Semanario de Información y Análisis Político No. 568
Septiembre 8 de 2000


La necesidad de una resistencia

Por Carlos Castillo López

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En 1909 el escritor italiano Tomasso Marinetti dio a conocer, a través del periódico Le Figaro de París, el "Manifiesto Futurista",, documento en el que sentaba las bases de un movimiento artístico renovador, radical, que buscaba romper con lo establecido, con aquello que llevaba al arte a ser un espacio de contemplación y calma, para así lograr una estética innovadora, basada en la "belleza de la velocidad", en la admiración por la carrera armamentística y en el dinamismo creciente de la industria de aquella época.

Esta corriente vanguardista, actual y de moda en Europa hasta la Segunda Guerra Mundial, impulsó a los primeros artistas "modernos" a crear una ideología referente a cuestiones que sobrepasaban los límites del arte, con la intención de tomar adeptos entre las masas para glorificar "la guerra —la única verdadera higiene para el mundo—, el militarismo, el patriotismo… las hermosas ideas que matan y el desprecio a las mujeres", al tiempo que proclamaban, un año después (1910), la destrucción de museos y bibliotecas por ser los sitios donde se rendía culto al pasado.

El futurismo influenció a la escritura, cuyo estilo se torna onomatopéyico (expresa con "palabras" diversos sonidos) y dadaísta (se escribía intentando imitar los collages); también tuvo presencia en la pintura ("El grito", de Edvard Munch, es un ejemplo de la estridencia que se buscaba), la escultura y la arquitectura (Boccioni y Sant’Elia redactaron los manifiestos correspondientes), aunque su principal adepto lo encontró en la política: en 1918 fueron publicados el "Manifiesto del partido político futurista" y el libro "Más allá del comunismo", textos que reunían toda una ideología de gobierno de corte socialista y exaltaban, por otra parte, la violencia, el "placer por los botines", el movimiento agresivo, el individualismo desesperado y la guerra. Al final, el pensamiento redactado por Marinetti jugó un papel importante en el expansionismo italiano, que devendría poco después en el fascismo encabezado por Mussolini. Asimismo, la ideología futurista legó elementos fundamentales al nazismo, tal y como puede apreciarse en muchos de los preceptos descritos líneas arriba.

Actualmente, gran parte de aquellos pensamientos que exaltaban el ruido, la prisa, las particularidades, lo bélico, el olvido del pasado y la sustitución de éste por los avances de la entonces creciente tecnología aparecen como cotidianos, como parte de cada día, del momento en que nos sentamos frente al televisor y nos olvidamos del otro, o del instante en que preferimos una plática frente a un monitor, con la que absurdamente se intenta sustituir la presencia física de otro ser humano. Es decir, cada vez nos parecemos más a la sociedad que el futurismo deseó —y en ocasiones anticipó— como realidad y, en algunos casos, ya vivimos la total representación de una ideología que fue el principio de uno de los acontecimientos más deplorables de la historia de la humanidad: la Segunda Guerra Mundial.

No obstante lo que el siglo XX ha traído con el avance de la ciencia, y del presente que es un reflejo casi total de la moda que hace poco más de cincuenta años imperó, quedan siempre los legados de la historia, la experiencia antigua como aviso del camino que nuestro "desarrollo" peligrosamente transita o, en el peor de los casos, las voces calladas de millones de hombres y mujeres que perecieron en nombre del nacionalismo, la expansión territorial y todos aquellos motivos que impulsaron a los protagonistas del nazismo y el fascismo a crear regímenes de terror.

También a manera de señalamiento contra lo que hoy en día sucede en las sociedades "modernas", contamos con la literatura, con los pensadores que refrescan la memoria y recuerdan lo que la mayoría prefiere arrinconar en el olvido… Escritores que se dan a la tarea de prevenir lo que ya en una ocasión sucedió —en las mismas condiciones que hoy día se presentan— para evitar que se repitan las atrocidades del pasado con base en los problemas que en nuestro tiempo desmembran a las sociedades.

Uno de estos autores es el argentino Ernesto Sábato que, en su libro "La resistencia", analiza cada uno de los aspectos que en nuestros días han logrado el aislamiento, el individualismo, la sustitución del silencio por lo estridente, la constante ausencia —y pérdida— de memoria histórica, la prisa que impide la contemplación pasiva, así como los defectos de una globalización que avanza en beneficio de lo actual y olvida a quienes, muchas veces por injusticias o desventura, parecen estar condenados a no ser parte del mundo moderno, del desarrollo que otros gozan y las ventajas que tal fenómeno trae consigo.

Así, el libro de Sábato es un llamado urgente a nuestra capacidad de soportar, a una resistencia que día a día debemos llevar a cabo para evitar caer víctimas de una realidad anticipada hace casi cien años pero que, ante todo, conjuga las carencias actuales con una tecnología que va más allá de lo imaginado. Asimismo, el argentino resalta y marca la necesidad de "la búsqueda de una vida más humana [que] debe comenzar por la educación", para que lo nuevo no se tome como novedoso, cuando en verdad fue parte de una ideología —el futurismo— pensada y difundida años atrás.

Un grito mudo que clama silencio en medio del creciente ruido; una mención de unidad cuando los todos son partes dispersas. "Un mensaje esperanzado al océano de individualismo y pobreza existencial en el que navegamos". En fin de cuentas, someter a la reflexión todo aquello por lo que nos aislamos, pero, sobre todo, la enseñanza del recuerdo, de la historia y su herencia, para "evitar cometer en el presente los errores que otros cometieron en el pasado".

Por otra parte, considero que la construcción de un Walmart en el Paseo de Montejo en una aberración para la ciudad de Mérida. (C.C.L., México, D.F., agosto de 2000; xsharly@hotmail.com)

Filippo Tomasso Marinetti, "El manifiesto futurista".

2 Cabe mencionar que Mussolini fue discípulo de Marinetti, quien enseña al dictador italiano la premisa fascista "arriba y adelante".

3 Ejemplo de lo que el futuro traería como actualidad fue "El mundo feliz", del escritor Aldous Huxley, perteneciente a la corriente artística en cuestión.

4 Ernesto Sábato, "La resistencia", Editorial Seix Barral, Argentina, 2000.

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