Hoy resalta el interés de
los ciudadanos que razonaron su voto en las elecciones del 2 de julio; hemos estado en
reuniones con amigos en varias ciudades y localmente, y en la sobremesa empieza la
plática que todos esperaban: el "asunto" Fox. Los cuestionamientos, las
opiniones y puntos de vista no se hacen esperar. Comienzan los desilusionados a hablar de
lo que el presidente electo Vicente Fox está haciendo mal, según ellos; algunos
hablan del acercamiento que tiene con los "duros" del PRI, en especial con los
gobernadores del Sureste, que está haciendo alianzas con ellos antes de tiempo, que es un
salinista, que va a subir los impuestos, que su programa económico está desequilibrado
porque un tal Dornbush salinista así lo dijo, que su proyecto de Justicia no va a
funcionar porque el Presidente del Tribunal Superior de Justicia comentó que era inviable
en el corto plazo... y podríamos continuar con los motivos de las decepciones.
"Que no haya soñadores para que no
haya ilusos", dijo Diego Fernández de Cevallos en la plaza de La Mejorada
después del reconocimiento oficial que le daba el triunfo a Vicente Fox en
Guanajuato hace seis años, como para que Luis Correa Mena entendiera que de nada
serviría pelear su triunfo en las elecciones estatales contra Víctor Cervera Pacheco.
Efectivamente, varios comentaristas políticos y miles de seguidores se extrañaron de la
actitud asumida por Luis al dejar de pelear el robo electoral en el municipio de
Oxkutzcab, que le hubiera dado a Acción Nacional la mayoría en el Congreso durante el
primer trienio del gobierno estatal. Oxkutzcab se debió haber peleado tal y como el PAN
lo hizo en Huejotzingo, Puebla, donde el problema del fraude priísta fue el mismo.
En México la cúpula panista que rodeaba a
Carlos Castillo Peraza (q.e.p.d.) Fernández de Cevallos entre
otros lo presionó para que entendiese que el "asunto" Yucatán lo estaba
defendiendo Castillo Peraza porque "él era yucateco".
Después de este breve paréntesis nos
permitimos parafrasear a Fernández de Cevallos. Si bien es cierto que Fox
nos motivó a los mexicanos a votar por él, también es cierto que él nos pidió que
cada uno de nosotros trabajara para conseguir 10 votos para su causa. De igual manera
debemos comenzar a trabajar todos los que de una u otra forma participamos voluntariamente
en la campaña que lo llevó a la Presidencia para ir aclarando las
"informaciones" que los medios masivos de comunicación tanto escritos
como electrónicos "manipulan" y publican al ver amenazados sus ingresos
ante la próxima toma de posesión de Vicente Fox: miles de millones de pesos
dejarán de pagarse por las miles de líneas ágata en la prensa que no certifica sus
tiros y por los miles de minutos concesionados a comentaristas políticos que han vivido
de la extorsión al gobierno o del amiguismo político que les filtraba la información.
No van a permitir o cuando menos lucharán a base de golpes bajos y altos que
se les acabe o cuando menos tratarán de extender todo lo que puedan el
"negocito" que los ha sostenido durante los muchos años en que han sabido
"mamar" de la ubre del presupuesto. Y hoy, antes de que don Vicente tome
posesión, le están dando una tunda para que entienda qué le puede pasar
como jamás se la habían dado a presidente electo alguno.
No han entendido los malos periodistas que
los ciudadanos queremos un cambio. Ante tanta desinformación, se abrirán más medios; el
nuevo gobierno dará todas las facilidades para que cualquier persona, organización o
institución cultural con los requisitos de ley pueda tener su propio medio de difusión;
las concesiones se acabarán y serán como cualquier otro negocio. Habrá más competencia
y los medios que sean más objetivos gozarán de la preferencia del público. No hay mejor
juez que el patrocinador que compra, escucha o ve los medios masivos; todo lo demás es
charlatanería. Por ese motivo los empresarios del ramo están asustados y quieren de una
vez por todas decirle al presidente electo que "o te alineas o ya sabes qué te va a
pasar". Cuando don Vicente tome posesión veremos el cambio drástico en su
forma de opinar. El tiempo nos dará la razón.
Comentaristas como Ricardo Rocha, López
Dóriga y otros, retan al público a sabiendas de que van a tener una avalancha de
llamadas en contra de sus opiniones o de su equipo de transición, todo para mostrarle a
su jefe la cantidad de llamadas que tuvo el programa y ufanarse del supuesto
"rating", y por ende le hacen brillar los ojos al jefe por la cantidad de
dólares que eso representa. Muchos otros que ya saben que perderán sus prebendas
funcionarios priístas, diputados y senadores se lanzan al ataque mercenario
de desacreditación o deslegitimación y aún reto y descalificación diciendo: "Que
ni crea Vicente Fox que le vamos a hacer el trabajo", tal como declaró el
diputado Coppel (o Coplin).
De esa andanada de ataques debemos
cuidarnos los ciudadanos para que de inmediato intervengamos ante los medios y ante
nuestros amigos para poner en su lugar a toda esa sarta de bandidos que saquearon al País
durante tantos años y hoy, triste realidad, tendrán que trabajar o invertir los recursos
que robaron al erario para sobrevivir y saber en verdad "cuánta leña lleva el
dulce".
El sábado 7 de octubre, en su programa de
radio semanal, Vicente Fox fue muy claro: "Lo que yo haga o deje de hacer en
muy poco va a afectar al desarrollo de la Nación. Una nación se forma con lo que cada
uno de los ciudadanos haga; el desarrollo económico y la mejor calidad de vida lo logran
los particulares de manera individual, por el esfuerzo, el entusiasmo y las ganas de salir
adelante". Nosotros agregaríamos a esta máxima del presidente electo, que todos y
cada uno de nosotros continúe trabajando en lo que sabe, con más ganas, con mayor
ímpetu, con más ilusión para forjar y proporcionarle una mejor calidad de vida a
nuestros hijos, nietos, trabajadores y nuestra comunidad, simplemente trabajando más y
mejor y aprovechando la simplificación administrativa para invertir y crear nuevos
empleos.
Si durante los últimos 30 años en que
comenzó esta espantosa debacle hemos caído, casi perdido todo y nos hemos
levantado provocada por el inepto y populista ex presidente Luis Echeverría
y el ladrón de bancos José López Portillo (quien en los últimos 90 días de su
gobierno desquició al País y quien hoy no tiene derecho a hablar y mucho menos opinar
por autoritario y dictador como fue; ojalá lo juzguen para que termine sus últimos días
en la cárcel y deje de hacerse pasar y sentir como el último tlatoani de la
Revolución de 1910), paciencia tenemos que pedirle a los que votaron el 2 de julio,
quienes hasta hoy tienen la esperanza fincada en Vicente Fox. Hoy don Vicente
no ha tomado posesión y ya comenzamos a culparlo de muchas cosas. Los mexicanos estamos
ganando en la apertura, el diálogo, la confrontación de ideas que hasta hace unos meses
no se daba en las pláticas de café, reuniones familiares o de amigos y colegas diversos.
El cambio ya lo tenemos encima; tenemos que aprender a digerirlo, cultivar una cultura
política de altura en la que podamos libre y abiertamente dialogar, discutir y confrontar
ideas y luego levantarnos como buenos amigos; esto es saludable. Por consiguiente, que no
haya soñadores para que no haya ilusos. (F.R.V., Mérida, Yucatán, Méx., octubre de
2000. Comentarios: rubio@mail.mda.com.mx o telfax (9) 984 01 43)
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