Por méritos más que
suficientes, obtenidos em más de 40 años de apasionada entrega en la difusión de
nuestra música vernácula hecha poesía y ésta cantada en su privilegiada voz, Juan
Magaña y Alonzo está ya en el Museo de la Canción Yucateca en un retrato al óleo
al que solamente le falta pulsar una guitarra y cantar "Peregrino Amor".
Eso es lo que ha sido esperemos en
Dios que así siga por muchos años más Juanito, como le decimos con gran
afecto: un peregrino de amor que lleva cuatro décadas de cantar con ese
"filing" que pone a cada interpretación de nuestras románticas canciones.
Cuando supimos del homenaje que recibiría
el domingo 17 de diciembre del año 2000 con motivo de la develación (¿o develización
como ahora se dice?) de su retrato al óleo para estar entre los grandes compositores e
intérpretes que encabezan Guty Cárdenas, Ricardo Palmerín y Pepe Domínguez
en el museo de la Canción Yucateca donde también ocupa un lugar de honor el peninsular Pepe
Narváez que le cantó a Mérida antes de conocerla, sentimos una gran alegría y
emoción que quisimos compartir con Juanito en el momento estelar de su vida artística.
Hicimos viaje especial mi esposa Josefina
y este escribidor para sumar nuestros aplausos a los que euféricos tributaron los 40
"primos" y "primas" como él llama a sus seguidores que participaron
en la excursión especialmente preparada para el gran acontecimiento.
Es justo incluir en este comentario al
ingeniero Raúl Esquivel Díaz, presidente de la Delegación de la Asociación de
Amigos de la Trova en el Distrito Federal, a quien se debe la iniciativa hecha realidad
del ingreso de Juan Magaña y Alonzo en el Museo de la Canción Yucateca.
En la breve semblanza que hizo del
homenajeado, Esquivel Díaz señaló que el ingreso de Magaña y Alonzo
al Museo de la Canción a través de su óleo, es un reconocimiento, en vida, a los
méritos acumulados por el artista a lo largo de 40 años que ha dedicado a la difusión
de nuestra música no sólo como intérprete, sino como compositor e investigador que es
lo más importante, precisamente para traer a nosotros lo que tiene en sus raíces nuestra
música.
Antes de levantar el velo que cubría su
retrato al óleo, acción que simultáneamente haría con Eduardo Arana, presidente
del Museo de la Canción, Juan Magaña y Alonzo hizo una emocionada remembranza de
su vida artística que inició en el amado terruño de Tekax, a los 15 años de edad,
cuando su padre Mauro Antonio Magaña Góngora tenía un conjunto de cinco
guitarras, un requinto, dos trompetas con sordina, un violín, un marimbol, claves y
maracas.
Con sus hermanos Herminio y Rodolfo
formaron el trío "Los Magaña" luego quedó en dueto con Rodolfo y
finalmente quedó como solista desde hace 10 años.
La develización, develación o
descrubimiento del óleo debió hacerse en la nueva sede del Museo que ahora se ubica en
la calle 57 con 48, en el edificio que antes era una escuela primaria; pero como todavía
"no se inaugura oficialmente" la ceremonia se efectuó en la quinta Ibérica el
domingo 17 por la tarde sin la asistencia de ninguna autoridad municipal o estatal que,
ultimadamente, ni falta hicieron y todo quedó en un convivio bohemio en el que Juanito
nos obsequió bellas canciones entre ellas "Otoño" de su propia autoría,
estrenada como tema del primer "Otoño Cultural" con una rondalla de 100
trovadores y ensamble con la orquesta típica Yucalpetén.
Con fraternal abrazo expresamos a Juanito
desde este espacio, nuestra calurosa felicitación por el merecido homenaje que en vida ha
disfrutado.
Que Dios le conserve por muchos años su privilegiada voz
para que siga cantando al amor. (M.C.R. Mérida, Yucatán, Navidad 2000).
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