En 1909 el escritor
italiano Tomasso Marinetti dio a conocer, a través del periódico Le Figaro
de París, el "Manifiesto Futurista",, documento en el que sentaba las
bases de un movimiento artístico renovador, radical, que buscaba romper con lo
establecido, con aquello que llevaba al arte a ser un espacio de contemplación y calma,
para así lograr una estética innovadora, basada en la "belleza de la
velocidad", en la admiración por la carrera armamentística y en el dinamismo
creciente de la industria de aquella época.
Esta corriente vanguardista, actual y de
moda en Europa hasta la Segunda Guerra Mundial, impulsó a los primeros artistas
"modernos" a crear una ideología referente a cuestiones que sobrepasaban los
límites del arte, con la intención de tomar adeptos entre las masas para glorificar
"la guerra la única verdadera higiene para el mundo, el militarismo, el
patriotismo
las hermosas ideas que matan y el desprecio a las mujeres", al
tiempo que proclamaban, un año después (1910), la destrucción de museos y bibliotecas
por ser los sitios donde se rendía culto al pasado.
El futurismo influenció a la escritura,
cuyo estilo se torna onomatopéyico (expresa con "palabras" diversos sonidos) y
dadaísta (se escribía intentando imitar los collages); también tuvo presencia en
la pintura ("El grito", de Edvard Munch, es un ejemplo de la
estridencia que se buscaba), la escultura y la arquitectura (Boccioni y SantElia
redactaron los manifiestos correspondientes), aunque su principal adepto lo encontró en
la política: en 1918 fueron publicados el "Manifiesto del partido político
futurista" y el libro "Más allá del comunismo", textos que
reunían toda una ideología de gobierno de corte socialista y exaltaban, por otra parte,
la violencia, el "placer por los botines", el movimiento agresivo, el
individualismo desesperado y la guerra. Al final, el pensamiento redactado por Marinetti
jugó un papel importante en el expansionismo italiano, que devendría poco después en el
fascismo encabezado por Mussolini. Asimismo, la ideología futurista legó
elementos fundamentales al nazismo, tal y como puede apreciarse en muchos de los preceptos
descritos líneas arriba.
Actualmente, gran parte de aquellos
pensamientos que exaltaban el ruido, la prisa, las particularidades, lo bélico, el olvido
del pasado y la sustitución de éste por los avances de la entonces creciente tecnología
aparecen como cotidianos, como parte de cada día, del momento en que nos sentamos frente
al televisor y nos olvidamos del otro, o del instante en que preferimos una plática
frente a un monitor, con la que absurdamente se intenta sustituir la presencia física de
otro ser humano. Es decir, cada vez nos parecemos más a la sociedad que el futurismo
deseó y en ocasiones anticipó como realidad y, en algunos casos, ya vivimos
la total representación de una ideología que fue el principio de uno de los
acontecimientos más deplorables de la historia de la humanidad: la Segunda Guerra
Mundial.
No obstante lo que el siglo XX ha traído
con el avance de la ciencia, y del presente que es un reflejo casi total de la moda que
hace poco más de cincuenta años imperó, quedan siempre los legados de la historia, la
experiencia antigua como aviso del camino que nuestro "desarrollo"
peligrosamente transita o, en el peor de los casos, las voces calladas de millones de
hombres y mujeres que perecieron en nombre del nacionalismo, la expansión territorial y
todos aquellos motivos que impulsaron a los protagonistas del nazismo y el fascismo a
crear regímenes de terror.
También a manera de señalamiento contra
lo que hoy en día sucede en las sociedades "modernas", contamos con la
literatura, con los pensadores que refrescan la memoria y recuerdan lo que la mayoría
prefiere arrinconar en el olvido
Escritores que se dan a la tarea de prevenir lo que
ya en una ocasión sucedió en las mismas condiciones que hoy día se
presentan para evitar que se repitan las atrocidades del pasado con base en los
problemas que en nuestro tiempo desmembran a las sociedades.
Uno de estos autores es el argentino Ernesto
Sábato que, en su libro "La resistencia", analiza cada uno de los
aspectos que en nuestros días han logrado el aislamiento, el individualismo, la
sustitución del silencio por lo estridente, la constante ausencia y pérdida
de memoria histórica, la prisa que impide la contemplación pasiva, así como los
defectos de una globalización que avanza en beneficio de lo actual y olvida a quienes,
muchas veces por injusticias o desventura, parecen estar condenados a no ser parte del
mundo moderno, del desarrollo que otros gozan y las ventajas que tal fenómeno trae
consigo.
Así, el libro de Sábato es un
llamado urgente a nuestra capacidad de soportar, a una resistencia que día a día debemos
llevar a cabo para evitar caer víctimas de una realidad anticipada hace casi cien años
pero que, ante todo, conjuga las carencias actuales con una tecnología que va más allá
de lo imaginado. Asimismo, el argentino resalta y marca la necesidad de "la búsqueda
de una vida más humana [que] debe comenzar por la educación", para que lo nuevo no
se tome como novedoso, cuando en verdad fue parte de una ideología el
futurismo pensada y difundida años atrás.
Un grito mudo que clama silencio en medio
del creciente ruido; una mención de unidad cuando los todos son partes dispersas.
"Un mensaje esperanzado al océano de individualismo y pobreza existencial en el que
navegamos". En fin de cuentas, someter a la reflexión todo aquello por lo que nos
aislamos, pero, sobre todo, la enseñanza del recuerdo, de la historia y su herencia, para
"evitar cometer en el presente los errores que otros cometieron en el pasado".
Por otra parte, considero que la
construcción de un Walmart en el Paseo de Montejo en una aberración para la ciudad de
Mérida. (C.C.L., México, D.F., agosto de 2000; xsharly@hotmail.com)
Filippo Tomasso Marinetti,
"El manifiesto futurista".
2 Cabe mencionar que Mussolini
fue discípulo de Marinetti, quien enseña al dictador italiano la premisa fascista
"arriba y adelante".
3 Ejemplo de lo que el futuro
traería como actualidad fue "El mundo feliz", del escritor Aldous
Huxley, perteneciente a la corriente artística en cuestión.
4 Ernesto Sábato, "La
resistencia", Editorial Seix Barral, Argentina, 2000.
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