Semanario de Informacion y Análisis Politico No.580

Mérida, Yuc., México Diciembre 1 de 2000
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ANALISIS
EDITORIAL
CONTACTO CON LA POLÍTICA NACIONAL
PALACIO
TUNKUL
LA CAMINERA
COSAS DE LA CIUDAD
DESDE MI HAMACA
CRÓNICAS DE MI CIUDAD
INFORMACIÓN
CERVERA PONE A PRUEBA AL GOBIERNO FEDERAL
YUCATÁN, LA PRIMERA CRISIS ELECTORAL DE FOX
BOLETÍN DEL TRIFE
JUZGANDO AL EQUIPO DE FOX
BREVE HISTORIA DEL SISTEMA POLÍTICO MEXICANO QUE DIJO ADIÓS
DE TODO UN POCO
"TODOS EN ACCIÓN CON PATRICIO PATRÓN"
LA PRESIDENCIA AHORA ES MÁS TERRENAL —RECONOCE EL PRI
LAS GIRAS DE ZEDILLO POR YUCATÁN
...Y EL GRUPO SAN ÁNGEL LLEGÓ AL PODER
EL GABINETE DE FOX
NACE LA MEDALLA CONMEMORATIVA "AL CAMBIO"
OPINIÓN
UN MAMARRACHO EN LA CODHEY
Juan Carlos Faller
(Y QUE NO SERÁN)
ASPIRANTES A DIPUTADOS
(QUE LO SERÁN)
APARECEN POR TODOS LADOS
Freddy Heredia Durán
LA NUEVA INTROMISIÓN DE CERVERA EN LA SECCIÓN 33
Filiberto Pinelo Sansores
MÉRITO SIN PROVECHO
Carlos Castillo López
¿QUIÉN LE HIZO MÁS DAÑO A MÉXICO:PORFIRIO DÍAZ O LA POSREVOLUCIÓN?
Germán Sosa Monsreal
A QUIEN CORRESPONDA.....
Miguel A. Gamboa García.
¿ LOCALMENTE, FUNCIONARÁ LA DEMOCRACIA INTERNA ?
Felix Rubio Villanueva
DIEZ AÑOS DE DEMOCRACIA
Sarita Mena Peniche
POLÍTICA PENINSULAR
ESTADO DE CAMPECHE
ESTADO DE QUINTANA ROO
MUNICIPIO DE SOLIDARIDAD
MUNICIPIO DE BENITO JUAREZ
CULTURAL
CINET

PORTADA

CARTON DE CALDERÓN

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Editorial

El día de la justicia

Difícilmente los mexicanos —de todas las condiciones sociales y en todos los rincones del país— presenciaremos otro momento histórico en nuestras vidas como el de este 1º de diciembre con la llegada del nuevo presidente de la República, Vicente Fox Quesada al Palacio Nacional.

La entrega del mandato de parte del viejo sistema político, representado por Ernesto Zedillo, y la recepción que hace el nuevo gobierno, constituyen por si solas un acontecimiento que millones de mexicanos —y gente de otras naciones— aspiraban a presenciar algún día en nuestro país. Sin embargo, llegado el momento, es evidente que muchos millones de personas más en este país aún no asimilan ni cuantifican los alcances o significado que tiene para el país entero ese simple cambio de una banda presidencial.

Dos páginas en este editorial no pueden dar cabida a ningún análisis sobre el partido que deja el poder y sus logros y errores. No pretendemos hacerlo.

Dicen que "no hay mal que dure cien años ni cuerpo que lo aguante", pero este dicho no aplica en el caso del PRI porque apenas duró poco más de 70 años en el poder. No llegó al siglo. Tampoco sería justo calificar al otrora partido oficial, como el causante de todos los males que padecemos en esta era contemporánea. Fueron, eso sí, sus malos miembros los causantes de esta debacle a la que hoy se dan cita solo algunos.

