Semanario de Informacion y Análisis Politico No.570

Hoy es
esqwa.gif (131 bytes)

  Home l Noticias en línea l Ediciones anteriores l Encuestas l Suscrípciones l ¿Quiénes somos? l Links l e-mail

esqwa.gif (131 bytes)

ESQI2.gif (95 bytes)

ESQI.gif (95 bytes)

ANALISIS
EDITORIAL
CONTACTO CON LA POLÍTICA NACIONAL
DESDE PALACIO
TUNKUL
LA CAMINERA
COSAS DE MI CIUDAD
DESDE MI HAMACA
CRÓNICAS DE MI CIUDAD
INFORMACIÓN
LA VISITA DE FOX
HISTORIAS DE UN MUNDO FELIZ
LA PROMESA DE FOX
LE VAMOS A AMARRAR LAS MANOS... TENGAN PACIENCIA
LE GRITAN "DINOSAURIO" A CERVERA DELANTE DE FOX
AUTODESTAPE POR LA ALCALDÍA DE MÉRIDA
LOS DÍAS PASAN...
¿Y LA JUGUERA DE AKIL?
TIPS MUNICIPALES
EL PAN YUCATECO: POBRE CAPACIDAD DE INTERLOCUCIÓN
OPINIÓN
EL REGRESO NO IMAGINADO
LUCHA POR LA IMPUNIDAD
LO QUE HAY DETRÁS DEL
"HIMNO YUCATECO"
TRIUNFÓ EL MOVIMIENTO EN LA ENSY
LA COMPETENCIA EN EL DEPORTE Y EN LA VIDA
COSAS VEREDES DEL AGRO
¿VISITANTES O CLIENTES?
CUENTAS ALEGRES EN TURISMO
TIMUCUY, INTOLERANCIA POLÍTICA
POLÍTICA PENINSULAR
ESTADO DE CAMPECHE
MUNICIPIO DE CAMPECHE
ESTADO DE QUINTANA ROO
MUNICIPIO DE SOLIDARIDAD
MUNICIPIO DE BENITO JUAREZ
CULTURAL
FASES
CINET
TRANSICIÓN:
LAS OTRAS ALTERNANCIAS
LA CORRUPCIÓN ALCANZÓ A LA FIESTA

PORTADA

CARTON DE CALDERÓN

esq3.gif (95 bytes)

esq4.gif (95 bytes)

Transición:
las otras alternancias

Lujambio, Alonso (con la colaboración de Horacio Vives Segl). "El poder compartido. Un ensayo sobre la democratización mexicana". México, Océano, 2000. 191 p.

Ariel Ruiz Mondragón

La transición mexicana a la democracia puede empezar a discutirse desde el propio término transición, así como sus tiempos y sus características. No cabe duda que da lugar a una larga, compleja y hasta farragosa discusión teórica. Pero el cambio político puede calibrarse también desde un punto de vista que se encuentre sustentado mucho más en datos duros. Contra las opiniones que insisten en empequeñecer y hasta negar la importancia de las transformaciones, así como de quienes sólo consideran trascendente la alternancia en la Presidencia de la República, Alonso Lujambio nos presenta la forma en que nuestro país ha experimentado el paso de un poder casi indisputado en manos del PRI, a un poder que es cada vez más compartido, distribuido entre las distintas fuerzas políticas de nuestro país. Sin duda, es un útil mapa que nos permite conocer cómo ha cambiado de forma gradual el País.

El libro busca, como explica el autor, "ofrecer evidencia empírica del modo (pausado y atropellado hasta 1994, acelerado y más institucionalizado desde entonces) en el que se fueron produciendo estas modificaciones (elecciones crecientemente limpias, la posibilidad de la alternancia, la realidad del poder compartido), y parte de una premisa básica: el pluralismo llegó para quedarse".

Para Lujambio, en México se ha vivido el tránsito de un autoritarismo mayoritario, que significa un sistema de partido hegemónico con elecciones no competitivas y el ejercicio monopólico del poder, a una democracia consensual, que es un sistema multipartidista en elecciones competitivas, en el que el poder tiene que ser compartido. El inicio de dicha transición, pese a los importantes antecedentes de las reformas electorales de 1963 y 1977, se da en 1988, cuando, debido a los resultados electorales que dieron a los partidos de oposición una cantidad de diputados inédita, se ponen límites reales, constitucionales, al poder de decisión hegemónico posrevolucionario, en el que el poder político se encontraba concentrado en la Presidencia de la República, la que disponía de su amplia mayoría en el Congreso de la Unión. Un esquema similar se reprodujo en los Estados de la República.

