Al contabilizar el saldo de la
visita de Vicente Fox a Yucatán el jueves pasado, nos viene a la mente un texto
que escribió don Luis Cabrera hace ya algunos ayeres, hablando precisamente de lo
que era y es la política.
Escribe don Luis que "la política
mexicana ha llegado a convertirse en un mar de cieno, de ambiciones y de concupiscencias,
en el cual vamos braceando como buzos, sin poder sacar la cabeza, ni siquiera para
respirar".
Sin embargo, ahora que supuestamente ya podemos
sacar la cabeza tras el triunfo de Vicente Fox, la visita que éste hizo al
Estado como un apoyo a Cervera ha cortado esas cabezas que dignamente habían
salido a flote. Para Fox es cierto que Cervera es quien conoce a los
campesinos, quien les da las semillas, quien resuelve los problemas, el que dice cuándo
hacer las cosas, el que compra voluntades, el que les pone precio... ¡Ay de quien no
coopere con él! Para Fox, solamente Cervera puede mantener el control del
Estado.
Fox obtuvo de los meridanos el porcentaje
más elevado de votos que un candidato opositor ha logrado en la historia del Estado y del
País; ahora ha retornado a Yucatán, pero no para dar las gracias, sino para ver a aquel
contra quien en realidad votamos. Paradojas del destino.
Cuánta razón tuvo Cabrera cuando dijo: "Porque
no se puede navegar a mar abierto con la bandera blanca de la honradez y de la lealtad, en
lucha desigual con los innúmeros piratas y corsarios que infestan nuestros mares y que,
enarbolando la bandera negra y amarilla de la rapiña y la crueldad, no tardarían en caer
sobre nosotros para apresarnos o para hundirnos".
En Yucatán perdió el pirata, pero hoy vienen a
darle una bocanada de oxígeno cuando ya se encuentra desahuciado. ¡Qué vueltas da la
vida!
Decía don Luis que "el periscopio es el
órgano de orientación, el instrumento que se usa para espiar desde el fondo del mar lo
que sucede en la superficie. El periscopio presupone la imposibilidad o el peligro de
asomar la cabeza para mirar lo que ocurre en nuestro rededor". La sociedad no
sabe si sacar la cara o guardarse y simplemente mirar a través del periscopio. Pero no es
indicio de cobardía, sino requisito de prudencia: muchas veces ha sido engañada.
A juzgar por los resultados de la visita, lo que le
ocurrió a Fox en Yucatán es que lo engañaron. Se dejó llevar por la buena
voluntad así lo sentimos de alguien, y casi estamos seguros de que lo
convencieron las imágenes maravillosas, los números impresionantes que con exactitud le
permiten a Cervera "autoevaluarse".
El presidente electo conoció, sin pagar boleto ni
invertir tiempo, el Estado que Cervera le quiso mostrar.
Sin embargo, al margen de las deslumbrantes cifras y
de los números fríos, Cervera no pudo mostrarle al visitante récord alguno en
consenso. No pudo ofrecerle estadística alguna sobre cultura cívica y menos pudo
garantizarle crecimiento en transparencia.
Las cifras del Gobernador que pudieron apantallar a Fox
le permitieron a éste tener un conocimiento perfecto del Yucatán que Cervera ha
querido impulsar, pero no del Estado que nos rodea.
Fox no conoce a gente como Cervera, y
menos la sabe tratar. Eso no lo disculpa. El Gobernador enarbola una bandera de cambio
ahora sí que es invisible en sus principios y carente de ética, valores que
no conoce y que, cuando los afronta, trata de extinguirlos.
El gobernador yucateco desea ser el estandarte de lo
que será el combate priísta contra la presidencia panista; de eso Fox no se da
cuenta.
Fox ganó gracias al voto colectivo de los
mexicanos, no gracias a las agrupaciones obreras y campesinas organizadas alrededor
del gobierno estatal que rinden tributo a Cervera.
México le dio su voto a Fox para que
gobernara, no para consensar con caciques locales. El poder corrompe, y después de diez
años todavía más.
