| ¿QUE
POR QUÉ el nombre o designación de "DESDE MI HAMACA"? Mis lectores, como
los productos de hoy, se van reciclando; y así como unos han desaparecido de una manera
definitiva como la chichí Lupe que se fue de minera al cementerio general o
a la tía Chona que le fue a hacer la competencia, pero al Panteón Florido, otros
simplemente nos dejaron de leer por cuestiones de índole monetaria; así, por ejemplo,
don Pancho, el amigo de don Benito, dejó de pedir su revista porque
lo que gana en sus dos joyerías del mercado apenas dejan para el frijol kabax y
las chicharras; otros nos leían porque trabajaban en algún cargo público y allí les
llegaban las cortesías; al dejar su función, dejaron de leernos. Otras más, como doña Elena
la cocinera, querían que se hablase más y mejor de sus ídolos, y el Pedro Infante
ya está muy aplaudido, pero en contrapartida, nuevos lectores y lectores nuevos van
llegando y así siempre hemos conservado nuestra popularidad y mantenido nuestro raiting
en una constante de fans que semana a semana nos buscan, y antes de meterse con los
aburridos comentarios de los intelectuales, primero le pasan revista a la sección
"Desde mi Hamaca"; estos fans, desde el principio aunque sean distintos, siempre
han conservado su número; o sea ni menos de tres, ni más de cinco; es decir, la semisuma
del cuadrado de la hipotenusa restándole la suma de los catetos o lo que es lo mismo,
sólo cuatro.
POR ESTO uno de estos noveles lectores, en días cercanos, me
preguntó el porqué del título "Desde mi Hamaca" y la respuesta es la misma
que di hace diez años sin que nadie me lo preguntara: porque desde mi hamaca escucho la
radio, leo los periódicos, veo los noticiarios de la tele y en fin, me entero de todos
los chismes locales, estatales, regionales, nacionales y hasta extranjeros; por ejemplo,
las andanzas de la diputada Kantún, de Calkiní.
Y ASÍ, hace unos días desde mi hamaca me enteré que una
toluqueña que frutas vendía, ciruela, chabacano, melón y sandía, desde las "Voces
del Público" del Diario de Yucatán, salía en defensa de la soberanilla
de nuestro Estado y lanzaba su elogio emocionado a favor de la Ciudad de Mérida, por la
limpieza y buena administración de don Xa, y por todos los valores que conservamos
la mayoría de los de aquí. Esta soberanilla nada tiene que ver con la soberanilla
extraterrestre que proclaman los marcianos de la calle 57, y es que esta yucateca ya
que lo es, según lo estipula la fracción II del artículo 5º de la Constitución del
Estado, se dice orgullosa de ésta tierra por esas virtudes con que todavía
contamos y que muchas veces nos esforzamos por ocultar, pero que siempre dejan verse para
todos los hombres de buena voluntad que quieran verlas, disfrutarlas y tomarlas para sí.
Y ESTA CIUDADANA sale en defensa de la bandera de las barras y
las 5 estrellas y que ella hace tiempo que la pegó en su móvil y en su comercio y no se
explica el porqué hay quien critique el uso de la bandera local y el himno aquel de la
batalla de Puebla.
PUES NO, no se trata de nada personal, amiga de Toluca, lo que
pasa es que en esta tierra donde antes faisanes y venados jugaban pesca-pesca, hay entes
diablosos que no dan paso sin huarache, o sea que en todo sólo buscan su interés y
beneficio personal; y si enarbolan esta bandera, no es por un acendrado amor al terruño
ni a un patriotismo regional llevado a lo último, sino porque detrás de ello sólo
buscan su recompensa personal; y si se van a hacer guardia de manera voluntaria a la 57 es
porque gozan del salario mínimo y de todas las demás prestaciones por parte de la
empresa Cervera/Hoyos/Yam C. y Company, S.A. Por eso el repudio, pero no a la bandera,
sino al uso inmoral a que se le somete.
POR OTRO LADO, es de agradecerse por parte de los nativos de
aquí el que gente como usted nos dé su visto bueno, porque hay gente más mal
agradecida, que es muy capaz de morder la mano que les da de comer, pero se ve que usted
no encaja en esa caja; por mi parte, chas gracias por fijarse que Mérida es
bella entre las bellas.
DON JUSTO. Me tocó recibirlo como militante activo del
partido dentro del marco de una asamblea pública realizada en su oriental Valladolid; en
ese evento, se me ocurrió decirle "no sabe usted en lo que se mete". Él de
manera tranquila y firme, me respondió "sí lo sé" y de inmediato comenzó con
ahínco a participar en las actividades del partido; luego, sin ninguna dificultad, ganó
la postulación como Candidato a la Presidencia Municipal de su pueblo; eran los tiempos
de don Víctor "el viejo", aquel gobernador que en su toma de posesión
manifestó que no toleraría el relajo y que prefería la injusticia al desorden.
FIEL a su compromiso, don Julio hizo campaña exitosa y
movió las almas de los votantes vallisoletanos y sacudió al sistema mismo y éste
respondió como sólo sabe hacer: Con violencia, con mentiras, con injusticia. Don Víctor,
también fiel a su palabra, reprimió a los que para él hacían el relajo; o sea, dejó
libres a los agresores y encarceló a los agredidos, pues ¿sabe usté?, así se hace la
justicia en mi pueblo. Y don Justo conoció el amargo sabor del pan que se da en la
cárcel, y siendo él un hombre bueno e inocente de todo delito, fue encerrado en las
sucias mazmorras del penal yucateco, ese que eufemísticamente se llama CERESO. Y como
dijo Mc Arthur, VOLVEREMOS. (J.S.C. Mérida, Yucatán, Méx., Febrero de 2001)
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