Dos golpes, de manera casi
simultánea, recibieron los caciques más arbitrarios y peligrosos del sureste del país, Roberto
Madrazo y Víctor Cervera. El mismo día y con una diferencia de escasos
minutos, el Trife dictaminó que en Tabasco se habían cometido irregularidades tan graves
al realizar las elecciones de gobernador, que era menester anularlas, invalidar la
constancia de mayoría del candidato pelele madracista, Manuel Andrade Díaz, y
volver a realizarlas. Y, en el caso de Yucatán, hizo la insaculación de los candidatos
legalmente propuestos para integrar el Consejo Electoral del Estado, que, obcecadamente,
la mayoría priísta del Congreso local se había negado a estructurar con estricto apego
a las normas de ley estatal electoral.
Fue un acontecimiento histórico el que se
produjo el sábado 29 de diciembre en la sede del Trife, porque ni una ni otra decisión
tienen precedente. Nunca se imaginaron los caciques y sus seguidores que en el difícil
cuanto accidentado camino de la construcción democrática en nuestro país las cosas
hubieran cambiado hasta tales extremos. Fue también un día de alegría y de esperanza
para quienes han luchado lo siguen y lo seguirán haciendo por esa democracia
que los cerveras y los madrazos han pisoteado a cada rato durante toda su vida. No sólo
por los hechos en sí, sino por la estimulante perspectiva que entrañan. Para muchos
mexicanos éstos son indicios claros de que más pronto de lo que nos imaginamos por fin
en nuestra patria habrá respeto a la voluntad del pueblo a la hora de elegir a sus
gobernantes.
La lucha, sin embargo, para llegar a este
punto no será nada fácil sino, por el contrario, sumamente difícil. El cacique de la
Tierra del Edén, lejos de amilanarse, reaccionó como una bestia herida, y, al mejor
estilo cerverista, llevó al cabo una rápida maniobra con la que pretende minimizar los
efectos del golpe recibido y recuperar el terreno perdido o, cuando menos, parte de él.
Primero hizo cambiar, escudándose en las
sombras como suelen actuar los bandidos, la madrugada del sábado, la
Constitución local, para facilitarse otra maniobra: la de nombrar a su sustituto, que de
manera interina ocupará el cargo, y darse tiempo para preparar otras elecciones turbias.
Gracias a esa modificación constitucional al vapor fue la legislatura saliente y no la
entrante porque en ésta los números están casi parejos: 16 diputados del PRI por
15 oposicionistas como estaba establecido, la que eligió al nuevo encargado del
Ejecutivo, y las nuevas elecciones podrán realizarse en un plazo de 18 meses y no de seis
como estaba antes.
Y en la siguiente madrugada, la del domingo
31, completó su obra: hizo elegir a otra marioneta suya, Enrique Priego Oropeza,
como nuevo gobernador, quien de inmediato, antes de que amaneciera, "rindió
protesta" ante una diputación pervertida y prostituida por el cacique, que se
prestó al juego de cometer tamaños atropellos a la legalidad del país y del Estado.
El cacique yucateco reaccionó del mismo
modo que su símil tabasqueño. A ocultas, se reunió también, en un predio de Cholul,
con los falsos consejeros ciudadanos del consejo espurio nombrado por la diputada Myrna
Hoyos y sus 13 compañeros de bancada. La junta fue para que ordenarles, en secreto,
pues hasta hoy no se ha atrevido a hacerlo de manera pública, que sigan en sus puestos y
actuando como si ellos fueran el verdadero consejo, no obstante que el Trife ya les
advirtió que, de hacerlo, incurrirán en muy graves responsabilidades que se pagan hasta
con cárcel, todo para que él pueda seguir actuando según sus risibles planes
"rebeldes".
La lumbre comienza, sin embargo, a llegarle
a los aparejos al atrabiliario regobernador, pues el Tribunal ya hizo de su conocimiento
la designación de los consejeros y también que deberá entregarle al Consejo así
nombrado, apenas rinda la protesta de ley, el inmueble que le pertenece y los recursos
para que trabaje. El 15 de enero, a más tardar, deberá estar ya instalado, una vez
rendida esa protesta, este Consejo.
A partir de entonces, la bronca ya no será
sólo con los 14 abyectos que secundan al cacique, sino con éste mismo. Veremos, entonces
si como ronca duerme, porque se colocará directamente en el flechero, ya que si no
entrega dicho inmueble, mediante su policía, si es necesario esa misma que usó
para ayudar al consejo espurio a intimidar a los representantes de la oposición hace
algunas semanas y/o el dinero contemplado en el Presupuesto de Egresos del Estado
para que pueda organizar el proceso electoral, Cervera mismo caerá en el desacato
y, en consecuencia, pondrá en grave riesgo su condición de gobernante y sobre su cabeza
comenzarán a pender algunas, poderosas espadas: una de ellas, será la del Poder Judicial
de la Federación que podría, sin más, solicitar al Poder Ejecutivo de la propia
Federación, la destitución del gobernante; y la otra, la del Senado de la República,
que podría, de acuerdo con la fracción V del artículo 76 de la Constitución, declarar
la desaparición de poderes del Estado y nombrar a un interino que concluya el periodo.
A los dos caciques sólo les queda el
derecho de pataleo, que es el que están ejerciendo actualmente, porque su poder como
políticos con influencia en la vida de sus respectivas entidades ha entrado ya en fase de
declinación. El pueblo está a punto de sacudírselos definitivamente. (F.P.S.
Mérida, Yucatán, Méx., Enero de 2001).
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