Particularmente fino fue
el trato que el matutino El Mundo al Día dio al más reciente exabrupto de
esa pandilla denominada "fracción priísta del Congreso local" que encabeza una
persona que ha perdido ya toda noción no sólo de decoro, sino inclusive de dignidad y
amor propios.
La nota escrita por el reportero Rubén
Darío Hau lleva en la exacta sencillez de su estilo y su contenido el agudo filo que
recorta y exhibe el perfil de la Gran Comisión del Congreso del Estado de Yucatán,
convertida en hermética camarilla de farsantes y enajenados, delincuentes y encubridores
cuyo servilismo hacia Víctor Cervera Pacheco (el titiritero mayor) tiene como
único límite la ignominia.
La "nota de primera plana" que
ofreció un empleado de Myrna Hoyos Schlamme (que así se llama la encargada de
enarbolar el trapo sucio, divisa de la bancada priísta) a los reporteros no fue tal, ya
que a criterio de los editores de El Mundo al Día dicha información sólo
mereció un lugar en la penúltima plana (la once) de la sección principal de su edición
del martes 10, bajo el título "¿Y la nota de primera plana?" y
acompañada de una buena foto en que aparecen los personajes principales de la farsa.
"Lo que sucedió, y que al salir del
Congreso no se quiso informar a los reporteros, fue sólo una visita a un medio de prensa
local que, siguiendo sus políticas editoriales, no publicó un desplegado con el que
no estaba de acuerdo", escribió el reportero de El Mundo.
La explicación del Diario de
Yucatán, que es el periódico que fue "visitado", es la siguiente,
publicada el mismo martes: "El motivo de la visita es que este periódico se abstuvo
de publicar el domingo próximo pasado, como inserción pagada, un escrito de los
diputados locales del PRI. El Diario estuvo de acuerdo en publicar el
escrito, si se hacía una modificación a un párrafo que a juicio de este periódico no
reflejaba la verdad y podría desinformar a los lectores. La persona que representaba a
los diputados del PRI en la solicitud de publicación aceptó nuestro punto de vista y nos
dijo que regresarían el lunes o el martes con otra versión del escrito que incluyera la
modificación pedida.
"La señora Hoyos trajo en su
visita de ayer el escrito, sin la modificación, y exigió que se publique en nuestra
edición de mañana miércoles. Nuestro departamento de publicidad no aceptó la exigencia
de la señora Hoyos, quien, al recibir la negativa, dijo que demandaría al Diario
por la vía penal y administrativa".
"Antes de retirarse, la señora Hoyos
dispuso que los camarógrafos del Canal 13 de televisión, propiedad
de gobierno del Estado y los fotógrafos que trajo filmaran y tomaran aspectos de
nuestras oficinas y del personal que en esos momentos estaba en servicio".
No sería la primera ocasión en que la
Dip. Hoyos profiere una mentira. Ya en Yucatán la conocemos bien por sus hábitos
que son propios de los criminales encumbrados en las esferas del poder oficial (como
ejemplo de ello está el juicio en su contra por haber ordenado modificar el Código Penal
sin la aprobación del pleno del Poder Legislativo, obstruyendo posteriormente las
diligencias para desahogar el caso).
Y nuevamente se demostró algo que es
ampliamente conocido en el Estado: que el Canal 13 es un medio de
comunicación sin personalidad ni carácter (tan servil como lo es doña Myrna)
cuya labor informativa se reduce a ser la caja de resonancia de las mentiras oficiales (y
los yucatecos seguimos siendo los que sostenemos con nuestros impuestos a esa deplorable
emisora).
En fin, toda esta nueva farsa de doña Myrna
y sus iguales (Rolando Zapata Bello, William Sosa Altamira y Luis Emir
Castillo Palma, entre otros) se inscribe dentro de la campaña de desprestigio que el
PRI ha montado contra las autoridades municipales del PAN (cuyas torpezas ayudan mucho)
para tratar de poner en un segundo plano las cada vez más frecuentes y graves
denuncias de corrupción, ineficiencia y torpezas del rapaz cerverismo que padecemos los
yucatecos.
Bien hizo el Diario en no
publicar la mentira de Myrna Hoyos, quien además tuvo el inmenso descaro, la
insensibilidad y el cinismo de intentar propagar su mentira usando dinero del erario, tal
y como acostumbra.
Y felicidades a El Mundo al Día,
que nos dio una lección de profesionalismo y de cómo se usa el guante blanco para
abofetear a mentirosos contumaces. (J.C.F.M., Mérida, Yucatán, Méx., octubre de 2000)
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