Repasemos algunas de las
informaciones de la última semana relacionadas con la familia cerverista, a riesgo de
aburrirnos porque es como si estuviéramos viendo la misma película que hemos visto mil
veces antes:
1. El Congreso del Estado, es decir,
la fracción priísta que lo suplanta, está en líos con el Poder Judicial Federal debido
a que se niega al examen pericial del documento original en el que aparece la tristemente
célebre "fe de erratas" y que fue acordado por el Juzgado Primero de Distrito.
Las consecuencias de este litigio tal vez no afecten al Poder Legislativo estatal, pero el
solo hecho de ser puesto en tela de juicio legal lo desacredita más de lo que ya está a
causa de los excesos patrimonialistas y las actitudes beligerantes y excluyentes de ese
grupo que practica tan feos e ilegales vicios.
2. La representación de los alcaldes
en la revista semanal de los desaguisados le tocó ahora al cacique ticuleño que le tomó
la estafeta a quienes, dejando de ser el foco de atención de la prensa, habrán suspirado
de alivio al menos por unos días. La descomposición cerverista en Ticul ha devenido en
una pugna entre el Alcalde y dos de sus regidores que lo acusan de agresión física.
Entrevistado, el alcalde, Carlos Salomón Barbosa, admitió que le suspendió los
sueldos a los dos, que porque ninguno acudía a laborar ni cumplía sus comisiones.
Los malos hábitos patronales los practica
libremente Salomón Barbosa contra los que como él también son
regidores, pisoteando las normas que lo obligan a someter a la aprobación del Cabildo
todas las acciones que no sean propias de sus funciones, entre las que no está el dar o
quitar unilateralmente sueldos a los regidores. Los ediles disidentes, en parte porque
tampoco conocen las normas legales, acudieron a Myrna Hoyos cuando deberían exigir
la ventilación de su conflicto en una reunión del Ayuntamiento antes de dirigirse al
Congreso del Estado.
3. El domingo último se reunió el
II Congreso de la Federación Regional de Trabajadores, una de las dos fracciones en las
que se escindió la CTM local y que es regida por Nerio Torres. La nota
periodística del Diario de Yucatán del lunes destacó la importancia que
tanto el eterno líder de los taxistas como su compañero de aventuras desde la
adolescencia, Víctor Cervera Pacheco, le dieron a la derrota del 2 de julio. Las
malas y muy feas costumbres del sindicalismo corporativo no iban a hacerse a un lado y el
capo de los taxistas tuvo que prestarle mayor atención a las novedades inesperadas que
les impuso el 2 de julio, no para ejercitar la autocrítica ¡cuidado, que eso no se
hace frente a los subordinados! sino para buscar las culpas en los traidores y en
los errores de los de arriba, nunca en el grupo cerverista que sólo entiende de
victorias.
4. Por último en orden mas no en
descaro, el Tribunal Superior de Justicia al servicio de los intereses personales y del
grupo mafioso del gobernador Cervera, cumplió con la tarea que éste les
encomendó: Para no fallarle al cacique máximo, las magistradas y magistrados depuraron
de la lista de propuestos a integrar el tribunal que habrá de calificar las elecciones, a
todos los que habían provenido de los partidos no priístas, de modo que le entregaron al
caduco gobernante un carro completo. Nada más fácil si se recuerda que la reforma
electoral pactada entre panistas y priístas durante el miniperíodo de Granja Ricalde,
para que no se diga de éste que es un mal priísta, permite a toda clase de asociaciones
si la hubiera de jugadores de canicas, Cervera también la hubiera
usado hacer propuestas acerca de un asunto con el que la mayoría de esas supuestas
asociaciones de "ciudadanos" nada tienen que ver. Todo por no tomar en cuenta la
necesidad de anular en las leyes los malos hábitos políticos plenamente automatizados
por los políticos priístas, en particular las huestes que despóticamente mueve quien se
resiste a perder.
En esta parcial revista de tales pillerías
y malos hábitos no incluimos deliberadamente las cotidianas denuncias de manejos
irregulares por parte de ayuntamientos y presidentes municipales porque, aquí sí,
nuestra capacidad de asombro ha sido rebasada en demasía por ese tipo de denuncias y
porque en la medida en que se han ido acumulando sin que haya consecuencias para los
denunciados, la gente en vez de haberse hartado quizás se haya aburrido de
denuncias que no pasan de ser eso.
No deja de ser paradójico que las
denuncias y las irregularidades formen montañas sin que los acusados sean objeto de la
condena social organizada y que sean los mismos personajes víctimas de sus graves vicios
los que se enreden en conflictos y contradicciones entre sí o con otras instancias del
poder.
En todo caso no cabe esperar, vista la
aparente inutilidad de las denuncias públicas contra los vicios del autoritarismo, que
sean sus propios malos hábitos los que hundan políticamente al grupo cerverista. Algo
más habría que hacerse. Eso sí, sumando esfuerzos, pues no se trata de ver quién hace
más denuncias sino de hacer más eficaz la lucha por la erradicación de esos viejos
vicios que, como lo estamos viendo, también hacen presa fácil a quienes en otros
momentos se han manifestado en contra de ellos y de quienes los practican. (R.A.S.,
Mérida, Yucatán, Méx., octubre de 2000)
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