banner.gif (3919 bytes)

home - noticias en línea - ediciones anteriores - encuestas - suscripciones - ¿quiénes somos? - links - contacto - sugerencias


Mérida, Yucatán, México

Edición del viernes 9 de Febrero de 2001

CEDICION.gif (906 bytes)

Semanario de Información y Análisis Político

LEFT1.gif (52 bytes)

COLUMNAS

Editorial
Contacto
Tunkul Político
La Caminera
Cosas de mi Ciudad
Desde mi hamaca
Desde Uman
INFORMACION
Si hay algo contra Cervera, actuaremos en su contra: PGR
PGR, PFP, ¿Ejército?
Vía libre para iniciar acción penal en caso Yucatán
Las razones del TEPJF
La encuesta del PRI, ¿tendenciosa?
"Capital Americana de la Cultura"
Escándalo en Colombia: varias ciudades rechazan comprar el premio
Españoles buscan marranos
Sal y Pimienta
"Capitales de la Cultura"
Al fin lo colocaron...
Cali adquiere el título

OPINION

Filiberto Pinelo S.
Basta ya de hablar; es necesario actuar
Róger A. Salazar
Motivaciones
Freddy Heredia Durán
Puras del PAN 
Felix Rubio V.
¡Se creyó el cuento!
Blanca Estrada Mora
Cultura Urbana
Miguel A. Gamboa
A quien corresponda...
German Sosa M.
El I.S.S.S.T.E. se rinde ante el tiempo y la corrupción
Felix Rubio V.
La Guerrilla Colombiana

PENINSULA

Quintana Roo
Campeche
Mun. Benito Juárez
Mun. Solidaridad

CULTURA

ciNET

Ariel Ruiz Mondragón
Vigilar es democratizar

UNA DE MARCOS

¿PORQUE USA PASAMONTAÑAS MARCOS?
Tiene miedo a que lo maten
Tiene una cicatriz horrible en la cara
Tiene miedo a que lo reconozca su esposa
Tiene miedo a que lo reconozcan los acreedores
Tiene frío en la cabeza
Porque es un payaso
Por que el pasamontañas es un emblema
No se...


Current results
Free Web Polls

Editorial

El camino al barranco

El lo buscó y los demás lo ayudaron. Ahora las cosas están como lo deseaba. Primero, el gobernador de Yucatán, Víctor Cervera Pacheco, generó el caos suficiente y exacto que le permita —como al ladrón del cuento— que los excesos que cometió durante los 10 años de su cuasi-reinado, apenas sean revisados bajo una tenue luz, al tiempo que cruza la polvareda que originó con el desacato.

En pocos días, nadie se acordará de lo tupido, solo de lo duro. Es más, de lo último duro. Quienes llevaban la cuenta de sus acciones, y deshojaban el calendario, aplaudirán con lo primero que suceda, incluso, alguna tregua.

El desgaste ha sido tremendo. No hay un momento de paz para la gente de México. El gobernador mantiene en jaque a tribunales, a las máximas autoridades, a la prensa, a la sociedad, a sus adversarios... todos están marchando al ritmo que él dicta.

Así las cosas, sus corruptelas, sus desplantes y sus ilegalidades —conocidas por todos— pasarán de largo frente al discurso que incendia al Estado. Y es que la orden ya está dada. El día que esta edición salió a la venta (viernes 9 de febrero de 2001), los funcionarios de su gabinete, así como la mayoría de los alcaldes priístas, ya tenían la orden expresa de "levantarse" contra del Gobierno Federal, si éste mandaba la fuerza pública en contra de sus consejeros —y de él mismo—. La revuelta tan temida está ya en camino.

Treinta y siete años después que inició a golpes su carrera política, se prepara para concluirla de igual manera. Bravucón, bronco, desacatador. En su discurso del jueves 8 de febrero, Cervera mostró, al igual que Nerón, su deseo de destruir lo por tantos años conformado.

Y con una singular prisa, suficientemente rápida, el amigo de Mario Villanueva calcula sus últimos días. Falta muy poco para que termine su mandato y no podía —no quería— salir de otra forma. Solo este final deseaba.

¿Por qué incendiar el Estado? Sencillo. ¿Qué o cuánto más puede recuperarse de las cenizas, si el fuego fue voraz?. Nada queda. Y eso quiere. Que no quede nada para nadie. El ya se va. Aquí se termina la historia. Nadie después. Menos viniendo de la oposición.

¿Qué campaña puede haber en un mes, luego de esta quemazón? ¿Qué puede hacer la oposición cuando todos los caminos ya estén rotos? Fue un camino sin retorno. Cervera parece haber ganado, al menos en los objetivos primeros que buscaba. No habrá elecciones normales, no habrá tiempos naturales. Todo tendría que hacerse con prisa, con dificultad, con apremio. Va a dar trabajo convocar a elecciones legales. Pero más trabajo dará convencer a la gente de que las votaciones que habría en mayo, a lo mejor solo serán las de Cervera.

