Semanario de Información y Análisis Político No. 564
Agosto 11 de 2000


LAS PRIMERAS ELECCIONES
DESPUES DEL 2 DE JULIO

Filiberto Pinelo Sansores

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Por primera vez desde que surgieron a la luz pública, las fuerzas paramilitares que operan en Chiapas fueron retratadas por fotógrafos de prensa y hasta entrevistado uno de sus líderes, por reporteros de diversos medios.

Con sus negros y relucientes uniformes de campaña, muy parecidos a los que usan las fuerzas de seguridad chiapanecas –con las cuales se confunden– y sus armas de grueso calibre (las Ak 47, los famosos "cuernos de chivo") estos cuerpos irregulares, llevados a primer plano por los diarios del País la semana pasada, se desplazan libremente a lo largo y ancho de un territorio dominado por el Ejército –que se hace de la vista gorda ante las múltiples tropelías que estas bandas armadas a diario cometen–, causando terror y muerte entre los indígenas no priístas del Estado.

Sistemáticamente negadas por los más altos personeros del ancien régime, sobre todo, el presidente Zedillo y el procurador Madrazo, estas fuerzas han estado, sin embargo, muy activas en la política chiapaneca, desde hace mucho tiempo, por lo menos cinco años, haciéndole el trabajo sucio a quienes desde el poder político las crearon, con la ingenua ilusión de liquidar el grave problema de los indios de aquella entidad mediante los asesinatos, las violaciones, las expulsiones de sus comunidades y, en fin, el amedrentamiento y el terror.

Hoy, cuando está en puerta una elección importantísima, como es la que se va a celebrar el próximo 20 de este mes, para renovar el Poder Ejecutivo de la entidad, la actividad de dichas fuerzas se ha hecho más intensa, como parte de una estrategia para burlar la voluntad de los electores tratando de meterles miedo para espantarlos y que no acudan a las urnas.

Son éstas las primeras elecciones realizadas en territorio mexicano después de las celebradas el 2 de julio. Su importancia radica, precisamente, en que servirán para medir el grado de cimentación que la democracia mexicana ha logrado establecer en nuestro país después de muchos y muy grandes esfuerzos y tras la demostración que dio al quitarle al PRI la presidencia de la República en aquella memorable fecha.

Sin embargo, los comicios chiapanecos se van a producir en condiciones difíciles porque, aún debilitado, el tricolor no se resigna a dejar de ser partido de Estado. Y como en los mejores tiempos, quienes lo regentean, encabezados por el prefecto político en Chiapas del enmohecido sistema, el tristemente célebre "interino del interino", el gobernador del Estado, Roberto Albores Guillén, mejor conocido como el "Croquetas", está echando la casa por la ventana en materia de compra de votos y coacción de votantes.

Así es que, mientras por un lado, las fuerzas del viejo sistema no se miden en el uso y abuso del dinero público, al través del gobierno del Estado y de los presidentes municipales priístas (que, como en el Yucatán de Cervera, tienen licencia para disponer del presupuesto como les dé la gana), para sobornar votantes paupérrimos –que en Chiapas son la inmensa mayoría–, para amenazar y para corromper, por el otro, buscan crear el clima de tensión e inseguridad propicio para que haya abstencionismo.

No es ajeno a ese clima de violencia, que con su conducta beligerante están creando los que se sienten dueños del poder en Chiapas, el "pesazo" (le tiraron con una pesa de balanza, usada como proyectil) que le asestaron al candidato priísta a gobernador Sami David en la cabeza, supuestos o reales partidarios del candidato de la Alianza por Chiapas, Pablo Salazar Mendiguchía, en una reyerta entre éstos y quienes acompañaban a aquél en un recorrido de su campaña.

Las fuerzas priístas que detentan no sólo el gobierno de Chiapas sino los gobiernos de otras entidades, entre éstos el cacique yucateco, están en el plan de hacer todo lo que sea necesario para preservar sus gubernaturas y usarlas como base de relanzamiento para la reconquista del gran poder que el pueblo les quitó, esto es, el poder presidencial, a la par que mantener sus Estados como cerrados reductos del autoritarismo que practican.

Es por eso que están usando todos los recursos a su alcance para lograr su propósito, entre otros, llevar a Chiapas el mayor número posible de gobernadores priístas, que no sólo van ahí para hacer campaña o darle impulso a la que David lleva al cabo, sino para dividirse la entidad y hacerse cargo, con equipo y recursos propios, de la cooptación de ciudadanos, tratando de revertir las tendencias electorales que auguran la apabullante derrota del candidato oficial. Estas tendencias hablan de una ventaja de 10 puntos porcentuales a favor de Salazar Mendiguchía.

De ahí la desesperación de los patrocinadores de las bandas armadas chiapanecas y el incremento de sus acciones de terrorismo. Esta es la razón para decir que en Chiapas no se está jugando sólo una simple gubernatura sino el futuro de la entidad y la paz del País. Es requisito indispensable para que se resuelva el conflicto chiapaneco que salgan del poder quienes quieren acabar con el problema llevando al cabo la guerra de baja intensidad que practican y con la que buscan eliminar o neutralizar a los contrarios. El genocidio, pues. (F.P.S. Mérida, Yucatán, Méx., agosto de 2000)

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