DOS fallecimientos
conmovieron al País en días pasados: uno fue el de un elevado funcionario público del
gobierno federal; el otro el de un eminente intelectual quien en algún momento fue
político de la oposición. Y hasta hoy los medios de comunicación siguen hablando de
ellos: bastante mal del primero, y no por su trayectoria pública, sino por las
circunstancias que antecedieron a su partida de este mundo, y muy bien del segundo por su
valiosa aportación que hizo a fin de adecentar la vida pública en todo México y la
forma de acceder a ella.
DEL PRIMERO ya se dijo de todo,
sobre todo lo relacionado a las "extrañas circunstancias de su muerte", pues
aunque se preparó a conciencia un escenario para aparentar que ésta se debió a un acto
no muy deliberado de su voluntad, hay muchos elementos para considerar que él no se
suicidó, sino que lo suicidaron, o por lo menos que el famoso suicidio fue un acto
inducido. ¿Cómo?, se preguntará usted como me lo pregunto yo, pero desde Argentina nos
informan que el hoy occiso (como rezan las crónicas del polecía) tenía ocultos
algunos pecadillos de juventud, lo que lo haría vilmente vulnerable a algún tipo de
chantaje o extorsión, además de que en sus manos estaba limpiar el camino de su jefe de
cualquier sospecha que pudiera surgir de una investigación seria de la conformación de
eso que llaman "el Renave" y del proceso que tuvo como culminación la
adjudicación de su operación a un consorcio extranjero compuesto por personas de muy
dudosa calidad moral y además con negros antecedentes como los del señor Ricardo
Miguel.
POR ESTO, con más pena que gloria
se realizaron los funerales de este prohombre surgido de las filas del PRI hoy en vía de
refundición.
COSA MUY DISTINTA es hablar del otro
deceso. El nombre del occiso se puede pronunciar con orgullo y en voz alta; sin
nombramiento oficial cayó en un país extranjero donde fue embajador cultural por su
propio y personal derecho. A pesar de su tamaño y valía, nunca recibió del gobierno del
Estado reconocimientos o medallitas. Total, después de ver a otros que sí las han
recibido, llegamos a la conclusión que el recibirlas no es un honor, sino todo lo
contrario.
A CARLOS CASTILLO PERAZA, que es el
nombre de este actor, se le puede observar desde distintos puntos de vista y desde
diversas trincheras: intelectual, periodista, maestro, político, católico y amigo.
TOTAL, que él no desligó nunca
ninguna de estas calidades en su vida y en sus diversos quehaceres, ya que cuando hacía
política de partido la hacía como un verdadero maestro, regalando por todos lados sus
dotes de intelectual, buscando en sus actos todo el tiempo tender su mano de amigo a todos
los que tenía cerca, sin importarle su nivel social, cultural o económico; era bien
recibido lo mismo en la choza más humilde del pueblo más humilde, que en las residencias
de gente acomodada; su verbo era escuchado con atención y admiración...
EDUARDO. Cuando había la
oportunidad de dialogar con el fundador de La Revista, éste infaliblemente
se refería a Carlos en términos elogiosos. Recuerdo que me decía: "Cuando
platico con Carlos, yo prácticamente no hablo. ¿Qué voy a decir? Mejor dejo que
hable él, pues cuando Carlos habla hay que guardar silencio y aprender". Gran
maestro sin duda lo fue y no sólo en la cátedra formal del aula, que ejercitó lo mismo
dentro de los austeros salones del Seminario Conciliar de Mérida que en diversas
universidades de la capital, como también en la enseñanza callejera del mitin público,
lo mismo que en algún curso que organizara el partido del que nunca se desligó aunque
formalmente hubiera solicitado su salida para efectos de no comprometer su labor
editorial.
EL PRESUPUESTO. Ya son muchos
los cursos de Principios de Doctrina del PAN en los que he participado, pero el que nunca
olvido fue el que él impartió ya hace mucho tiempo. Recuerdo bien su definición de
Principios de Doctrina; decía: "Los principios de doctrina de un partido, son su
presupuesto", y lo desmenuzaba así: "Pre=antes; Sub=debajo, y Puesto=del verbo
poner. Presupuesto es lo que se pone antes, que se pone debajo para sostener la
estructura; sin esto no se tiene sustento y por eso vemos que hay partidos que cambian de
rumbo con suma facilidad; en cambio el PAN se ha mantenido siempre, porque tiene desde sus
orígenes un buen presupuesto".
CATÓLICO. Como ya se sabe, el
licenciado Castillo Peraza es católico 100% (hoy ya desde la Iglesia triunfante) e
incluso el señor arzobispo de Yucatán, monseñor Emilio Carlos Berlié Belauzarán,
lo había anunciado en unas jornadas próximas a realizarse en esta ciudad con motivo de
los trabajos del Gran Jubileo del Año 2000, pero a diferencia de no pocos
"católicos", Carlos no era de los católicos de la soledad y la
discreción del templo: hacía uso de su religión en todos los campos de su vida, y no
pocos choferes del Partido se sorprendían cuando a la salida de la ciudad en las jornadas
nocturnas decía: "Ahora vamos a rezar una Salve para que la Virgen nos cuide en el
camino y lleguemos con bien".
EN FIN, que partió el amigo, aquel
que nos confiaba: "Después del mitin de cierre de campaña le hice un rosario a la Virgen
de Guadalupe para que haya fraude electoral y yo no gane. ¿Te imaginas? Eso no se
puede gobernar, no es una ciudad, es un desastre". (J.S.C., Mérida, Yucatán,
Méx., septiembre de 2000)
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