Los ciudadanos de este
Estado libre y soberano de Yucatán estamos aterrorizados por los torpes desplantes, retos
y amenazas que el Gobernador y sus obedientes 14 lacayos diputados cerveristas que
no priístas han decidido tomar como rehén a la legalidad para decirle al gobierno
federal que, además de no respetar las sentencias del Trife, están dispuestos a
enfrentar entre sí al pacífico pueblo yucatanense, incluso corriendo el riesgo de que
haya una fatalidad.
Nos preguntamos si fueron las fiestas
decembrinas: las ramas, la Asunción de la Virgen María, la Guadalupana,
las posadas, las desesperadas compras previas a la Noche Buena, Navidad y los últimos
días del segundo milenio, probablemente seguirá la borrachera de festejos hasta el 6 de
enero con la llegada de los Reyes Magos.
Todos se han olvidado del problema
político-jurídico que provocaron los 14 diputados cerveristas; tal parece que los
ciudadanos no se sienten capaces de realizar plantones, marchas y protestas pacíficas
para que Cervera entienda que no queremos agitación alguna de la paz pública.
Deberíamos promover una gran marcha por la paz y participar todos en
ella por el bien de Mérida y Yucatán, como un ente único que consolide la esperanza
¿Quién debe de iniciar la convocatoria?
Los partidos de oposición, los grupos civiles formados en ONGs, la Coparmex, los
colegios de profesionales, los intelectuales independientes... la gran alianza, ¿o
estamos esperando que Vicente Fox resuelva el problema de Yucatán? ¿Será que
tenemos miedo del último coletazo del dinosaurio sobreviviente del meteorito de
Chicxulub?
Viejos priístas que conocen a Víctor
Cervera Pacheco comentan que el maquiavelismo que hoy enseña es para arrasar, y si la
sociedad independiente no se manifiesta, Cervera continuará haciendo de las suyas,
ante la seguridad que tiene de la cobardía de todos los ciudadanos que estamos en contra
de su forma autoritaria y unilateral de hacer las cosas. Él sabe que le tenemos mieditis;
honestamente no creemos que tenga los tamaños para ejecutar. Según dicen sus antiguos
amigos que hoy están en la lista negra, Víctor, con el nuevo gobierno federal, no
hará nada que lo pueda llevar ante la justicia; después de todo él y nadie más que él
es y será responsable de cualquier agresión que se atreviera a hacerle a ciudadano
alguno, sobre todo a los editorialistas independientes que expresan su objetiva opinión,
no a los que adoran el becerro de oro del cerverismo y que todavía son muchos en los
medios de comunicación, empresarial y social locales.
Reflexionemos junto con nuestras familias y
amigos; tomemos la decisión de promover cada quién en el lugar donde se
encuentre el compromiso cívico, para que un gran eco haga vibrar nuestra conciencia
y en este esperamos venturoso 2001 vivamos no la zozobra que vemos en
lontananza, sino la paz, esa paz que el Señor Jesús vino a traernos hace 2000
años.
Felicidades a todos nuestros amigos,
familiares y especialmente a los hombres y mujeres de buena voluntad que estén dispuestos
a unirse a la gran marcha por la paz. (F.R.V., Mérida, Yucatán, Méx., diciembre de
2000; comentarios: rubio@mail.mda.com.mx telfax (9) 984-01-43)
|