Hace un par de semanas el Diario
de Yucatán publicó una nota sobre la forma peculiar como el matrimonio integrado
por los Sres. Carlos Samuel Ucán Pech y Pilar Villanueva Flores de Ucán,
miembros del PRI y orgullosamente cerveristas, según señalan (a confesión de parte,
relevo de pruebas), ha administrado la Presidencia municipal de Timucuy, ya que el primero
fue alcalde durante el período 95-98 y la segunda preside actualmente la Comuna, e
inclusive en el pueblo se comenta que un pariente cercano de ambos es el candidato
"natural" priísta, de manera que el ayuntamiento local se ha vuelto un virtual
negocio familiar, con evidentes, pingües ganancias políticas y económicas para los
cónyuges, quienes no permiten que nadie ajeno al clan pueda aspirar a gobernar dicha
comunidad.
En este sentido, a manera de ampliar más sobre
la personalidad autoritaria e ignorante del Sr. Ucán Pech, presentamos a nuestros
lectores unas anécdotas acontecidas en nuestra reciente campaña como candidato a
diputado federal por el II Distrito Electoral de Alianza por el Cambio (PAN-PVEM), durante
la cual tuvimos oportunidad de realizar dos visitas al municipio de Timucuy, topándonos
en ambas ocasiones con actitudes de prepotencia de sus autoridades e inclusive con
intentos de intimidación hacia nuestros activistas, intentos que fracasaron ante la
decisión y entereza política mostrada por estos últimos en defensa de los ideales
democráticos y libertarios.
Con el antecedente de un intento fallido
del Sr. Ucán Pech por impedir la realización de un torneo relámpago de futbol en
la comisaría de Tekit de Regil (organizado por el compañero Jesús Bastarrachea
Cabrera, coordinador de "Amigos de Fox" en la zona), lo que estuvo a punto
de provocar una bronca generalizada, efectuamos nuestra primera visita a Timucuy el
domingo 30 de abril, "Día del Niño".
Al llegar nos trasladamos con parte de
nuestra comitiva al palacio municipal de esa localidad para informar sobre la realización
del evento público con motivo de dicha efemérides, más por un acto de consideración y
respeto hacia las autoridades locales para "hacerlas gente", como se dice
popularmente que por alguna obligación legal.
Ante la ausencia de la Alcaldesa de
viaje en Mérida, del Oficial Mayor de la Comuna y del Jefe de la Policía
municipal, en un ambiente notoriamente hostil, nos dirigimos a uno de los agentes
policíacos que vigilaban el inmueble para que alguno recibiera nuestro oficio, pero
ninguno quiso hacerlo a la par que alguien mandaba a buscar al Sr. Ucán Pech a su
domicilio.
Al llegar al lugar, el sujeto de marras, en
calidad de quién sabe qué, comenzó a interrogarnos sobre el motivo de nuestra presencia
y a tratar de ponernos trabas, la mayoría risibles, para efectuar nuestro acto político.
A sabiendas que para esas fechas el PAN
carecía de estructura oficial en la localidad, el Ing. Ucán afirmó que
necesitábamos mostrarle una copia de petición del mitin firmada por el presidente del
comité panista local para que él lo autorizara. Al responderle que lamentábamos su
total desconocimiento de las leyes electorales, las cuales no establecen requisito alguno
al respecto, molesto, envalentonado por la notoria superioridad numérica de su grupo,
adoptó entonces una actitud majadera afirmando que en Timucuy "todos eran
priístas" y que los panistas sólo venían a "dividir a un pueblo unido"
con sus "mentiras" y "calumnias" contra las autoridades,
advirtiéndonos que él lo iba a impedir a toda costa.
Sin embargo, al contestarle que el evento
tendría una característica especial ya que estaba destinado a llevar un poco de alegría
y entretenimiento a los niños pobres de la localidad, mediante música infantil, juegos,
concursos y rifa de juguetes de plástico; que en nuestra calidad de candidatos ante el
IFE nos correspondía el derecho de elegir con libertad nuestra agenda de campaña y de
advertirle que estábamos dispuestos a llegar hasta las últimas consecuencias en defensa
de nuestras prerrogativas, el "asesor", pese a su ventaja numérica, comenzó a
ceder y dijo que mejor nos largáramos a Tekit de Regil con nuestros vehículos y equipos.
Al mantenernos firmes en nuestra postura,
sin dejarnos amedrentar por sus desplantes y fanfarronadas, a regañadientes, Ucán
Pech nos dijo que si deseábamos pernoctar en la localidad, lo tendríamos que hacer
lejos del Palacio municipal y el parque principal, en una cuchilla de áreas verdes,
virtual mini-parque, relativamente alejado del inmueble oficial, cercano a la iglesia del
pueblo.
