El periodismo es una
actividad profesional que practica la gente que gusta de la noticia. La veracidad y la
frescura de la noticia sin restarle ni sumarle, es el éxito del órgano periodístico que
conserva el celo que exige la profesión. El periodismo llevado con estas características
permite vivir con decoro y ser aceptado por la sociedad en la que se desenvuelve. Existe a
veces temor de presentar a la verdad con ropajes semánticos inadecuados, lo que desmerece
la noticia, y da lugar a entendimientos en las sombras entre el reportero o escritor y la
parte mencionada. En esto hay especialidad en todos los niveles periodísticos.
Por docenas se cuentan los ejemplos de
periodismo con precio, y el tamaño o falsa prosapia del órgano informativo, no mengua
para nada su bien ganado desprestigio, y el desprecio resulta sensible por su tiraje. El
periodismo está fuertemente ligado al mundo de la política en todas las latitudes del
planeta; se divide en bandos de acuerdo al número de candidatos que participen en las
contiendas electorales, manteniendo con ello una virtual división de los pueblos. Hay
periodistas de derecha, de izquierda, los hay revolucionarios, centrales, de
desplazamientos a ambos lados, recalcitrantes, y por virtud de ello se antoja imposible
una unificación de fuerzas, una coalición o una alianza; en esto incide la falta de
verticalidad, de solvencia moral, así como otros atributos que podrían permitir el
asomo, aunque fuera leve, del amor a la patria o al nativo solar. De la noche a la mañana
resulta que Fulanito Perehiera o Zutanito N. ya son
periodistas y cubren la fuente de la nota roja alimentando su pasquín con el morbo más
deleznable, que las autoridades de la SEP y de Gobernación se niegan a investigar.
Cuando un país como México, que después
de 71 años del férreo control ejercido por el partido de Estado, se le presenta la
oportunidad de cambio merced a la voluntad del pueblo, nido auténtico de la
soberanía nacional, lo menos que pueden y deben hacer los periodistas de otras
filiaciones no simpatizantes con el ganador Vicente Fox, es esperar a que este
señor tome las riendas, ejecute acciones e imprima su forma de gobierno, para tener las
bases en los ataques a su persona, tal vez por gratuitas fobias, o puede ser por precoces
muestras de cansancio por encimarse tanto en la máquina de escribir, o lo que podría ser
peor, que tocara sus puertas la chochez del periodista que viene a ser tan grave como una
próstata atrofiada. Observen lo más cerca que puedan a Vicente Fox en su
desplazamiento nacional e internacional; no se vayan con la finta de alguna declaración,
por descabellada que ésta sea: nada se hará ley si no pasa el tamiz de ambas Cámaras.
Hay que tener elementos de juicio válidos, para intuir cuándo el ciclo político de tal
o cual contendiente perdedor se ha cerrado parcial o totalmente; cuándo se le puede dar a
tal o cual candidato el calificativo de "relleno" en una contienda, y cuál es
el verdaderamente peligroso en la recta final, como se vio en la justa pasada, que
sorprendió a tirios y a troyanos, y contra todos los malos vientos y las más despiadadas
mareas, a México le llegó la hora del cambio, incruento hasta ahora afortunadamente,
pero se advierte que los temblores en muchas gentes del antiguo poder, rebasan los 9
grados de la escala de Richter: será devolver... o Almoloya.
El Ing. Cuauhtémoc Cárdenas, con
tres reveses en su palmarés y una muy opaca actuación al frente del gobierno del
Distrito Federal, ha demostrado muy bajas calificaciones como político, al continuar con
desplantes que no van con quien dice amar a México; esperábamos mucho más de él, aún
en la derrota. Labastida Ochoa ya no quería queso... a pesar de que el Estado
echó toda la carne al asador y tuvo un buen apoyo en Juan Gabriel en sus cierres
de campaña, que hizo cantar y bailar hasta a nuestra paisana la Lic. Dulce María
Sauri de Sierra. El acarreo presentó expectativas de engaño y el golpe final fue
terrible para los que apostaban doble contra sencillo. Mucha prensa pagada pasó facturas
enloquecida, y muchas se quedaron hasta la fecha en el escritorio.
Por lo pronto, aquel candidato que, acosado
por tantas ofensas, contestó: "....A mí lo mal hablado se me puede quitar, pero a
ustedes lo corruptos ¿cuándo?...", este candidato, hoy presidente electo, estará
seis años en Los Pinos y sus políticas de mando las observaremos todos los mexicanos, y
apoyaremos las que verdaderamente hagan cambiar las cosas con un sentido republicano de
justicia social, la que todavía no conocemos; habrá que tener paciencia y estar
pendientes de los que escriben tendiendo nubes de humo para esconder verdades, y tener el
valor de opinar cuando esto acontezca. La patria es mucho más que tantas frivolidades que
destilan las mercenarias plumas de "periodistas" que han hecho de tan noble
profesión, una guarida o cubil, donde se nota la ausencia de toda moral. Siempre hay
tiempo de cambiar... o: "gallina que bebe huevo..." (G.S.M. Mérida,
Yucatán, Méx., agosto de 2000)
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