Circos de tres pistas
Al cuarto para
las doce, cuando falta menos de un año para que se vaya, Víctor Cervera Pacheco
convoca a una especie de diálogo de organizaciones sociales y partidos políticos, para
defender los intereses del Estado. El anuncio lo hizo el lunes 4 pasado, días después de
haberse reunido con integrantes del equipo de transición de Vicente Fox en la
Ciudad de México.
Según las primeras versiones, Fox
debe arribar a Mérida el jueves 21 próximo, quizá antes de salir a su viaje
internacional por Centroamérica. Para cuando lo haga, Cervera habrá
"armado" el teatro de la "reconciliación". Será un circo de tres
pistas: en una tendrá a grupos empresariales secuestrados o creados por él
desde hace tiempo, con la única finalidad de servirlo en sus intereses; la segunda pista
presentará a grupos sociales o de colonos igualmente auspiciados por su
mandato para aplaudir sus decisiones; la tercera reunirá con toda seguridad a partidos
políticos o a algunos de sus miembros, incluso opositores, que darán el
"toque" plural a su función.
De acuerdo con el guión previsto para el
espectáculo, seguramente habrá empresarios y organizaciones de colonos que pidan al
presidente electo que "continúe apoyando las obras del puerto de altura"; que
se aumente el presupuesto para el Estado y que "gracias a Víctor"
tenemos "esto" o "aquello".
Lo peor, sin embargo, no recae en la trampa
que teje Cervera para Fox. No. Es la incapacidad de la oposición como tal
sea PAN, PRD, PT o como se llame en la que se deposita el verdadero saldo
negativo de esto. El gobernador de facto puede estar en todo su derecho de hacer "su
lucha" por aparentar un clima diferente al que se ha respirado en el Estado en todos
estos cinco años. Lo que sería lamentable verdaderamente triste es que como
temerosos corderos los actores políticos que se han quejado de cerrazón, rechazo,
persecución, etc., en este gobierno de Cervera, ahora asistan como invitados de
honor y hasta participen en esta puesta en escena "democrática".
Igualmente sería criticable que
autoridades emanadas de la oposición participen en ese coro complaciente que aprueba la
política cerverista.
Pero aquí lo lamentable, lo triste, es que
ningún grupo social de Yucatán y menos los partidos de oposición
denunciará nada ante Fox. Nadie pondrá el dedo en la llaga. Nadie querrá ser el
prieto en el arroz.
Con su anuencia silenciosa, con su sola
asistencia a un acto convocado por Cervera, entregarían un diploma de
reconocimiento a la conducta de la que tanto se han quejado sin éxito.
Muy diferente sería asistir al llamado
pero no sirviendo de comparsa al teatro cerverista o como integrante de una de las tres
pistas, sino denunciando precisamente en el foro lo que se ha hecho en todos estos cinco
años en el Estado.
Callar es el verbo que, ya vimos, gustan de
practicar quienes se benefician con ese silencio.
* * *
A juzgar por lo ocurrido esta semana, ya no
habría nada qué hacer en el terreno de la política yucateca frente a las actitudes que
toman algunas personas en las filas de Acción Nacional que al más puro estilo
priísta aplauden lo que haga gente de su partido, aun cuando esto sea a imagen y
semejanza de lo que un día hicieron los priístas.
El clon de lo malo que hizo el PRI en su
paso por la alcaldía de Mérida, parece cobrar vida en algunos funcionarios
directores en su mayoría y hasta regidores del equipo del actual Presidente
municipal, que de manera cómplice se unieron para simular un aumento de presupuesto que
les permita cubrir lo ocurrido en el tan llevado y traído asunto de la compra de un
premio presuntamente cultural.
En esta torcida actitud están quienes se
solidarizan ciegamente con el asunto chueco que hizo la Comuna y que, como fue descubierto
y difundido por un Congreso desacreditado de mayoría priísta, parece no tener
importancia, así se demuestre con documentos o así lo reconozcan los propios autores del
yerro.
