Juárez, el gabinete más prestigioso, con hombres como Melchor Ocampo,
por mencionar uno solo.
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A partir de que Ernesto Zedillo hizo
reconocimiento público del triunfo de Fox, antes que lo hiciera oficialmente el Instituto
Federal Electoral (IFE), y después de una sucesión de eventos que dibujan al presidente
electo, con una ideología muy parecida a Zedillo, y sobre todo porque ya Fox redujo su
meta de crecimiento para el próximo año, de 7% a 5%. Se empieza a pensar y decir con
insistencia que Fox es más de lo mismo.
Se le critica mucho a Fox que haya dicho
que no es malo ceder un poco de soberanía, asi como los insistentes elogios tanto a
Zedillo como a su política económica.
Da la impresión de que Fox salió del PRI,
o que la cupula neoliberal zedillista es panista, pero lo que parece obvio, es que
pensamiento es muy afin, y quienes piensan igual, invariablemente actuan igual. Además,
se tiene que tener en cuenta que desde De la Madrid, pasando por Salinas y finalmente
terminando con Zedillo, sin ninguna vinculación con la base militante priísta, por eso
se dice, que la todavía potencialmente poderosa base priísta, desde De la Madrid, se
quedó sin cabeza, los priístas están huerfanos desde hace tres sexenios, y sus líderes
han mantenido una actitud reaccionaria y antinacional, que no debiera ser imitada por
Vicente Fox Quesada.
La gente esta preocupada de que pudiera
haber en la próxima administración una continuación del neoliberalismo zedillista.
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Lamentablemente se ha desatado la lucha
interna en el partido revolucionario institucional (PRI), ya se venía venir esta
situación desde que hace tiempo, cuando las bases le pusieron candados a quienes
quisieran acceder a los principales puestos de elección popular. Estos candados evitaron
que llegaran a ser candidatos presideciales, gentes como José Angel Gurría y Guillermo
Martínez. Hoy la lucha se recrudece, en función de que el PRI ha perdido, por primera
vez, en setenta y un largos años, la presidencia de la república. Con la perdida de la
presidencia de la república, el presidente Zedillo carece de fuerza moral sobre el PRI,
aun cuando, lucha desesperadamente por mantener el control, del todavía poderoso partido
tricolor.
Sin embargo con la lucha interna, el PRI
puede salir tan lastimado, que termine por diluirse considerablemente su actual fuerza.
Zedillo pretende imponer a sus
incondicionales, y se le han puesto en contra personajes tan distinguidos y decididos como
Roberto Madrazo Pintado, que con suficiente apoyo, propone revitalizar al PRI, regresando
a sus bases y a la lucha nacionalista y popular.
Dificil camino para un partido que fue
diseñado como apoyo del poder ejecutivo, funcionando como dependencia politico
burocrática, por 71 años, hasta que perdiendo ahora el poder, tendrá que transformarse
en un verdadero partido, o desaparece.
En tanto, las bases priístas deberán
participar para reencaminar a su partido hacia el sendero que marcan sus estatutos.
Arturo Villanueva
Q. Roo-Julio del 2000 |