Muy ajeno a sentimientos
que no sean la verdad que está viviendo México respecto a la hechura de maletas del PRI
en su despedida del panorama político nacional, nos ajustaremos a esa verdad en esta
nuestra opinión sobre ese partido político.
Sin caer en las reminiscencias de su
origen, nos atrevemos a afirmar que de aquel trabuco PRI dueño de México ya nada queda,
más que grupos formados por juniors y advenedizos, que por seguir las corrientes y
tónicas de los que dirigieron el partido durante cinco sexenios, enfatizando a los de los
gobiernos de Miguel de la Madrid, Carlos Salinas y el que se está
despidiendo de Ernesto Zedillo, ya que no sólo permitieron sino
coadyuvaron en la aplicación de las políticas económicas que acabaron con la economía
y la esperanza de los mexicanos.
La actual ha sido la etapa de mayor éxodo
de gentes del campo para los Estados Unidos, trayendo como consecuencia la improductividad
del ejido y aumentando la venta de terrenos ejidales por virtud de esa ley agraria que
reformaron para esos fines macabros, y que ni la vieja guardia agrarista, ni los
ingenieros agrónomos revolucionarios, ni los economistas revolucionarios, esas izquierdas
revolucionarias escondidas en lujosas oficinas, tanta gente ligada al campo, nadie,
absolutamente nadie se opuso a esa ley agraria que llevaba toda la intención de cercenar
el ejido hasta debilitarlo al grado de hacerlo más manipulable: se acabó el henequén y
lo muy poco que quedó de la maquinaria para desfibrarlo, se hicieron planes para importar
la materia prima que era nuestro orgullo, y hasta en estos planes se coló la corrupción.
En este que era el principal sector del PRI muy por encima de la CTM se
cometieron los peores atracos a la economía nacional: la banca oficial, los seguros
agrícolas y ganaderos, los insumos para el campo, la comercialización y la Conasupo, por
mencionar algo; desde esas épocas ya trabajaban los enterradores del PRI.
En los manejos de esos volúmenes de dinero
tan enormes participaba todo el gabinete agropecuario y económico; en vez de cuentas al
pueblo, puras condonaciones multimillonarias para sanear las carteras. La CTM y las
relaciones de Fidel Velázquez con el del turno en Los Pinos y los poderosos
empresarios, colofando con los amagos de huelga, pero pura faramalla; "la
Güereja" Rodríguez está muy ojona para paloma; como el copro del
gavilán: ni huele ni hiede, y con la muerte del corporativismo a nadie espanta con sus
ofrecimientos: otra central enterradora del PRI desde los viejos tiempos de Fidel,
"Paco" Pérez Ríos, Salvador Esquer Apodaca y muchos otros
que ya pasaron a mejor vida.
Los cenopistas y los territorialeros
de la mano anduvieron hasta que llegó el 2 de julio fatídico. Después de esa fecha vino
la desbandada y se hicieron públicas declaraciones de connotados priístas: unos estaban
de acuerdo con empezar de nuevo documentos básicos y nuevos colores; se habló de
expulsiones, incluyendo la del presidente Zedillo por traidor (según un gobernador
priísta); hubo varias juntas en diversos lugares y en todas aparecían las orejas del
lobo. Opinaron también viejos líderes del agonizante partido político, y sin más
vueltas manifestaron sentir el clásico olor de la muerte; el de mayor edad, que era el
vallisoletano, hizo una salvedad que atrajo las miradas de todos los de la mesa: ¿Qué va
a pasar con las propiedades del PRI? Se sabe que tiene en propiedad muchas oficinas en
toda la República; casas de veraneo, hoteles, efectivo en bancos, así como muchos
millones de pesos por devolver a sus agremiados por retenciones para fines de ahorro,
electricistas, azucareros y otros: ¿se requerirá auditar al partido antes que llegue
algún chupacabras y limpie todos los fondos? Para el caso de Yucatán, la que
fuera Casa del Pueblo, soberbio edificio de enorme plusvalía por su arquitectura y
ubicación: ¿se habrá ajustado a derecho la enajenación a favor del PRI como así se
publicó en la prensa oficial en su oportunidad? Su mobiliario total estará controlado.
No cabe duda que el PRI sufrirá una muerte
lenta, que será olvidada con la prontitud del trueno de un volador. Ojalá que a Vicente
Fox no le vaya a pasar lo que le aconteció al Ing. Cuauhtémoc Cárdenas
cuando a ley ganó el gobierno del Distrito Federal, y en vez de actuar contra las malas
acciones de Óscar Espinosa Villarreal, lograr su desafuero y encarcelación, lo
que le hubiera abierto el camino a Los Pinos, prefirió enfocar otras líneas políticas
cuyos resultados están a la vista.
Al PRI lo están enterrando más
aceleradamente los mismos priístas que fueron beneficiados en épocas pasadas y que
estaban en lista de espera; desde luego que el 2 de julio no votaron por el que fue su
partido y del que se sirvieron; hoy les tocó estar en la banca y fue clara la venganza:
votaron por Fox. Hoy se reúnen y lo celebran, habiendo algunos que manifiestan haber
encontrado su línea directa con un compadre que es "amigo de Fox". Esta
es nuestra política vernácula, nuestra incambiable idiosincrasia; así somos los
yucatecos, y hasta queremos cambiar de bandera y de himno. Vaya pues... (G.S.M.,
Mérida, Yucatán, Méx., agosto de 2000)
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