Huérfanos de poder, carentes de mando, miles de priístas hoy se debaten entre si hacer que renuncie su lideresa o esperar a que ella lo haga sola en medio de una rechifla. Siguen sin darse cuenta del grave error que por años cometieron y pretenden echar las culpas a un grupo de circunstanciales personajes derrotados, a los que les tocó estar ahí en el momento de la debacle.

Mientras eso ocurre, los mexicanos —todos sin excepción—, somos invitados especiales de este gran momento que comienza en la nación, aún para los que hoy van de salida. Los priístas, nostálgicos, no admiten que se diga que el nuevo presidente deberá partir de cero o que sea mucho lo que tendrá que reconstruir. Tienen razón, pero quizá no haya manera de calificar lo que el sistema que al fin salió de Los Pinos, hizo en este México de cien millones de mexicanos, cuarenta de los cuales —por cierto— reciben el calificativo de pobres y de miserables.

Decir que hicieron hospitales, caminos, puentes, que mantuvieron la "paz social", etc. etc., sería mal evaluarlos contando sus obras materiales. El PRI en el poder, que hoy ya no sabemos si realmente seguirá existiendo sin la cabeza de un Presidente, hizo más que eso. Por ejemplo, llevó a la muerte a Luis Donaldo Colosio al tiempo que estableció los puentes necesarios —leáse instituciones— que finalmente dieran paso a elecciones limpias.

No sobra decir que no fue fácil que el PRI convertido en un sistema y en un poder absoluto accediera a quitarse de una vez por todas del gobierno presidencial. Primero tuvieron que darse cruentas batallas en el terreno de la democracia, cientos de fraudes, miles de urnas robadas, millones de votos no contados, y no pocos candidatos muertos, para que las cosas comenzaran a cambiar.

Curiosamente, algunos de esos mismos priístas que hoy lamentan su derrota, son a los que escucharemos en breve pronunciar palabras despectivas llenas de rencor contra "el PAN, el partido oficial", como si con ello pudieran borrar de un plumazo, lo que con ese membrete causaron cuando ejercieron el poder.

No fue fácil esa lucha. En especial cuando la contrastamos con lo que aquí ocurre. Ciertamente, pese a sus memorables actuaciones cívicas, Yucatán es un auténtico bastión priísta al que le falta mucho trabajo de la oposición por dejar de serlo. Empero —no lo decimos nosotros— todos los días una docena de priístas en el Congreso se esfuerza por lograr que nuestro estado también devuelva una repulsa el 27 de mayo a ese partido.

Si, precisamente son los malos priístas hoy en el poder estatal, los que con esmero tejen la que podría ser su derrota en las urnas por la gubernatura. Nadie hace mejor trabajo para la oposición que ellos.

Yucatán, señoras y señores, asiste a ese encuentro insólito del cambio presidencial, con malos yucatecos a la cabeza de sus poderes, que lo mismo atropellan a la justicia como lo hace en conocidos y sonados casos en manos del Poder Judicial, que a las leyes como ocurre con el desacato del Poder Legislativo o que violan la Constitución en el ejercicio del Poder Ejecutivo.

Malos priístas como Dulce Sauri, que parece haber recibido un entrenamiento en un buque para saber saltar apenas la nave hace agua —ya lo hizo antes en el gobierno del Estado y ahora lo repite en el PRI nacional—, son los que aportan granitos de arena en beneficio de la todavía llamada "oposición" cuando hacen convocatorias de boicot contra un simple acto protocolario de cambio de banda presidencial.

Pésimos priístas, que teniendo a un nuevo "héroe de los mexicanos" en la persona de Ernesto Zedillo, se han dedicado a insultarlo, por el simple hecho de que no pudo impedir que se impusiera la voluntad popular el 2 de julio pasado.

Espacio nos faltaría para consignar con detalle lo que aportan cada día que pasa, esos personajes por acrecentar el llamado "efecto Fox". Parece que a todos les urge sacar al PRI también de Yucatán, pero eso, será obra de los priístas. A la sociedad solo le quedará confirmar su decisión el día de las elecciones.

