Semanario de Informacion y Análisis Politico No.578

Mérida, Yuc., México Noviembre 17 de 2000
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ANALISIS
EDITORIAL
CONTACTO CON LA POLÍTICA NACIONAL
DESDE PALACIO
TUNKUL
LA CAMINERA
COSAS DE LA CIUDAD
DESDE MI HAMACA
CRÓNICAS DE MI CIUDAD
INFORMACIÓN
PIDE MYRNA HOYOS EXTENDER EL MANDATO DE CERVERA
LA VERSIÓN OFICIAL DEL ÚLTIMO FALLO DEL TRIBUNAL ELECTORAL CONTRA EL CONGRESO
ELIGEN A LOS NUEVOS MAGISTRADOS DEL TRIBUNAL ELECTORAL DEL ESTADO
DE TODO UN POCO
MIGUEL DE LA MADRID LO IMPULSA
VÍCTOR CERVERA
EL CANDIDATO "OFICIAL
"
SI LLEGA CERVERA...
QUE LOS PANISTAS QUIEREN UNA CONTIENDA PATRICIO-ANA ROSA
CORTA CARRERA
MURIÓ EL DIP.
PEDRO CASTILLO SALAZAR
OPINIÓN
A QUIEN CORRESPONDA...
Miguel A. Gamboa García
A PROPÓSITO DEL "PALACIO DE CRISTAL"
Fernando Guasch Madáhuar
CAMPESINOS DE PRIMERA Y CAMPESINOS DE SEGUNDA
Filiberto Pinelo Sansores
EL GRAN ELECTOR EN EL SNTE
(PERDÓN, LA GRAN ELECTORA)

Róger Aguilar Salazar
Y SE IMPUSO EL CULTO MARIANO
Germán Sosa Monsreal
REDESCUBRAMOS LA GRAN TENOCHTITLÁN
Félix A. Rubio Villanueva
MÁS CANDIDATOS, Y MÁS OREJAS
Freddy Heredia Durán
POLÍTICA PENINSULAR
ESTADO DE CAMPECHE
ESTADO DE QUINTANA ROO
MUNICIPIO DE SOLIDARIDAD
MUNICIPIO DE BENITO JUAREZ
CULTURAL
MEDALLA PÓSTUMA AL ABOG. JAVIER ACEVEDO MENÉNDEZ
FASES
CINET

PORTADA

CARTON DE CALDERÓN

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De todo un poco
Los que insisten en
ir por Mérida

Análisis/La Revista

En la competencia de las nominaciones del PRI por la alcaldía hay, como en botica, de todo. La lista es menos selectiva que en el anteproyecto por la gubernatura e incluye a líderes de agrupaciones empresariales que quieren saltar a la palestra más por el afán mismo de notoriedad que por representar expectativas reales de triunfo o al menos una lucha digna contra los adversarios panistas que conservarán la administración municipal a menos que sus luchas internas los lleven a un desastre poco probable, aunque levemente posible.

Algunos precandidatos que figuraron al principio del pre-proceso irrumpieron en la escena envalentonados, como alguno vinculado con el sector salud, pero terminaron por callar, dubitativos, quizá silenciados por sus padrinos enfrascados en la lucha mayor.

El siguiente ejercicio de imaginación política analiza casos hipotéticos de quienes por diversas circunstancias aparecen inmersos en la lucha por una postulación que en función del panorama adverso que tiene el PRI en Mérida no debiera ser tan disputada, por los raquíticos dividendos políticos que representa.

Los que pueden y no quieren.– Con, pese a, y aun contra Cervera, Roberto Pinzón Álvarez consigue mantener a flote el barco del PRI yucateco ante la inminencia de la tormenta y en medio de las marejadas derivadas de los embates internos generados por la intensa actividad de los precandidatos a la gubernatura y en general de todos los priístas que aspiran a alguna nominación.

Experimentado, Pinzón Alvarez tiene el pleno respaldo de la presidenta nacional del PRI, Dulce María Sauri, y es un personaje con luz propia que ha conseguido infundir el respeto que no tuvieron sus antecesores instalados en el cargo por la única decisión del jefe político.

Pinzón Alvarez es un político hábil, mesurado, conocedor de las formas, los fondos y las coyunturas. Éstas cambian a diario y en general no le son favorables ante la carrera desbocada de los aspirantes, a quienes en forma insistente llama a respetar los tiempos. Tiene experiencia en el servicio público y ha demostrado una callada pero convincente eficiencia a su paso por la administración pública.

