Semanario de Información y Análisis Político No. 564
Agosto 11 de 2000


El regionalismo, un factor emergente y... peligroso
El panorama de la sucesión priísta en el sureste

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YucatánEl ahora famoso Himno Yucateco y sus versificados exclusión y separatismo que durante años quedaron en el olvido, cobró a partir del V Informe de Gobierno renovada vida y ahora resulta que será interpretado en escuelas públicas y privadas de la entidad y la bandera de estrellas y tres campos ondeará en muchos edificios y luce ya en calcomanías colocadas en automóviles en una escena que cobra relevancia en atmósfera de la cotidiano.

Contrastante con la inactividad de su pasivo Comité Directivo Estatal, el PRI yucateco observa la lucha soterrada que intensifica movimientos entre políticos que perciben posibilidades de variada índole para aspirar a la nominación de ese partido a la gubernatura. En forma paralela, el gobernador Víctor Cervera aumenta sus tareas de cabildeo entre los principales grupos locales para dejar en claro que será él y sólo él quien operará el complicado proceso de selección interna.

Pero si las situaciones anteriores cobran forma a ritmo vertiginoso en el tablero de la sucesión priísta por las postulaciones a la gubernatura, las alcaldías y las diputaciones, con la misma intensidad queda delineada una estrategia que busca exacerbar los regionalismos para un fin que cada día resulta más diáfano: ante la orfandad que caracterizará al comité local respecto del nacional, una maniobra hábil busca obtener de una percepción localista la fuerza que ya no tendrá del liderazgo nacional que había distinguido la conducción del partido.

Esta condición es inquietante, pero sin duda astuta. El ahora famoso Himno Yucateco y sus versificados exclusión y separatismo que durante años quedaron en el olvido cobró a partir del V Informe de Gobierno renovada vida y ahora resulta que será interpretado en escuelas públicas y privadas de la entidad y la bandera de estrellas y tres campos ondeará en muchos edificios y luce ya en calcomanías colocadas en automóviles en una escena que cobra relevancia en atmósfera de la cotidiano. Y eso es peligroso, sin duda, si queremos aprender del pasado reciente, donde los nacionalismos han desembocado divisionismos intensificados a extremos que antes se pensaban inimaginables.

El poder político predominante en la entidad trata de sustituir sus causas y colmar el vacío de la conducción central con un motivo que fomente un regionalismo que se pensaba ajeno al pragmatismo y como uno más de los pasatiempos yucatecos. Esta maniobra busca fortalecer en una condición autóctona el motivo de lucha contra las autoridades centrales de la Federación que, de manera casual si queremos analizar de buena fe, no son por primera vez en décadas del mismo partido. Es significativo que este amor desmedido por el terruño, salga a relucir precisamente en las condiciones vigentes de la política nacional.

Y el riesgo de revivir amores que se creían olvidados aumenta si consideramos que Yucatán mantiene diferendos territoriales en las cortes con Quintana Roo y Campeche y que estas dos últimas entidades protagonizan una cerrada disputa jurídica por la posesión de tierras, y que este sentimiento no es privativo de un gobierno estatal, como el yucateco, sino que se ha extendido al sector privado que, como la Cámara de Televisión y Radio, ha llegado a promover anuncios televisivos francamente ofensivos y de mal gusto en los que exhalta una condición que patea al federalismo.

¿Cómo influye este renovado apego a lo regional en el panorama político? Primero surge una certidumbre: la bandera yucateca usada por este poder político pretende una prominencia hacia ámbito interior que demuestre fortaleza respecto de las autoridades centrales que asumirán funciones en diciembre que pretenden conservar el dominio de Chiapas, Tabasco, Quintana Roo, Oaxaca y Campeche para ir "por la libre" en las relaciones con el presidente Fox. La creciente perspectiva de que los nexos institucionales entre dichos gobiernos locales si el PRI logra conservar Chiapas por la vía electoral o mediante un nuevo interinato que sustituya al gobernador emanado con un triunfo dudoso y cuestionable, así como Tabasco, donde la fortaleza de Roberto Madrazo tiene un abierto desafío en numerosas inconformidades al cabo de las elecciones internas para elegir los candidatos a las alcaldías demuestra que los contactos no por ello serán menos tensos, principalmente por la relación vital que los gobernadores deben tener con los secretarios del gabinete en función de la evidente dependencia de la Federación de esos gobiernos.

