El lunes 28 de agosto, en
respuesta a una carta girada cuatro días antes por el regidor Víctor Caballero
Durán, quien solicitaba información sobre el manejo del dinero en torno al
presupuesto y la compra de la presea "Capital Americana de la Cultura", el
tesorero del Ayuntamiento de Mérida, Alberto Reyes Carrillo, remitió en seis
párrafos una serie de conceptos que prácticamente confirman que la administración de Xavier
Abreu Sierra desvió los recursos del presupuesto asignados a unos fines
para aplicarlos en otros.
En su oficio No. DFT/486/2000, Reyes
quien se ausentó precisamente cuando estalló el escándalo del "caso de
los Xavieres" y retornó en la semana que termina, reconoce tácitamente
todo lo que se ha expresado en torno al poco claro manejo que la Comuna hizo en el asunto,
ya que detalla que los recursos efectivamente si se tomaron de partidas que no son para la
compra de premios o conceptos semejantes y menos por la adquisición de servicios como
ahora ocurre.
Los recursos que se aplicaron se tomaron de
partidas como "promoción turística" y "programas culturales en colonias y
comisarías", lo que llama la atención sobre todo en el último caso porque si a
algún lado no ha llegado la "fiesta cultural que promueve la Comuna", es
precisamente a las apartadas colonias y poblados circunvecinos de Mérida.
Con problemas ortográficos, la misiva de Reyes
dice en síntesis:
El cheque número 8739 del 22 de
octubre de 1999, por la cantidad de $1.205,633.61 (doscientos cinco mil seiscientos
treinitrés (sic) pesos 61/100 m.n.) fue solicitado y autorizado su ejercicio presupuestal
por el C.P. Juan Carlos Rosel Flores, jefe de la oficina de
presidnecia municipal y autorizada la emisión del cheque por el director de Finanzas y
Tesorero Municipal. Dicho cheque fue emitido por la subdirección de Egresos y suscrito
por su titular LAE Carlos Aldana Herrera en firma mancomunada con la subdirectora
de Control Presupustal LAE Claudia Canto Mézquita. Dicha erogación fue aplicada
presupuestalmente a la cuenta 4403 (promoción turística) y registrada
contablemente en la cuenta 1204-0505-01-02-4403.
El cheque número 15152, del 3 de
febrero de 2000 por un importe de $957,627.08 (novecientos cincuenta y siete mil
seiscientos veintisiete pesos, 08/100 m.m.), fue solicitado y autorizado su ejercicio
presupuestal por el director de Cultura, Arqto. Domingo Rodríguez Semerena y
suscrito por el director de Finanzas y Tesorero Municipal y el subdirector de egresos.
El cheque número 16919 del 29 de
febrero de 2000 por un importe de $937,117.36 (novecientos treintisiete (sic) mil cientos
diecisiete pesos, 36/100 m.n.) fue solicitado y autorizado su ejercicio presupuestal por
el director de Cultura y suscrito por los subdirectores de egresos y de control
presupuestal.
El cheque número 19383 de fecha 7 de
abril de 2000 por un importe de $931,514.08 (novecientos treinta y un mil quinientos
catorce pesos, 08/100 m.n.) fue solicitado y autorizado su ejercicio presupuestal por el
director de Cultura y suscrito por el director de Finanzas y Tesorero Municipal y la
subdirectora de control presupuestal.
Estas últimas tres erogaciones fueron
aplicadas presupuestalmente a la cuenta 4200 (programas culturales en colonias
y comisarías) y registradas contablemente a la cuenta 2102-0601-01-02-4203,
siendo autorizada la emisión de dichos cheques por el director de Finanzas y Tesorero
Municipal.
Hasta aquí el documento. Como señalamos
en nota aparte, la conducta de Abreu causó profunda molestia entre varios
regidores, quienes sin embargo, han tenido que callar su inconformidad por las presiones
que usualmente reciben del edil, quien suele conminarlos a darle su apoyo antes de las
sesiones.
En aparente contraofensiva ante el
desprestigio que cayó sobre el reconocimiento que adquirió de la empresa catalana,
Abreu ordenó preparar una campaña masiva para promover el "autopremio",
que incluye a varios artistas yucatecos que fueron invitados a grabar "spots"
publicitarios con un elevado costo en los medios electrónicos, con la
aparente finalidad de contrarrestar la imagen negativa que ha despertado el asunto de la
nominación, al saberse que en realidad se compró y no fue producto de ninguna elección
o designación como mentirosamente se ha dicho. (Mérida, Yucatán, México, agosto de
2000)
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