Proyectarlo a la candidatura por la alcaldía constituiría un desgaste tanto innecesario como excesivo para un político que ya resiente los efectos adversos de ejercer la presidencia estatal priísta, que en breve estará sometida a las presiones de los procesos de selección interna para las nominaciones municipales. Es difícil creer que alguien con la sapiencia y el pragmatismo de Pinzón acepte, por el bien su carrera política, la nominación a la alcaldía meridana.

En este segmento deben ser considerados ex alcaldes como Tuffy Gáber Arjona, cuya verticalidad es la mejor propuesta de una eventual candidatura, o empresarios que esperan obtener buenos resultados por el solo hecho de dedicarse a esa actividad.

Unos afirman que el candidato saldrá de los círculos académicos, pero cualquier egresado de la rectoría de la UADY, como sería Carlos Pasos Novelo, incursionaría en la política en un terreno excesivamente adverso y propicio para sepultar cualquier aspiración ulterior, pues cierto es que cualquiera que postule el PRI a la presidencia municipal marchará a la vanguardia de la batalla electoral como la "carne de cañón" de la infantería.

Los que quieren y no pueden.– Manuel Ávila Noh marcha a la vanguardia de los soñadores que demandan la postulación por la alcaldía. Está enfrascado en una guerrilla de corrillos más propia de comadres de lavadero que de políticos serios, en su afán por desprestigiar a los adversarios. Su iniciativa de tender puentes hacia políticos de otros partidos para sumarlos al reparto de bicicletas y luego ignorarlos mermó aún más su credibilidad.

Ex candidato perdedor en un distrito electoral federal con sede en Mérida, y luego como suplente también derrotado en la misma demarcación, es visto como poseedor de una marca nada envidiable, incluso pese a que perdió por apenas mil 900 votos en una demarcación con notable presencia panista. Como buen orlandista y recién estrenado sobrinista, gusta diseñar sus estrategias basándose en el reparto asistencial y de bienes, que llevó al extremo —con no pocos problemas— como fundador de Ciudadanos Unidos, primero por Cervera Pacheco y luego por Yucatán, siempre en torno al Gobernador.

Es director estatal de Desarrollo Municipal y el punto más relevante de sus pretensiones, ni duda cabe, es su optimismo y el superlativo valor que le da a la estima propia.

La diputada Lucely Alpizar Carrillo llegó de golpe a la política local bajo la directriz —se le nota a leguas— de Cervera Pacheco, quien la situó en el Congreso pasando por encima de las pretensiones de muchos políticos que se creían con mayores méritos para ocupar la posición y que no le perdonan su meteórica ascensión hasta la secretaría del Comité Directivo Estatal del PRI.

Además de un carro nuevo, tiene una probada, extensa e impresionante preparación académica que corona su currículum pero que aporta poco a la política, como lo ha demostrado desde la tribuna del Congreso, donde a menudo ocupa el estrado para mantener —está comprobado— una inútil guerra de desgaste con los diputados de otros partidos que la ha vestido con una fama de intolerante, y ha caído en el juego de quienes juzgan sus actos públicos por las preferencias religiosas que por su propia índole sólo le pertenecen a ella y no debieran ser motivo de debate alguno. Se dice que Alpizar sólo es un elemento distractor para entretener al periódico que gusta de pegarle al Gobernador. Se cree que con ella en activo se deja en paz a Cervera.


Límber seguro de sus posibilidades de triunfo.


Víctor Caballero Durán —un sujeto que merece un mejor futuro—, como le sucederá al diputado Límber Sosa Lara, puede resentir repercusiones y un profundo desgaste por asumir la titularidad de una denuncia interpuesta contra el senador Patricio Patrón Laviada. Ambos debieron haber declinado el "honor" a favor de la presidenta de la Gran Comisión del Congreso, quien anda denunciando a medio mundo ante las más variadas instancias.

Caballero mantiene una posición crítica frente a la administración municipal panista, pero dista mucho de lograr la efectividad y propiciar los cambios y virajes que regidores blanquiazules —como el desaparecido del mapa político Luis Suárez Ancona— hicieron solos en su tiempo. Tiene el mérito de ser el operador real del trabajo del Comité Municipal del PRI en Mérida como secretario general de la instancia desde 1997, ante la manifiesta ineficiencia del presidente Rubén Pasternak —¡ay por el poeta ruso del ilustre apellido!— Coronado Alcocer.