Pero eso no era todo: el "asesor
oficial" nos puso la "condición" de que durante el acto no podríamos
hablar mal de la Alcaldesa, del Gobernador del Estado, ni del Presidente de la República,
so pena de que seríamos interrumpidos por la policía local.
Por prudencia, aceptamos la primera
sugerencia de reacomodo del evento. En cuanto a la otra exigencia, la de someternos a la
censura oficial, adoptamos la célebre postura de "acátese, pero no se cumpla",
como veremos adelante.
El caso es que después de congregar a unas
doscientas personas, la mayoría mujeres, jóvenes y niños, a los cuales se les obsequió
sencillos regalos, nos dirigimos por el micrófono para señalar que por ser una fecha
especial, habíamos acordado una "tregua política", por lo que ese día no
íbamos a hablar mal del gobierno local, ni del gobierno estatal de Cervera Pacheco ni
del gobierno federal de Zedillo, ya que no tenía objeto, puesto que quienes
tenían la última palabra eran los cientos, miles y millones de mexicanos olvidados y
marginados que se debatían en la pobreza extrema, lo que provocó las risas y el aplauso
de la concurrencia.
Como pueden adivinar nuestros lectores,
esto dio pie para que el Sr. Ucán montara en cólera y ordenara que tres
camionetas del Ayuntamiento con policías uniformados y de civil comenzaran a
rondar esporádicamente cerca del lugar donde efectuábamos nuestro acto público, en una
infructuosa maniobra para que los lugareños no se acercaran a la comitiva panista que
continuó su evento haciendo caso omiso de las baladronadas oficiales.
El otro caso de hostigamiento político
sucedió hacia finales de mayo, cuando, junto con el compañero Patricio Patrón
Laviada, candidato al Senado por la Alianza por el Cambio, asistimos a la
constitución del nuevo Comité Directivo Municipal (CDM) panista de Timucuy y realizamos
visitas domiciliarias en esa localidad y en Tekit de Regil, vigilados durante toda la
tarde y noche por cuatro vehículos oficiales del Ayuntamiento, cuyos ocupantes
"tomaban nota" de la actitud de sus coterráneos ante nuestra presencia y la de
nuestras brigadas de apoyo, los cuales fuimos recibidos con notable entusiasmo y muestras
de afecto.
Esa vez la furia de Ucán Pech fue
tal por la buena aceptación para los abanderados opositores, que, al retirarnos los
candidatos y nuestras comitivas respectivas, la emprendió contra el presidente del CDM,
el compañero Felipe Pech Flores, yendo personalmente a su casa a amenazarlo por
haber "provocado la división de Timucuy con los panistas alborotadores (la nota
también fue publicada por el Diario en su oportunidad), pero el joven
lugareño ni se inmutó y le contestó que, por ley, los yucatecos son libres de escoger a
las autoridades que deseen y que el panismo, como en toda la entidad, estaba cobrando
fuerza entre la juventud, por lo que sus días de cacique estaban contados.
Cabe señalar que durante las elecciones
pasadas, como abanderados de la Alianza por el Cambio obtuvimos 436 votos frente a mil 971
del PRI en Timucuy, mientras que en los comicios de 1997 el PAN obtuvo 124 sufragios
frente a mil 572 del PRI. Es decir, que mientras el partido oficial aumentaba apenas un
20% su votación, el PAN alcanzó casi un 300% de avance en cuanto a preferencias
ciudadanas.
Por otro lado, todo hace sospechar que, por
la manera como la familia Ucán-Villanueva "defiende" su territorio de
las "intromisiones" de los "panistas agitadores" y administra los
bienes del pueblo, no sería raro que existieran anomalías en el erario del Ayuntamiento
de Timucuy, que recibió para el ejercicio fiscal de este año 983 mil 062 pesos por
concepto de Fondos para el Fortalecimiento de los Municipios y un millón 947 mil 518
pesos por concepto de Fondos para la Infraestructura Social Municipal. Estas sumas nada
despreciables parecen ser el aliciente para que el citado matrimonio haga hasta lo
imposible por mantener su coto de poder.
Por cierto, para finalizar, estas sospechas
de manejo indebido de recursos del erario por parte de la pareja de "tórtolos" Ucán-Villanueva
crecen en la medida que Timucuy, "el lugar de la tórtola", según su
etimología maya, fue uno de los 85 municipios cuyas cuentas fueron aprobadas de manera
irresponsable, "al chalecazo", por la diputación del PRI, mayoritaria (en
número, no en calidad) en el Congreso local, sede, una vez más, de un atentado contra el
derecho del pueblo de conocer el destino final de los recursos públicos. ¡Baldón para
los cómplices del clan cerverista de la citada comunidad! (R.D.A., Mérida, Yucatán,
Méx., septiembre de 2000)
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