* * *

No es una tarea fácil la que nos aguarda como sociedad. Por ejemplo, Vicente Fox se propone echar a andar un ambicioso plan de impulso a la vivienda que sin duda, en nuestro terruño, habría de beneficiar precisamente a los "vivienderos" yucatecos que durante años se han coludido con el gobierno en turno para lucrar con el precio de la tierra, reducir las dimensiones de las casas, ofrecer materiales de la peor calidad y defraudar con elevados costos, a los ocupantes de las propiedades (que contraen créditos impagables), al tiempo que se suman en los momentos necesarios, al apoyo de campañas políticas del partido contrario al del hoy presidente, repartiendo dinero y prestando vehículos, a sus candidatos en busca de garantizar su acceso a los planes oficiales de construcción de casas.

Fox también anunció el impulso del mayor plan de ayuda al campo en la historia de México. Según dijo en un programa televisivo, el nuevo mandatario quiere dotar de los insumos de riego necesarios para hacerlo realmente productivo.

De nuevo, los directamente beneficiados, serían aquellos corruptos proveedores que con la complicidad de malos funcionarios —que exigen o reciben jugosas "comisiones"—, han abastecido al agro yucateco de costosos, carísimos instrumentos de riego, que hoy yacen ociosos en los cuatro puntos cardinales de la geografía estatal. Sobran ejemplos de los equipos que inoperantes, confirman el mal ejercicio de la política y su peor deformación que es la complicidad empresarial.

Millones de pesos se han gastado en ese programa que en Yucatán no pudo alcanzar sus objetivos y metas en el sexenio que finaliza, de 20,000 hectáreas anuales. En seis meses termina la gestión cerverista y salvo contadas excepciones, aquellos enormes y valiosos equipos, no funcionan y se han convertido en elefantes blancos, que amenazan con sangrar las exiguas finanzas de los hombres del campo que los aceptaron en crédito.

¿Qué podemos esperar del gobierno de Vicente Fox entonces, dando beneficio precisamente a esos corruptos empresarios que cómplices del mal gobierno hoy se frotan las manos en espera de volver a recibir nuevos contratos de obras y servicios? La pregunta no tiene respuesta. Quizá se podrá esperar mucho, como por ejemplo, que los casos de contubernio empresarial y político trasciendan y así se puedan perseguir o bien simplemente que ya no se repitan en este nuevo sexenio.

Fundamentalmente lo que abrigamos conservar es la paciencia. Tiempo le faltará al Sr. Fox para medio enderezar lo torcido, para corregir lo desviado, para subsanar lo roto, para recuperar lo robado... en apenas seis años. Hay que recordar que a los causantes de todo ello les tomó mucho tiempo conseguir lo que finalmente hicieron. Así que rehacerlo, no será cosa de días.

No obstante, el primer paso ya está dado, sacando al PRI de Los Pinos, lo cual, siendo justos, en realidad es una falacia porque lo que salió de ese recinto no es un partido, sino un sistema, representado por un hombre con poder. De ser cierto, el PRI tendría hoy pies y cabeza para mudarse a otra parte y la verdad, no se los vemos.

Es tan incierto su futuro que no nos extrañaría que dentro de poco tuvieran que pedir prestado para sostener la sede que tienen en México.

En fin, memorable, emocionante, insólito..., son muchos los adjetivos que se pueden utilizar para calificar al 1º de diciembre del año 2000. Sin embargo, el que más pudiera englobar lo que en realidad encierra ese cambio, es el de justo. No se trata de un simple cambio de poder; es más que eso. Es el resultado, primero, de una suma de errores —muchos—, de malos tratos, injusticias, atropellos y excesos que los mexicanos soportaron durante los últimos años; segundo, es el fruto de una lucha dada por también millones de mexicanos, por darse un mejor gobierno y una mejor calidad de vida.

La llegada de Fox a Los Pinos es en suma, fruto de todos. Especialmente del PRI.

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