Fue coordinador de las campañas municipales de Orlando Paredes Lara y Eric Rubio Barthell; posee un buen discurso pero, aunque sus argumentos están sustentados, carece de efectividad y de resultados reales en la administración panista. Ello se debe quizá a la ausencia de una estrategia de comunicación o, pero aún, a la falta de ascendencia real entre los meridanos, lo que indudablemente le pesaría como candidato a la alcaldía. Sus nexos con Orlando Paredes Lara lo convierten en una pieza de negociación entre los grupos, lo que podría hacerlo prescindible.

Los que quieren y pueden.– Médico cirujano de profesión, el diputado local Límber Sosa Lara ha sido hábil en la política yucateca para despegar desde las agrupaciones estudiantiles de la Universidad Autónoma de Yucatán, pese a que es oriundo de Champotón, Campeche, y pese a la tradicional suspicacia que priva entre los locales y los campechanos. Por cierto, su origen no es impedimento porque Ana Rosa Payán tampoco nació en la ciudad de la que fue alcaldesa.

Fue regidor del malogrado ayuntamiento de Carlos Ceballos Traconis pero supo quitarse el estigma y permanecer en cuadros directivos del PRI yucateco —pese a su juventud— como secretario general en 1992 y, entre 1993 y 1997, presidente del Comité Municipal en Mérida, donde, fiel a su inclinación por nadar contra la corriente, supo superar las resistencias internas que le fabricó Carlos Capetillo Campos desde la presidencia del Comité Directivo Estatal, y supo obtener el apoyo de otros presidentes del organismo rector. A la postre, su labor en el organismo municipal priísta contrasta notablemente con el patético papel de su sucesor, el orlandista Coronado Alcocer.

Desde 1997 es secretario de Gestión Social del CDE y, aunque desde entonces el PRI nacional disminuyó su actividad en el rubro por los problemas de todos conocidos, Sosa Lara es autor de innumerables iniciativas de ayuda y socorro a personas de escasos recursos con problemas angustiantes. Su genuino "altruismo político" es una virtud poco conocida y menos apreciada entre sus críticos, como Manuel Ávila Noh, quien ha basado sus expectativas en el uso clientelar de los recursos.

Si algo destaca en Sosa Lara son su militancia y combatividad, que le han redituado un profundo arraigo y popularidad en la estructura tradicional del PRI en Mérida, aunque en no pocas ocasiones su afán de satisfacer todas las peticiones lo han llevado a prometer lo que luego no puede cumplir.

Límber está seguro de sus posibilidades y convencido de que puede ganar la presidencia municipal de Mérida para el PRI. La mejor carta para respaldar una postulación semejante es su sorprendente victoria como diputado local por el VI Distrito con cabecera en la panista Capital Americana de la Cultura. El PAN tendría en él a un formidable adversario en las colonias populares y el gran elector del PRI yucateco podría considerar este factor para nominarlo, aunque más bien pensando en conservar en manos priístas su demarcación y ganar votos en las restantes para el candidato a la alcaldía.


Lucely. Elemento distractor.


De Cleominio Zoreda Novelo sus contados críticos hacen notar el valor simbólico del papel que desempeña en la Secretaría de Gobierno y lo atareado de su gestión como "inaugurador" oficial del equipo cerverista. Ataviado unas veces con guayabera y otras con saco y corbata, pero siempre muy bien planchado, el cortador oficial de listones de Cervera se ha tornado en el maestro de ceremonias rutilante, de lujo, dispuesto a visitar todas las escuelas, teatros, institutos, campos deportivos y hasta fiestas particulares, siempre llevando orgulloso la representación de su jefe (entre paréntesis ponemos el nombre de Víctor Cervera, porque todos conocen de sus afectos con José Manuel Toraya) al lado de los otros dos poderes.

Otros dicen —no nos consta, a pesar de que ya antes lo manejó este semanario— que Zoreda desempeña otra función: analista de medios de comunicación, y para ello cuenta con los valiosos auxilios de un fan confeso de Gabriel García Márquez (de quien dicen vive "al día el mundo de la noticia" dirigiendo una sección de "reportajes especiales" bajados —no sólo ocasionalmente— de Internet), así como de un funcionario federal de servicial trato al consumidor pero de mejor manejo en su escuela de comunicación, desde donde se obstina en establecer cabezas de puente hacia varios medios, sin descuidar las labores propias de la oficina analítica que operaría casi en secreto en un amplio predio del Circuito Colonias —rodeado de cámaras de circuito cerrado— y que, por cierto, esta semana, inició la mudanza parcial del archivo —cientos de raros y envueltos paquetes llenos de documentos—, en varios viajes hasta un escondido predio del centro de la ciudad, cuya propiedad prometemos averiguar. (Con este párrafo, por cierto, le damos tarea al "equipo técnico" que ahí labora.)

