Bonitos que se veían.
Iban bien planchaditos y muy ordenaditos nuestros legisladores el día del último informe
presidencial. Pero ah, no faltaron las vergüenzas.
Y es que pasando por el vestido
¿¿¿¿tricolor???? de Dulce María Sauri a los aplausos solitarios de Jorge
Carlos, los yucatecos dieron mucho de que hablar esa noche en San Lázaro.
Ahí estaba Ramírez Marín,
contento se le veía estrenando fuero y curul, pero como que desentonó entre su bancada
al ser el único priísta que aplaudió al presidente Zedillo. El "gordo"
se sonrojaba cuando los reporteros le preguntaban su nombre.
Pena ajena dio Silvia López . Mira
que eso de adelantársele al preciso y querer entrar antes que él al recinto
parlamentario le costó que el Estado Mayor Presidencial le recordara a golpes aquello de
la cortesía. |