Preguntas al Alcalde
La semana
pasada, antes que ningún otro medio, La Revista Peninsular informó que el
Ayuntamiento que encabeza el alcalde Xavier Abreu Sierra pagó 420 mil dólares por
los servicios de nominación como Capital Americana de la Cultura. El dato exacto es cinco
mil dólares más alto, pero no es el total de lo erogado por ese concepto desde el año
pasado, cuando el Presidente municipal "decidió" montarse en este proyecto; la
cantidad asciende a mucho más, según fuentes confiables.
En el transcurso de la semana, luego de la
aparición de nuestro semanario el viernes 25, la señora diputada Myrna Hoyos Schlamme
dio a conocer que tendría una "sorpresita" para el Alcalde, que en realidad fue
la revelación de los cuatro pagos que por ese "premio" hizo el Ayuntamiento por
un monto total de $4031,892.13, de octubre a abril pasados.
En la edición anterior 565
señalamos que esta operación de compraventa que intenta situar a Mérida ante el mundo
como la Capital Americana de la Cultura trae a la memoria la inevitable y como casi
todas, odiosa comparación con otros lemas y títulos que en la esfera de la
mercadotecnia también se compran y venden para respaldar la calidad del servicio que se
ofrece. El ejemplo más notable es aquella famosa águila "CyP" cuyo emblema
luce en negociaciones de diversa clase como aval de eficiencia en el servicio que se
ofrece por los conceptos de "Calidad y Prestigio".

Asimismo, señalamos que el ayuntamiento
meridano, de acuerdo con dicha versión, habría pagado entre octubre de 1999 y febrero de
2000 la cantidad referida, y la suma correspondería a un "acuerdo de
nominación" amparado por una factura de Capital Americana de la Cultura que no
consigna teléfonos ni direcciones físicas de la agrupación, pero cita en otros tres
idiomas francés, inglés e italiano su "Número de Identificación
Fiscal", que correspondería a la legislación española; está fechada el 31 de
enero de 2000 y datada en Barcelona. El concepto que detalla el documento y que ampara el
pago precisa que corresponde a "los servicios prestados por la organización de la
Capital Americana de la Cultura a Mérida (Yucatán, México) con motivo de la
designación de esta ciudad como Capital Americana de la Cultura del año 2000, según
Acuerdo de Nominación firmado en Mérida el día 12 de octubre de 1999". El importe
de este pago es de "100,000 dólares U.S.A." (cien mil dólares
estadounidenses).
Las transferencias en dólares debieron
hacerse, de acuerdo con los requerimientos, a la siguiente "entidad bancaria: Caja de
Ahorros y Pensiones de Barcelona", con dirección en Plaza Universidad 508007,
Barcelona. El documento está firmado por Xavier Tudela y especifica que fue
elaborado con "sede en Europa". La Revista se preguntó en su
edición anterior si la organización Capital Americana existe, si tiene oficinas
físicas, cuál es su domicilio fiscal, cómo surgió, cuáles son sus fines y cómo
emplea los miles de dólares que cobró por otorgar un título y qué historia o
antecedentes tiene.

En su intento de defensa el Alcalde de
Mérida ha declarado en reiteradas ocasiones que no se compró la medalla que le colgó a
la Ciudad. Pero ése tampoco es el problema, señor Abreu.
El criterio que conviene tener sobre este
aspecto tiene su origen en la siguiente pregunta: ¿Se pagó a un despacho particular de
extranjeros para que promueva el nombramiento de "Capital Americana de la
Cultura", un premio que ese despacho creó? Pero no está a discusión si se pagó o
no la millonaria suma, porque los comprobantes ahí están y avalan al menos esos primeros
425 mil dólares salidos de las arcas públicas.
Es evidente casi estamos
seguros que ni el Alcalde, ni su Tesorero, ni el Oficial Mayor ni demás
funcionarios que firman los papeles se robaron el dinero. Finalmente, tampoco se cuestiona
el concepto por el cual la Comuna cambió más de cuatro millones de pesos por 425 mil
dólares. Lo que es cuestionable es que nuestras autoridades accedan a contratar a un
despacho exterior, formado por un grupo de particulares de otro país, que
tuvieron "la genial idea" de hacer dinero más allá de sus fronteras dando
nombramientos a la medida a ciudades del mundo, a cambio de contratos de publicidad. Al
menos eso nos parece que hizo el Ayuntamiento.
Si la respuesta es que el despacho "CAC"
del Sr. Tudela tiene a los más habilidosos publicistas en España los
únicos capaces de hacer que el nombre de Mérida dé la vuelta al mundo por todos los
países en un año, deseamos escucharlo.

