Bartlett in love.
Así podríamos titular una película cursi
luego de conocer de las andanzas en Yucatán del legendario priísta. Chorreó melcocha en
la arena erosionada.
Y es que enamorado se paseó por la playa
progreseña el pasado sábado. Mira que no parecía tener sesenta y tantos años, se veía
enjundioso y cariñoso. Como que eso del romance le sentó bien y le dio bríos al hoy
senador. Cosas veredes.
Que la denuncia contra el Pato tiene
cola. Dicen que los que tienen los documentos y los pasaron al Congreso son también
azules. ¿Tormenta?, no, esto es directo.
Lo decía la polvosa la semana pasada, ojo
con las ausencias el próximo domingo en el cónclave panucho. Un voto será un voto, y
una falta serán dos votos. Lo verán.
Dice la araña que al de Tizimín lo van a
denunciar no por ladrón, sino por bruto. |