Añejo problema en el que
todas las autoridades federales, estatales, municipales, Federal Preventiva o de Caminos
han tenido participación o la han tolerado.
La familia turística de Cancún se hizo de
la vista gorda ante los atracos que los turistas que visitaban el bello balneario
caribeño sufrían. ¡Cuántas veces no comentamos éste y varios sucesos que acontecían
a caminantes de las playas, a los que rentaban autos y los estacionaban cuando iban a los
diversos restaurantes tanto de la playa como de la Ciudad y a los que iban a contemplar el
mar Caribe en toda su intensidad multicolor en el ya famoso mirador frente las ruinas El
Rey!
Los maltratos, acoso, abusos, extorsiones,
asaltos y hasta torturas son hechos que podríamos documentar en relatos de visitantes que
las sufrieron.
Lo que aparece en Internet había sido
advertido por alguien de Yucatán en una reunión de Mundo Maya que se celebró en el
hotel Ceasars Park en 1995 o 1996.
La Secretaría de Turismo en ese entonces
puso oídos sordos; poco le importaba a ella esa problemática. Era política
"grillera", no "turistera".
Todas las ciudades turísticas del mundo
tienen un grado de inseguridad, pero como me han comentado innumerables viajeros
norteamericanos y canadienses en su mayoría, en ninguna habían visto la
colusión casi total de las diferentes policías (a esta deducción he llegado por los
relatos directos que he escuchado).
También recordamos que a fines de 1996 ya
había salido el primer boletín de alerta que previamente había sido aguantado por el
entonces cónsul de EE.UU. en Yucatán, Mr. Bryant Salter, en 1993, cuando fue
asaltado un par de norteamericanos cerca de Escárcega y uno fue asesinado. Parece que la
embajada norteamericana presionó y detuvieron al asesino. También un escritor de Mérida
alertó al respecto, pero aparentemente ninguno de los prestadores de servicios de Cancún
escuchó lo que se dijo en la reunión del Ceasars Park Cancún ni vio el escrito en
mención.
Cancún ha tenido la suerte de mantener
altas ocupaciones durante los últimos años; eso ha hecho a los cancunenses que se
sientan inmunes o vacunados a lo que la prensa o "chateadores" de Internet hagan
o digan. Ojalá tengan la oportunidad de escuchar a sus colegas de Acapulco para que vean
y sientan lo que les puede pasar gracias a la omisión que tuvieron las autoridades, los
prestadores de servicios y los habitantes de aquel emporio de visitantes que hoy no logra
levantar nuevamente las ocupaciones que antaño tenía a pesar de que tiene 25 años
celebrando el Tianguis Turístico de Acapulco.
Uno de los grandes peligros de la
inseguridad en Cancún es que "se puede llevar bajo las patas" a toda la Riviera
Maya, la Costa Maya que está en pañales, Mérida y todo el Mundo Maya conocido
internacionalmente como Yucatán.
La Asociación de Hoteles es y debe de ser
la más interesada en convocar no a las autoridades sino a los propietarios de los
negocios turísticos que quieran combatir ese mal que terminará dañando a todos los que
viven de esa actividad, que en el caso de Cancún es el 95% (creo que es la pesca la que
llena el otro 5%).
Conociendo el grado de corrupción de todas
las autoridades, invitarlas a una reunión de trabajo resultaría ocioso, una pérdida de
tiempo, y les daría información interna que no sería prudente mencionar. Sin embargo,
me permito sugerir que ellos formen un equipo de vigilantes privados, contratados fuera de
la entidad, y que le exijan a la empresa una rotación cada 30 días del personal de
vigilancia vestidos de civil, a quienes se les proporcionaría equipo de fotografía,
video y autos de rentadoras, para que sirvan como cebo o carnada para ir evidenciando a
los diferentes policías en las más diversas actitudes delictivas para luego sancionarlos
y encarcelar desde a los ejecutantes hasta a los cerebros de la organización o grupos que
cometen estos ilícitos.
Las autoridades continuarán diciendo que
la prensa amarillista quiere desacreditar a Cancún. No, ni Cancún ni ninguna otra ciudad
mexicana necesita que la desacrediten; nosotros solos lo hacemos muy bien, porque
simplemente no hay conciencia turística, comenzando con las autoridades.
La pasada primavera alguien del municipio
de Benito Juárez tuvo la brillante idea de sugerir que a los "springbreakers"
se les cobre un impuesto por el supuesto deterioro y los problemas que causan. Son, han
sido y serán los jóvenes quienes más sufren de las arbitrariedades de las autoridades y
son ellos los grandes manejadores de Internet; los jóvenes hablan de las injusticias y
abusos que se cometen contra ellos y lo dicen de manera inmediata a los cuatro vientos,
porque así son ellos, siempre inquietos, atentos a todo tipo de arbitrariedad; mientras
estén en México no dirán nada, pero ya en su país dirán todo tal y como fue. Ellos
sí entienden de democracia y libertad.
Si los prestadores de servicios quieren una
solución, que tomen al toro por los cuernos, como dice un viejo refrán español.
(A.N., Cancún, Quintana Roo, Méx., octubre de 2000)
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