Abogado, notario público y un sólido prestigio en su gremio, Zoreda Novelo goza de una imagen social; es reconocido por su buen trato y por mantener relaciones con personajes de todos los grupos políticos, aunque su intervención en política tiene un nexo orientado a los asuntos legales de la administración pública.

Regidor en la truncada administración municipal de Carlos Ceballos Traconis, secretario de la Comuna con el no menos amable ingeniero Tuffy Gáber Arjona, ex director estatal del Catastro y del Registro Civil, el buen Renán Cleominio ha tenido un mérito destacado en su actual puesto, pese a lo simbólico de su gestión: al menos no ha protagonizado los gazapos de su antecesora, aunque no sabemos si esto ocurrió como fruto de una decisión propia o por resultado de la inmovilización obligatoria que le habría impuesto el gobernador Cervera, quien por la misma razón podría impulsarlo a la fatídica nominación, pues no forma parte del núcleo cerverista duro y además ocupa el mismo trampolín del que despegó el anterior candidato a la alcaldía.

Vinculado, dijimos antes, con el ex senador José Toraya Baqueiro, con quien guarda una profunda amistad, el ex secretario técnico del Consejo Político Estatal del PRI tiene el reconocimiento profesional y el prestigio personal suficientes para sumar sufragios al PRI y congregar una votación bastante decorosa —de todos los colores—, incluso similar o hasta superior que la obtenida por Eric Rubio Barthell, pero que seguramente resultará insuficiente para revertir la sólida tendencia electoral favorable al PAN en Mérida desde hace una década.


Zoreda. Buenas relaciones contodos.


Ni modo. Estos son los tiempos políticos que le corresponden a personajes como Zoreda Novelo, quien —estamos seguros— en otras circunstancias hubiese desempeñado una tarea de mayor decisión y relevancia en la política y el ejercicio público. Conviene advertir que, dada su excelente formación, el licenciado Zoreda encajaría muy bien en el mismo puesto que ahora desempeña si el gobernador fuera Toraya, pero si no, será Xavier Abreu Sierra.

Rolando Zapata Bello, la tercera opción más viable, quedó a la zaga en la carrera por las nominaciones del PRI a diputados federales por los distritos III y IV con cabecera en Mérida. Dirige un equipo de trabajo joven, es organizado, respetuoso, de buen trato, con un perfil serio pero, sobre todo, es hijo de quien fuera un entrañable amigo del gobernador Cervera.

Situado a la vanguardia de los jóvenes cerveristas, tuvo un tránsito fugaz por la presidencia estatal del PRI y es el político de menor edad en ocupar el cargo, aunque es de todos conocida la identidad de quien verdaderamente era entonces el líder del partido.

Ocupa la importante Comisión de Hacienda del Congreso Local, pero a menudo es eclipsado por la presidenta de la Gran Comisión o incluso por funcionarios de menor jerarquía del legislativo que debieran responderle directamente a él pero que terminan por seguir consignas superiores. Está atrincherado en una posición de enfrentamiento contra diputados de los otros partidos y la tarea está terminando por desgastarlo hacia el ámbito externo, atrapado en la estela de inconsistencias e incongruencias de la lideresa de la fracción.

Fue oficial mayor del gobierno estatal en 1996, un cargo que, como a su antecesor Jorge Carlos Ramírez Marín, lo impulsó a la presidencia estatal del PRI. A principios de su carrera partidaria estuvo identificado con el grupo de Eric Rubio Barthell, pero ahora es señalado como parte del grupo cerverista, y si no hace algo quedará estigmatizado como parte integrante del clan.

En 1998 recuperó el VII Distrito para el PRI como diputado local y en ello radica uno de sus más destacados méritos, pero Zapata Bello cubre para sus críticos, cada vez en mayor medida, un perfil cerverista que da la impresión de restarle independencia en actos y criterios, y aunque es previsible que su nominación conseguiría el importante respaldo de sectores juveniles abandonados a su suerte por el PRI yucateco, también es igual de cierta una derrota por un margen de votos considerable, básicamente porque no ha conseguido quitarse un signo de inexperiencia compensado por el abrigo de su líder. (Mérida, Yucatán, Méx., noviembre de 2000)

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