Esta acusación que privará a los gobernadores de mecanismos tácitos y tradicionales para obtener apoyos y recursos por parte de los secretarios del gabinete mantiene a los mandatarios del sur-sureste obsesionados con una premonición fatalista y profética. Creen que la situación se les complicará de una forma inédita, desconocida y no vivida por ninguno de los predecesores revolucionarios y este "presentimiento de amarguras infinitas" como escribió el poeta, los mantiene en vilo, tensos, sorprendidos, lo cual explica actitudes como la asumida por el gobernador de Campeche, Antonio González Curi, quien cedió a la emoción de sus sollozos en la lectura de un mensaje que preparó con motivo de su más reciente informe de gobierno.

Y ante este panorama regional difuso e incluyente de signos inquietantes y ominosos como los que se perfilan con la exacerbación del regionalismo en Yucatán, la situación de la política en el PRI local se complica paulatina e inexorablemente. Hay políticos, como Orlando Paredes, que no aprenden de los nuevos tiempos e insisten e insisten con sus mismas y anquilosadas formas de ejercer tareas de ese tipo. En menos de 15 días se ha convocado a tres magnos desayunos, el más reciente con motivo de su cumpleaños y en el Centro de Convenciones de la CTM, caracterizados, a juicios de varios asistentes, por los magros menús —los de siempre fríos tacos de cochinita con juguitos "Natura"— los idénticos séquitos "paredistas" de la Alianza de Colonos: los movimientos cenopetistas, los fieles Ciudadanos Unidos y los interminables discursos "diuréticos" (por aquello de que en cuanto son escuchados motivan a los oyentes a incorporarse para buscar la salida) del senador electo. Lo malo es que en uno de estos días los "acarreados" escuchas pueden meter en problemas a los organizadores, como sucedió con los enojados burócratas del Issste llevados a la fuerza por su secretario general, Eduardo Moguel. No cabe duda que el "general" Paredes le tiene fe a sus repetitivas estrategias.

El otrora poderoso dirigente nacional del Movimiento Territorial no se queda a la vera del camino y una versión le adjudica protagonizar reuniones con ingenieros a quienes les ofrece segura participación en la obra pública (claro, una vez que él sea el inquilino del Palacio de la 61) si le apoyan en su camino a la nominación por la gubernatura. Lo significativo es que gente del equipo de Federico Granja, como Jorge Tenreiro Cardeña, sea identificado con tareas de proselitismo a favor del diputado federal saliente pues ello inevitablemente lleva a conjeturar, sino en alianzas formales, si en pactos subyacentes.

Pero las malas lenguas dicen que no todo son promesas y miel sobre hojuelas para Sobrino, quien tendría adeudos pendientes con jóvenes que laboraron para su movimiento Territorio 2000 en las recientes campañas, los que esperan cobrar cantidades unitarias que fluctúan entre mil 500 y tres mil pesos, en tanto que el diputado electo Carlos Berlín Montero, quien lo sustituirá en el distrito, no cesa de reiterar los ofrecimientos incumplidos de Sobrino —quien prometió hilos, despensas y hasta hipiles— que dañaron la campaña de quien, por otra parte, tampoco deja de incluirse en la lucha por las postulación priísta a la gubernatura.

En este marco avanzan los preparativos para designar al líder de los diputados federales yucatecos del PRI y los próximos legisladores no quieren que sea Rosa Elena Baduy, aunque otra vez Cervera Pacheco será el fiel de la balanza y lo más probable es que sea Feliciano Moo Can, pero quienes no la habrían pasado bien son los diputados locales, quienes en una reunión con el líder político local en el búnker de la Petronila habrían recibido, según versiones no confirmadas, un severo regaño por la incompetencia legislativa que les ha caracterizado en casos fundamentales en lo que va del año, y las criticas habrían sido igualmente fuertes para la lidereza de la fracción por personificar protagonismos que restan credibilidad a la cámara, donde el más solicitado de todos los legisladores es Gaspar Xiu Cachón, quien hizo tremendo berrinche que aún no se le quita porque él quería ser diputado federal y no lo fue. Ni modo.

Y en medio de todo este panorama aparece la intensificada labor de cabildeo del gobernador Cervera Pachucho, quien como en tiempos electorales dispone, hace amarres con los grupos y agrupa fuerzas para afrontar el mayor desafío de su trayectoria política con la frente en alto y el ánimo de vencer. Ya veremos como le va. (Mérida, Yucatán, México, agosto de 2000)

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