Tan incorrecto fue y es tirar
el dinero por la nominación y por el procedimiento secreto empleado para adquirirlo, como
la solución pública que se adoptó de nuevo con la aplastante mayoría de regidores del
PAN, quienes en una actitud intolerante más, actuaron exactamente como en su tiempo lo
hicieron sus bárbaros colegas del PRI cuando les tocó administrar el dinero del
Municipio y eran entonces los minoritarios ediles panistas quienes se quejaban a los
cuatro vientos del mal uso de los dineros y de las maniobras para cubrirlo.
Aquí lo malo, repite La Revista,
es la forma como se está decidiendo "invertir" tirar es el concepto
exacto el dinero precisamente por seguir al pie de la letra, sin cuestionamiento
alguno, la decisión de quien se supone debe saber cómo administrarlo. No vamos a
calificar como grave lo que hizo Xavier Abreu. Aún no lo es, pero va muy rápido
pareciéndose su administración en lo que toca a prácticas secretas y salidas
airosas a las más corruptas que haya tenido nuestra ciudad en manos del PRI.
Particularmente nos referimos a las formas poco ortodoxas como se resuelve
"tapar" un problema, que no es lo mismo que corregirlo.
El asunto de las grúas del "Cheché"
escándalo público igualmente requirió de una sesión de Cabildo para tapar
el caso, que finalmente se descubrió. Pero no fue el pueblo quien consumó el castigo,
sino una decisión política de "muy arriba". El pueblo, como ahora, puede o no
decir misa y de todos modos su opinión no cuenta. Se recuerda que para los reporteros que
dieron cuenta con detalle del caso, no fue nada difícil conseguir los documentos de los
chuecos municipales. Sin embargo, justo es reconocer que no hay punto de comparación
entre la administración actual salida del PAN y aquella emanada del PRI, pero
por algo se empieza...
Decíamos hace unos días que la actitud
del Alcalde al verse descubierto en la operación caprichosa extrafronteras que hizo al
adquirir un premio, huele a soberbia. En vez de responder con humildad, se burla de sus
críticos y, sin dejar lugar a la reflexión y menos a la autocrítica bienvenida
arma de la política, decide aumentar los gastos para las partidas que antes no lo
tuvieron, para dar cauce al millonario gasto que él y sólo él ha decidido
que se haga al amparo de la nominación que insiste en hacer pasar a la historia.
No nos extraña nada la conducta del
alcalde cerverista (como un día lo bautizó nuestro fallecido fundador) ya que, según
describía el propio Eduardo Menéndez, es el principal aliado de Cervera y
de los grupos de poder que intentan adueñarse del Estado y hará todo lo posible por
continuar viendo por su provecho personal.
Y contra lo que esta semana dijo un
consuetudinario aplaudidor suyo, creemos que no basta establecer modernos controles
presupuestales del ejercicio del gasto costosamente provistos de tecnología de
punta para atajar la corrupción o hacer transparentes las finanzas. Se requiere
algo más que eso, que parece estar olvidándose...
Corrupción también significa invertir mal
un presupuesto proveniente del dinero ajeno en una ciudad carente de
servicios, de banquetas en buen estado en casi todo el primer cuadro o de plano falto de
ellas en sus alrededores; o bien con las necesidades tan apremiantes que imperan en las
comisarías meridanas.
Tampoco es un problema de conciencia. Los
cínicos también dicen tenerla tranquila y no por eso dejan de ser tales.
Si la conducta de "tapadera" se
sigue repitiendo el caso del premio no es el único, quizá valdría la pena
cambiar la misión del Ayuntamiento, que aquí recordamos a quienes la han olvidado: "Administrar
de forma honrada, eficiente, moderna y con apego al marco legal vigente los recursos del
Municipio con la participación organizada de sus habitantes, para obtener obras y
servicios de calidad, sentando las bases para un desarrollo constante, ordenado y más
humano que permita elevar el nivel de vida de la comunidad".
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