La Revista no es pesimista pero le parece —algo se lo dice— que esta historia, reiterada y usada, ya la hemos vivido. Es sin embargo, un final de dos tiempos.

El primer final es antes del 1º de agosto, con Cervera como testigo y promotor. El segundo, después de que se vaya. Hay que entenderlo así porque solo así se concibe evitar que la oposición triunfe en las elecciones. El final que quiere el gobernador de Yucatán es aquel en el que el PRI gane por forfit es decir, que el PAN, el PRD y todos los demás, no participen. Es claro el mensaje.

Y esto lo reafirma el hecho de que el remandatario se solidarice con el consejo de la 57, en el que los plazos para inscribirse ya se vencieron. Solo el PRI y sus partidos y grupos afines, podrán jugar esa contienda.

La apuesta está hecha. Ya consiguió levantar a todos sus seguidores, chantajeó la solidaridad y pasó la charola cobrando las facturas a sus beneficiarios. Esta semama, los empleados del gobierno que no laboran en él, los colegios a su servicio, las cámaras que creó, los sindicatos y asociaciones fantasmas o de membrete, y por qué no, su amigo el Arzobispo, se unirán en una sola voz para defender a su jefe.

Frente a sus incondicionales, el mandatario lanzó un nuevo y lastimero discurso. Le puso nombre a su enemigo desde el principio. Creel Miranda, Santiago, es el traidor; el hombre que quiere desestabilizar Yucatán. Lo dijo entre líneas. Es el hombre que representa —para él— el emblema de un imperio inexistente que pretende hacer de esta tierra una colonia.

Inspirado en el subcomandante Marcos, el gobernador se subleva ante aquellos que, hoy, intentan abolir el estado de ilegalidad que éste ha hecho valer en lo que considera "su colonia", que no es otra que nuestro Yucatán. "No será colonia de nadie" —dice, pero mentalmente agrega: "Solo mía".

Fue el camino al precipicio. Estamos al borde del abismo. Cervera pretende jalar al Estado al fondo de un barranco cuya salida no se alcanza a mirar. Y, como Nerón, intenta mirar el desastre a bordo de un carruaje.

Para ello utiliza sus piezas. Manda a sus peones al sacrificio. Al fin que a él le sobran myrnas, lucellys, chuques, emires, peraltas, marcianos, pelones, naxones, benjamines, fitos, chivos, turcos, y tantos otros dispuestos a luchar —aún entre ellos— para satisfacer los designios de su amo. Su carne de cañón está lista. Repartiendo pesos compra las conciencias. Ahí está el ejército que pretende envolver en esta absurda lucha en contra de la Federación.

Lo terrible es que si la sangre brota, ya no habrá manera de pararla. Empero, recordemos, no sería la primera vez. El desenfreno será de grandes proporciones y los saldos desastrosos para el Estado. Quiere otro chemax, pero ahora en Mérida. Ni siquiera nos imaginamos lo que puede representar para nosotros.

Cervera apostó una fortuna ajena. Mueve a sus esbirros, a sus incondicionales. Él juega con la candidez demostrada por las autoridades federales, piensa que si Yucatán se incendia, él, como Nerón, podrá mirar el fuego a lo lejos.

Cervera se juega su último resto. A unos cinco meses de dejar el puesto, se acerca de prisa al final de sus días. Sabe que no se pudo por la vía de la razón, tampoco a través de la legalidad, y menos ocurrirá por la fuerza. Se ha llegado al límite.

Las piedras en el camino no significan otra cosa más que bloquear toda acción que intente el Gobierno Federal. El mismo que a duras penas intenta tomar el poder. Llegó el final de este asunto. No hay manera de dar marcha atrás.

Un nuevo gobierno llega, un viejo gobernador se va. Con paciencia, aguardemos que pase lo que tenga que pasar.

Sin embargo, algo le dice a La Revista que con todo y este circo, aún con el peso de la ley, la PGR, la Federal Preventiva, y la Secretaría de Gobernación, no podrán con él. Mejor dicho, Fox no podrá con Cervera.

¿Y el Ejército?

 
 

 

Copyright © 2001, La Revista Peninsular, S.A. de C.V., Calle 35 #489 x 52 y 54,
Centro, Mérida, Yucatán, México. Derechos Reservados.
redaccion@informaya.com.mx

home - noticias en línea - ediciones anteriores - encuestas - suscripciones - ¿quiénes somos? - links - contacto - sugerencias