Humo
La semana pasada, la Junta de Agua Potable
y Alcantarillado ofreció una conferencia de prensa para dar explicaciones sobre sus
números negros. Eso puso de inmediato en la arena de la pelea a su director, Herbé
Rodríguez, quien sería la carta secreta el as bajo la manga que el
Gran Gobernador tendría en la carrera por la gubernatura del Estado. Afortunadamente,
como ya no hay oficio en los medios, a ningún reportero se le ocurrió preguntarle al
ingeniero porqué todos los recibos de la ciudad llegaron con un consumo de $35.
Dicen las malas lenguas que cobran en la
Japay que los recibos ya se habían facturado desde anes del 2 de julio, dando por un
hecho que ganaría el ingeniero Labastida, pero luego resultó que ganó Fox
de manera aplastantemente cibernética (según doña Mirna) y no se pudo volver a hacer la
facturación. No hay problema, luego se le "ajusta" a la gente de golpe y
porrazo.
Pasando a temas domésticos del interés
político, molesto, el Gran Gobernador decidió ponerle remedio a los problemas que
preocupaban a su presidente municipal de cabecera y presto le tendió la mano.
Yo puedo hacer que te dejen de
molestar con lo de tu premio pero quiero entrar a una negociación dicen que le
habría dicho.
¿Qué quiere decir jefe?
contestó presto y oportuno el alcalde favorito.
Tú arregla que el futuro presidente
venga a verme pronto, y armamos una gira en la que estarás tú, él y yo únicamente,
compartiendo reflectores. De ese modo, podemos visitar lo que a ti te interese y llevarlo
por la senda del cambio que gracias a mi tiene el estado cuentan que añadió
nuestro Muy Ilustre Gobernador.
¿Y no podrás abrirme paso a la
candidatura?
Desde luego, siempre que procedamos
contra su antecesor habría confiado el M.I.G.
¡Pues de una vez! dicen que
contestó pero no nos consta.
Pero el alcalde cerverista estaba tan
molesto por la nueva prohibición de fumar que se le hizo vía un oficio, que no atendió
la oferta del jefe. Dicen que hasta está pensando abrir el ventanal de vidrio de su
despacho para que se oree y la cambiar la alfombra por otra que no esté minada de
cigarro. O bien, piensa dedicarse más tiempo a las giras internacionales pues la
prohibición solo cuenta para espacios cerrados y edificio públicos de México.
Dos cosas no me pueden quitar: mis
cigarros y las barajas de la computadora. Mis chicles son para casos extremos por aquello
del buqué que produce el ron expresó molesto el edil cerverista. Prefiero
andar de gira en mi camioneta y fumar a gusto.
A mi nadie me prohíbe fumar.
Cualquier cosa, me voy de viaje y fumo todo lo que quiera cruzando el oceáno. Total, en
Europa yo mando, por algo me dicen Marco-Polo. (Mérida, Yucatán, México, agosto de
2000)