Los mexicanos
presenciaremos acontecimientos que nos mantendrán en el filo de la butaca; estos
acontecimientos tienen relación con el cambio de sistema de gobierno que se avecina, y
que tiene sus singularidades y sorpresas nada agradables para los funcionarios que,
olvidándose de México, echaron el gato a retozar en forma tan tremenda que lograron
compactar el grupo más sofisticado y más avezado para el trastupije, que al crecer
perdió toda proporción y distancia con relación a las leyes y la justicia, al mantener
vivo en la mente que "Pancho" Labastida ganaría y que, al
"no pasar nada", todo seguiría igual. Ahora que las aguas se están asentando y
que el horizonte aparece con más claridad, los calambres arrecian, el vientre se afloja y
las ñáñaras se dejan sentir convulsionadamente.
El presidente Zedillo guardó en sus
primeros tres años de gobierno un rostro muy austero con asomo de preocupación, tal vez
debido al desajuste económico nacional y por dejarse sentir fuertemente las influencias
de Salinas, Aspe Armella, Gurría y de Ortiz Martínez; tan
pronto hubo respiro por los blindajes, el rostro se llenó de una sonrisa un tanto
engañadora, que fue mantenida por casi el resto del sexenio, hasta que la Suprema Corte
de Justicia le ordenó, con su calidad de cabeza de Poder, que se hicieran públicas las
listas del vergonzante y afrentoso Fobaproa. A partir de ese conocimiento se hizo presente
el temor de que pudieran presentarse complicaciones en la entrega, toda vez que aquella
práctica del "borrón y cuenta nueva" ya no funcionaría en esta ocasión,
porque el carnaval del saqueo había llegado a su fin y era impositivamente necesario
quitarse el disfraz y la máscara y presentar cuentas a los recipiendarios y nuevos
despachadores del "changarro".
Resulta demasiada la ropa sucia para
lavarla en casa; para eso ya se han estado instalando modernas centrales de lavado, donde
se dará tratamiento especial a determinadas prendas que hará que éstas se vean nuevas.
Nada del otro mundo, nada de suicidios, ya que lo más saludable e inteligente es
enfrentar los problemas, aceptar los errores cometidos, devolver lo sustraído para evitar
el encarcelamiento que no deja de ser cruel y estigmático y dejarle al tiempo
la cicatrización de las heridas dejadas por esas amargas experiencias.
El pueblo está esperando que todo esto
suceda porque ya quiere saborear la justicia social que por tantos años se le ha negado,
ya que, aun cuando están entumidas las rodillas por tantos años de estar postrado ante
un gobierno, el sentir aires nuevos de democracia y sensaciones de libertad hacen renacer
la esperanza agonizante y vivifican la mortecina luz de la confianza.
Vicente Fox bien ha hecho en borrar
de su agenda su asistencia al último informe de gobierno de Zedillo; pudiera ser
que representantes populares reclamen exacerbadamente y ello podría degenerar en
violencia, lo que no le convendría a Fox presenciar. "Tú lo sembraste, tú
coséchalo".
Existen circunstancias para pensar que ese
día del VI Informe de Gobierno del presidente Zedillo posiblemente se rompa una
vez más el protocolo y se recurra a alguna novedad que evite la presencia del mismísimo
Presidente en el recinto oficial. Los ánimos se encuentran muy caldeados; el PRI y su
dirigencia nacional están encontrados y ha habido ocasiones en últimas
fechas en que se han hecho declaraciones a los medios en el sentido de un claro
enfrentamiento con el primer mandatario.
De Espinosa Villarreal no se sabe
nada, ni de Villanueva Madrid; sobre el caso del Renave y su presidente
encarcelado, y sobre el revivido Fobaproa y el gobernador del Banco de México (Guillermo
Ortiz Martínez) hay un silencio de sepulcro; de las declaraciones un tanto
desesperadas de que los avances en importantes rubros eran del 99% (qué pifia); y así,
en un final de película se está queriendo llegar a la meta, si no con fanfarrias y
besamanos, cuando menos con un silencio elocuente y unas golondrinas imaginarias que hagan
enjugar una lágrima, pero de sangre, pensando que se tuvo todo para hacerla en grande,
pero el cobre no se midió, y con la "democracia" inventada en el juego
político que dividió al PRI y nominó al sinaloense Francisco Labastida Ochoa,
los bonos bajaron para el Presidente, y en la subestimación de Fox y los
resultados del 2 de julio; el remache de Chiapas y lo que se vivirá en Yucatán, donde a
pesar de la desunión de los panistas, que parecen perder inteligencia al empezar a llevar
agua a sus molinos, olvidándose que hoy más que nunca la unidad tienen que fortalecerla,
para lo que tendrán que hacer un destape común en los lugares estratégicos del Estado,
con acercamientos de sinceridad, en el marco de una unificación que inspire confianza.
Ninguno de los candidatos mencionados en los medios está en condiciones de que al conjuro
de su nombre se llenen las urnas; hay que trabajar en concordancia para, llegada la hora,
se agite la bandera con fuerza en todos los confines del Estado. Esperemos que Fox
y sus asesores logren el cometido que se han trazado. México quiere ya trabajar en
libertad. (G.S.M., Mérida, Yucatán, Méx., agosto de 2000)
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