En dicho acotamiento al poder jugó un papel importante el sistema electoral mexicano, que fue modificándose de un sistema electoral estrictamente mayoritario para ir asumiendo un carácter mixto, en el que las minorías van adquiriendo mayor representación gracias a la instauración de la proporcionalidad. Esto ha llevado a los partidos a trabar acuerdos que permitan establecer eficacia en las decisiones y condiciones de gobernabilidad.

Además de lo anterior, el partido del Presidente tuvo que cambiar su tradicional estructura corporativa a una territorial, además de la forma de elección de sus candidatos, en un proceso que el autor llama de racionalización del poder del Presidente.

Los cambios en la representación política dan cuenta de la transición mexicana. Por ejemplo, a partir de 1988 en la Cámara de Diputados se acabó la época en que un solo partido contaba con la mayoría calificada, y nueve años más tarde terminóse con la mayoría absoluta. Esto es atribuido a la creciente competitividad de nuestras elecciones y al sistema electoral mixto, que han dado lugar al "gobierno dividido". La reproducción de esta historia en los Congresos locales se inició en 1974, aunque fue la reforma política de 1977 la que obligó constitucionalmente a establecer sistemas electorales mixtos en todas las legislaturas locales. Con esto, en 1974 el PRI tenía el 98% de todos los escaños locales, mientras que en 1999 sólo el 50%.

Asimismo, en el Senado de la República también se ha dado espacio a la expresión del pluralismo político, a partir de la reforma de 1993.

Además de los Congresos, la pluralidad se ha expresado en otros ámbitos: las gubernaturas de los Estados de la República y los municipios. Con el fin del monopolio priísta en el poder de los Estados en 1989, el País ha vivido un importante adelanto: que los "distintos partidos políticos ejerzan el poder, se responsabilicen directamente en el ejercicio de la función pública y adquieran experiencia de gobierno". En el recorrido democrático, el municipio ha sido escuela de democracia, dice Lujambio, ya que los partidos de oposición aprendieron los menesteres gubernamentales en ese nivel de gobierno, a la vez que el PRI ha aprendido a ser de oposición. Pero también allí los ciudadanos han aprendido a premiar y a castigar, a través de sus preferencias electorales, a los gobernantes, por lo que han aprendido el valor de la alternancia (como buen ejemplo de esto, el autor menciona casos de municipios en los que ya han gobernado los tres partidos políticos nacionales más importantes).

Esto muestra una idea básica del libro: "Si bien no se trazó conscientemente de ese modo, la transición democrática de México ha de entenderse como la gradual profundización de la necesidad de una auténtica convivencia multipartidista en un diseño constitucional pluralista".

Entre las consecuencias positivas de estas transformaciones, se encuentra una fundamental: los partidos han tenido que asumir una responsabilidad cada vez mayor de sus decisiones, además de establecer pactos para que se puedan ejercer las funciones gubernamentales, por lo que el electorado tiene mayores elementos para juzgar su actuación.

Después de pasar revista a varios de los avances más importantes que ha habido en materia electoral en nuestro país, Lujambio propone que dejemos ya atrás la transición democrática para que se empiecen a plantear otros temas que en esta hora son de prelación. Coincidiendo con otros autores acerca del tema de la gobernabilidad, en el orden de la consolidación democrática el consejero del IFE destaca la siguiente cuestión: la del "control ciudadano de las instituciones operando con contrapesos y balances en un entramado constitucional consensual, el de la capacidad de decisión de los gobiernos y el del ejercicio democrático de un poder eficaz en el logro de sus metas". (A.R.M., México, D.F., septiembre de 2000)

esqwa.gif (131 bytes)

  Home l Noticias en línea l Ediciones anteriores l Encuestas l Suscrípciones l ¿Quiénes somos? l Links l e-mail

esqwa.gif (131 bytes)

Hoy es