El presidente Fox, en la conmemoración
de los 84 años de la promulgación de nuestra Constitución llamó a todos actores
políticos de la nación a ceñirse a los marcos de la ley y, particularmente, de nuestra
Carta Magna. Lo que no dijo es qué hará el poder que representa para hacer que respeten
la Constitución y las leyes del país aquéllos que como los cerveristas cínicamente las
transgreden.
Cervera y los cerveristas se burlan no sólo
del pueblo sino de quienes a nombre del pueblo tienen, como el presidente de la República
y el Poder Judicial de la Federación, la obligación elemental e ineludible de hacer que
se respete el estado de derecho en nuestra patria y de castigar a quienes se resistan a
hacerlo, sobre todo, si son funcionarios públicos que juraron guardar y hacer guardar
aquella Constitución y aquellas leyes al ocupar sus cargos.
El cacique Cervera está atentando contra el
orden jurídico de México y contra el Pacto federal desde hace bastantes semanas al
negarse a acatar el fallo del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación y
sigue muy feliz porque no ha recibido el castigo que merece. Como Poncio Pilatos, y
cual ha sido su estilo desde que era joven, se ha lavado las manos, cada que ha tenido la
oportunidad de hacerlo, diciendo que nada tiene que ver con la actitud de los 14 diputados
que han puesto la cara y han aceptado el papel de prestanombres en el enfrentamiento con
el Trife. Sin embargo, todos saben, incluyendo a Fox y a su secretario de
Gobernación, Santiago Creel, que es Cervera y nadie más que él el único
y verdadero autor intelectual del ataque contra la integridad de la nación, pues sin sus
órdenes sus gatos no se mueven.
Las declaraciones presidenciales contrastan con la
conducta asumida por quien las hace porque mientras por un lado habla de la necesidad de
ceñirse a la ley, por el otro les da alientos a los transgresores de la misma para que no
sólo se mantengan en su actitud, sino para que den cada vez más pasos en el sentido de
reforzar su conducta delictiva. Es por esto que los Cerveras y las myrnas están
envalentonados pues creen que ya la hicieron; que como hasta hoy no han recibido la
respuesta del gobierno federal que merecen y que la inmensa mayoría de los yucatecos
estamos esperando, lograron ya su objetivo de mantener en su poder, aún con el repudio
generalizado de la sociedad, los poderes del Estado.
Cervera, sus diputados abyectos y sus
consejeros "chafa", en su afán de avasallar al pueblo e imponerle la voluntad
del cacique y sus inconfesables intereses, no han tenido escrúpulos para desnudarse
moralmente y mostrarse delante de todo el mundo en toda su condición de tramposos. El
cacique ha ordenado a sus lacayos del consejo electoral espurio que se sigan adelante en
su loca carrera de cometer ilícitos sancionables con multas y cárcel por las leyes no
sólo electorales sino penales del país.
Han anunciado estos incondicionales de Cervera
que en la caricatura de elecciones que están "organizando" van a usar un
padrón electoral obsoleto, el de 1998, sin que, además, tengan el más mínimo derecho a
usar, pues no cuentan con la autorización del propietario de los derechos sobre él que
es el Instituto Federal Electoral, IFE. A estos delincuentes, que se sienten impunes, les
importa un mísero cacahuate que se queden sin votar, en caso que consumen su fechoría,
decenas de miles de personas inscritas en el padrón después de aquel año.
Otra de sus hazañas ha sido la de inscribir a dos
"partidos" paleros "clonados" del PRI con carácter de urgente, el
"Partido Alianza por Yucatán" y el "Partido Yucateco" para que, junto
con un insignificante partiducho, el Partido Alianza Social, resaca del 2 de julio, cuyo
dirigente local, ha declarado, cínicamente, que, "para no fallar", inscribirá
a su membrete en ambos consejos, el legal y el espurio, sirvan de patiños al tricolor, en
el remedo de elecciones que pretenden realizar.
Los delincuentes electorales auspiciados por los 14
diputados cerveristas y por el propio cacique han llegado ya demasiado lejos en la carrera
de simulaciones que llevan a cabo y se hace urgente ya que el gobierno federal,
particularmente, el Trife y el presidente Fox, pongan un hasta aquí a su aventura
rupturista. Es inconcebible que ni el gobierno federal ni el Trife hayan hecho lo que se
necesita para parar la aventura del Cerverato que, de triunfar, sería la puñalada
a la incipiente democracia que, con muchos esfuerzos y sacrificios, se está construyendo
en el país.
Si fuera necesario que el gobierno foxista pagara un
costo por reducir al orden al cacique bien valdría la pena ese pago si se le compara con
el que tendría que pagar de no hacerlo. Si Cervera consigue congelar al Consejo
Electoral del Estado insaculado por el Trife gracias a la indiferencia cómplice de
quienes están obligados a intervenir para que la legalidad vuelva a imperar en Yucatán,
y realiza el caricaturesco proceso electoral que se propone, el que se convertirá en
caricatura será el gobierno de Fox. Es hora ya de que el hombre de las botas
demuestre que sabe actuar y no sólo hablar. (F.P.S. Mérida, Yucatán, febrero de
2001)