Bonito se veía el
delegado de Sedesol haciéndole campaña a Carlos Sobrino. Preguntan que
desde cuándo Rubén Leirana es el encargado de ofrecer salarios de tres mil pesos
a aquellos dirigentes de colonias que "trabajen" para el aspirante a la
candidatura del PRI a la gubernatura.
La especie corre. Dicen que Rubén
estuvo con la gente de Pacabtún apenas la semana pasada para enseñarles que con eSe
de Sedesol, se escribe Sobrino; que el "bacatete" es el
"bueno" y que a él hay que apoyar. Y eso sirve: junto con el "apoyo"
vendría un bono de tres mil pesos mensuales por pertenecer a la estructura del "ca
ballo desbocado". Y las preguntas surgen: ¿De dónde salen los fondos? ¿Hace
proselitismo en horario oficial? ¿Sabrá su jefe Jarque de sus "amores",
"favores" y "deberes"?
No se desesperen, víboras. La próxima
semana llega a Mérida el secretario en mención, a quien ya se le hizo la última
pregunta. Bye bye, delegado incómodo.
Que Eric dice no está
cansado. Nomás anda agotado. Gramática pura...
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