Por el bien de nuestra patria, esperamos que el 1 de
diciembre el señor Fox cambie y asuma una conducta distinta, porque de lo
contrario los mexicanos pasaremos de una navaja florentina a una macana azteca.
¿Dónde quedaron los insultos que se dijeron Cervera
y Fox? Pudiera ser ésta la pregunta, pero La Revista prefiere
otra: ¿Alguna vez existieron esos rencores, o sólo fueron banderas de campaña?
Las tepocatas, las sanguijuelas, las víboras
prietas y otras alimañas regresaron a sus madrigueras. No apoyamos la cultura de la
guerra, pero con olvidar, con dejar de castigar no vamos a ninguna parte.
Sin embargo, hay que precisar que la culpa no se la
tiene toda el Gobernador. Cervera no tolera a los panistas de casa porque no les
reconoce capacidad alguna. Por ello no los sienta a su mesa. No son mejores que él y
parece que ésta es la premisa fundamental para iniciar un diálogo.
No se han dado a respetar y esto es importante en
política. Para medirlos, para conocerlos, los ha vigilado, seguido y perseguido,
conociendo de ellos lo que quiere conocer, tomándoles la medida. Le basta saber que ellos
duermen los domingos, que se levantan tarde los días inhábiles y que "los
puentes" los obligan a no trabajar en ciertas fechas; con ello supone les
lleva mucha ventaja.
Decía el fundador de este semanario que los
panistas yucatecos creen que haciendo declaraciones al Diario ya cumplieron
con su tarea; creen que ésa es su labor fundamental en política.
Y es que el papel celofán con que se envolvían
antes los regalos es más grueso que la piel de algunos panistas de Yucatán, que hoy no
soportan ninguna crítica y menos una auditoría. No hablamos de las revisiones contables
que Cervera les practica legal o ilegalmente por motivos represivos y demás, sino
la que el escrutinio público les pretende hacer, por ejemplo, a la hora en que deberían
predicar con el ejemplo. (V.g., la compra de premios).
No todos los señores panistas son víctimas del
escozor de la crítica. Decimos "algunos" porque conocemos a panistas que
por cierto no son los principales actores de su partido que piensan al contrario de
lo que hasta ahora han mostrado sus dirigentes. Otros militantes del blanquiazul, ex
legisladores federales, han desarrollado un papel francamente triste, penoso y hasta
denigrante, en puestos de la administración municipal, por ejemplo.
También hay quienes se han sentado a esperar
mejores épocas y el momento oportuno para hacerse de una buena silla burocrática y así
seguir viviendo del presupuesto. Pareciera que la alternancia en Yucatán se va a reducir
a chambismo, nepotismo y neoburocracia.
¿Se quitan unos para que lleguen otros? Con esos
"amigos", ¿para qué quiere enemigos el PAN?
Haciendo a un lado lo que Cervera ha hecho y
dejado de hacer en el terreno de la democracia, los pleitos que persisten más allá
de cualquier posibilidad de reconciliación en el Comité Directivo Municipal del
PAN en Mérida y en el Comité Directivo Estatal, serán cada vez más difíciles de
atender y su posibilidad de resolución será exactamente proporcional a la capacidad
política y tamaño moral de cada uno de los actores. O sea, si las esperanzas de llegar a
un acuerdo son mínimas o nulas como hoy lo parecen es porque del mismo nivel
son los panistas distanciados: simples enanos.
Por ejemplo, las intrigas que ya se dejan sentir
contra el nuevo presidente del panismo yucateco son parte de esa intolerancia que
sobrevive en ellos. Los ataques contra Patricio Patrón menudean entre los viejos
panistas, al tiempo que éste se niega conceder un mínimo de apertura a la hora de las
negociaciones.
Sin embargo, el balance de la visita de Fox a
Cervera nos demuestra que la bravura se les quitó a la hora de admitir que
"su" presidente electo se sentó con el Gobernador y ellos no pudieron evitarlo;
peor aún, tuvieron la desvergüenza de ir a acusarlo en terreno cerverista, en pleno
hangar del gobierno del Estado.
Los tamaños en política tienden a devaluarse.
Algunos se achiquitan cada vez más, con riesgo de desaparecer.