El presidente Fox llegó a
la Junta Federal de Conciliación y Arbitraje de la ciudad de México a anunciar la
modernización de ese tribunal laboral en el que se reciben anualmente 50 mil demandas
pero sólo se tiene capacidad para atender 36 mil, habiendo 90 mil en trámite
actualmente.
El Presidente recurrió a una charla motivadora para incitar a los
empleados a hacer un trabajo de "excelencia". Y utilizó la
"parábola" de los albañiles: Uno que veía su trabajo sólo como colocar
ladrillos "y realmente le aburría y carecía de toda motivación. Otro albañil
pensaba que al estar poniendo ladrillos estaba construyendo un edificio que sería
hermoso. Pero otro albañil veía más allá, no sólo que estaba construyendo un edificio
sino que estaba construyendo una institución educativa que equiparía a chiquillos y a
jóvenes con conocimientos, con elevado nivel educativo, para transformar a su país.
Este, ciertamente, llegaba motivado a su trabajo, llegaba a hacer su tarea con calidad y
regresaba a su casa satisfecho".
La nota periodística que aquí reproduzco, luego de reportar que los
empleados de la JFCA escucharon con atención al presidente, repitió la siguiente frase
pronunciada por Fox casi al final de su charla: "Como señalé por ahí,
cambiamos la "V" de la victoria por la "T" del trabajo. Y hoy en cada
rincón del país, cada mexicano y cada mexicana está haciendo su tarea con más calidad,
con más entrega, con más entusiasmo y más motivación".
Y la parábola devino en paradoja, la comparación evidenció su
absurdo: Ya no hay albañiles aburridos ni motivados a medias, hoy todos hacen su
tarea con calidad y regresan a sus casas satisfechos; pero, entonces, ¿por qué tan sólo
en esa Junta hay 90 mil demandas laborales acumuladas? ¿Cuántas de ellas serán de
albañiles? ¿Cuántas más serán las acumuladas en todas las Juntas del país? ¿Cómo y
por qué, si por obra y milagro foxista cada mexicano y cada mexicana están entusiasmados
y motivados con su trabajo, hay tantas quejas laborales?
Que no te quepa duda, lector: detrás de esos expedientes laborales hay
una larguísima y persistente cadena de injusticias laborales, la mayoría de las cuales
no llegan a las Juntas de Conciliación, porque los trabajadores mexicanos en su mayoría
o son ignorantes de su derechos laborales o de plano desisten de acudir a los tribunales
porque pierden más en tortuosos trámites que si se arreglan directamente con sus
patrones, aunque éstos les liquiden por debajo de la ley.
Las pláticas "motivacionales" son parte del arsenal
neoliberal muy en boga hoy en día, bajo el supuesto de que bastan para que los
asalariados cambien radicalmente su actitud hacia el trabajo que realizan, eludiendo el
hecho fundamental de que la mayoría trabaja sin que sus salarios les permitan satisfacer
así sea las más elementales necesidades de alimentación, transporte, ropa, calzado y
habitación, como si las palabras nutrieran, trasladasen, vistiesen y protegieran de las
inclemencias del clima. ¡Qué mayor motivación quisieran que se les pagara lo justo!,
Que no hay mejor aliciente para el trabajo que vivir de él y no de la caridad que lastima
la dignidad humana.
No hay duda de que para muchos un buen salario no es estímulo
suficiente para hacer un trabajo de calidad equivalente y que los seres humanos
necesitamos hacer de nuestros objetivos laborales ideales por los que valga la pena poner
hasta el alma. Pero es inhumano y necio esperar de millones de mexicanos que trabajan por
necesidad y no por gusto, y que a cambio de ello percibe ingresos que no les permite por
sí mismos resolver sus necesidades materiales más elementales (¿puede haber peor
frustración personal y social que ésa?), que por el simple hecho de que Fox sea
presidente "cada mexicana y cada mexicano" hoy ya estén
dispuestos a hacer todavía más sacrificios de los que han hecho a lo largo de casi 20
años de empobrecimiento constante sólo por el voluntarismo de un Presidente.
Tiemblo sólo de pensar en que Vicente Fox crea sinceramente que
los mexicanos, hasta los que no tienen trabajo, estamos todos muy motivados y que lo
único que nos impulsa es la grandeza de la patria que nos imbuye el entusiasmo por el
trabajo, como si las motivaciones fuesen las mismas para todos.