Justicia divina o simple
circunstancia del momento, pero al regidor "viajero", Ing. Miguel Rosado
Rivera, comisionado de Desarrollo Rural, Comisarías y Fraccionamientos, en pleno
Congreso Regional Cenecista, Jorge Carlos Berlín Montero, líder de la CNC y
diputado federal electo, en una digresión lingüística lo releva de su cargo y se lo
entrega a Gilberto Uitz Pech, de Deportes.
Ciertamente Umán fue una de las tres sedes
en donde se recogieron las opiniones de los campesinos yucatecos pertenecientes a la Liga
de Comunidades Agrarias y Sindicatos Campesinos de Yucatán; mientras, Mario Martín
Coronado no perdió la oportunidad de saludar a los dirigentes locales.
Umán, Oxkutzcab y Espita, como sedes,
captaron las opiniones, planteamientos e inquietudes. ¿Pero realmente se expresaron sin
cortapisas las ideas dormidas de los hombres del campo? Al antropólogo Gilberto Uitz,
comisionado de Deportes, el primer edil Jesús A. Quintal Ic le encargó dar la
bienvenida a los cenecistas.
Fue Genaro Chalé Tuz, secretario de
Acción Agraria, quien salvó la situación y centró a los asistentes dentro de las
características técnicas de los temas: "Los nuevos retos del movimiento
campesino", "La estructura de la CNC en el siglo XXI", "La CNC y su
participación política", "La CNC y sus relaciones con el poder público".
Mientras ocurrían estos sucesos
llegaba a Umán el regidor Rosado Rivera de un largo viaje por los Estados Unidos
de Norteamérica, pero no se presentó al evento regional. Al día siguiente éste saludó
muy efusivamente a Quintal Ic en los pasillos de Palacio municipal.
Jorge Carlos Berlín Montero dijo en
un discurso de relumbrón: "El cambio no debe amedrentar a los cenecistas
aseveró; vienen nuevos tiempos que se deben encarar con optimismo, pero a la
vez con unidad y trabajo", y dejó entrever que se escucharía la voz de los
campesinos.
Opiniones auténticas, sin maquillaje, que
expresen la realidad que vive el agro yucateco, son ciertamente las que debieron haber
imperado "sin amarres" de técnicos, políticos, planeadores oficiales y
presidentes de las mesas de trabajo, pero la voz del campesino maya no se escuchará en el
congreso nacional de Pachuca, Hidalgo, los días 26, 27 y 28 de agosto.
Hay un manoseo de la mentalidad agrarista
del general Lázaro Cárdenas del Río (conocido por la vieja guardia agrarista
como "Tata Lázaro"); se juega con la ideología y se pervierte su legado
con fanfarronerías de una elite anquilosada.
Mientras se apura la copa, la esquizofrenia
de los resquicios del poder, se espera un cambio para mejorar la injusta degradación de
los hombres del campo que han sido utilizados y nunca reivindicados en sus más
elementales derechos.
¿Cuántas personas como Quintal Ic
y Miguel Rosado hay en el pedregoso camino umanense? Los aluxes que vigilan las
tierras del escaso "oro verde" ven asombrados cómo se abusa del débil, del
indefenso; hasta ellos enmudecieron de tantas injusticias. Pero llegará el día en que
hasta las piedras hablen. (F.L.V., Umán, Yucatán, Méx., agosto de 2000)
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