Pero si es así hay que tener cuidado,
porque en poco tiempo los meridanos podríamos tener a otros "consultores" a
modo, tocando a la puerta de esta ciudad para vendernos otros "membretes" más
ocurrentes, como por ejemplo "La ciudad más iluminada de América", o
"Mérida, embajadora urbana del concreto asfáltico", o quizá "La capital
americana de las áreas verdes regadas automáticamente".
Lo insólito es que las autoridades de la
ciudad encargadas de "administrar los dineros del pueblo" hayan pagado a un
equipo de promotores catalanes recién constituidos ex profeso como los que
encabeza el mencionado tocayo del Sr. Abreu, en una sospechosa operación que un
año después de extender su veredicto se nos dice que fue mediante un fuerte pago.
La Revista tuvo acceso a
varios documentos que amparan una serie de operaciones realizadas al calor de este
"nombramiento". Una rápida revisión de los papeles nos impresionó por el
cúmulo de aparentes irregularidades o, más bien, de torpezas administrativas:
1. Las "facturas" que se
han expedido por el pago que reclama este premio no podrán ser validadas por el Congreso
por el simple hecho de que la razón fiscal a la que se expidió es incorrecta. Están
dirigidas al "Municipio de Mérida" únicamente, pero les falta la palabra
"Yucatán" y eso significa aquí y en la gran China que se tendrán
que corregir esos documentos porque al menos no las dirigen al cliente que las pagó.
2. A juzgar por la apariencia que
tienen los documentos a los que tuvo acceso nuestro semanario, las hojas que se denominan
"facturas" parecen simplemente eso, hojas membretadas, tecleadas en una máquina
de escribir (al parecer del propio Ayuntamiento).

3. Las cuatro "facturas"
que amparan el pago, firmadas por el Sr. Tudela, tienen números secuenciales a
pesar de haber sido ser expedidas en fechas diferentes: M2000/1, M2000/2,
M2000/3 y M2000/4. ¿Quiere decir que la empresa, despacho o como se llame,
sólo le trabaja al Ayuntamiento de Mérida? ¿Ni una sola factura más salió de esa
oficina de octubre de 1999 a abril de 2000?
4. En Mérida se expidieron cuatro
machotes con el membrete "solicitud de servicio": uno (número 680 PM), salió
de la Oficina de la Presidencia y otros tres del Departamento de Cultura. El primero tiene
fecha 15 de octubre, pero los otros tres se elaboraron el 6 de enero. Y aunque se
aplicaron en fechas distintas, sus números de folio misteriosamente son correlativos: 13,
14 y 15. ¿El departamento del Sr. Domingo Rodríguez sólo expide órdenes de
servicio para la Capital Americana? ¿Por qué están fechadas el 6 de enero y se
aplicaron en meses posteriores como 3 de febrero, 29 de febrero y 7 de abril, según
consta en los sellos? ¿Será acaso porque se dividió el pago en cuatro partidas para que
uno solo no fuera tan fuerte?
5. ¿Por qué no hay en el
Presupuesto de Egresos del Municipio ninguna partida que ampare el rubro de este pago,
toda vez que desde agosto de 1999 se recibió la designación y, como dice el Alcalde,
desde el principio se sabía que habría que pagarlo?
6. ¿Por qué las partidas que
afectan al presupuesto del 2000 varían de la 4304 a la 4203 y no
corresponden al rubro de pago por servicios?
¿Por qué?
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