En el primer
día de la presente semana se conmemoró en todo el país el "Día de la
Constitución", que enmarca las leyes generales de todos los mexicanos que como
Nación nos dimos desde el ya lejano 1917. Lo triste de la fecha, es que al parecer
entrará a revisión si los legisladores y demás actores jurídicos y políticos se ponen
de acuerdo, sufrirá una profunda "actualización" según declaraciones del
promotor de esto, el Presidente Vicente Fox.
Y digo triste, porque con sus 84 años de
vigencia, nuestra Constitución es una jovencita respecto a las de otros países, como por
ejemplo la de Estados Unidos de Nortemamérica, que tiene en su haber más de 200 años y
en todo ese tiempo, no tiene ni 50 enmiendas o remiendos, como ha pasado con la nuestra,
lo que en vez de demeritarla la ha enriquecido.
Nuestra Constitución de 1917 en su
promulgación en Querétaro fue motivo de discursos durante largos años y que emitieron
toda clase de personajes, que empezando por los presidentes y gobernadores y terminando
con políticas y politiqueros que se escuchan en su nombre para pasarla por alto y si en
cambio imponer sus propias leyes.
Es conveniente mencionar que la revisión a
nuestras leyes si se hiciere que se analice si todas esas enmiendas sufridas
durante 71 años y que fueron producto de antojos presidenciales, que se verifique si son
útiles y si no, para dejar pasarlos sin efecto esos parches y quizá sus artículos sean
más fáciles de entender y de aplicar dejándolas como las inspiraron los diputados
constituyentes.
Por otra parte, es menester también decir
que lo que necesitamos en nuestro país no son leyes nuevas ni más sofisticadas, tal y
como Fujimori y Chavez hicieron en Perú y en Venezuela, que se acomodaron a
los fines de esos tiranos y que espero no pase en México, con esta euforia de
"cambiar todo", sino lo que nos urge a los mexicanos es la cabal aplicación de
la Ley, nos guste o no nos guste. Que nuestras propias autoridades sean las primeras en
respetar la Ley, que un día juraron respetar y hacer respetar.
Por lo tanto se tiene antes de revisiones y
demás a las leyes, el buscar la fórmula para cambiar nuestra mentalidad, que hoy en día
está basada en lo ilegal, la impunidad la indisciplina, la evasión y toda una gama de
corruptelas, que es lo común en nuestros días sea el cuidarse de todos y contra todos,
como dice el dicho "pagan" justos por pecadores, pero ni modo, no te puedes
confiar en nadie. Así de arraigada está la corrupción en México, pues lo mismo roba el
político de alto nivel, como el más humilde burócrata o policía, así como el
distinguido profesional que birla al pobre e iletrado como el más pobre artesano, sea
albañil, carpintero, mecánico, etc., que en nuestra época es casi seguro que no exista
alguna persona que haya tenido problemas que hayan terminado en un tribunal, donde ya
sabe, los expedientes duermen el sueño de los justos, donde para despertarlos, habría
que dar un "cañonazo" de varios miles de pesos y así, en fin, es el cuento de
nunca acabar o círculo viciosos en que está inmerso el mexicano.
También somos proclives a una doble moral
respecto a la Ley, si me conviene, la obedezco; si no, desacato, conllevando con esto un
ejemplo negativo para las nuevas generaciones para violarse, dice el "vulgo"
general. O como dicen por ahí los chilangos: la Ley es para los bueyes de sus
compadres".
Y para concluir con esta perorata, si en
nuestro querido Yucatán quienes se han hecho sordos a la legítima aplicación a la
legalidad, en un acto de respeto y de humildad para esa Ley que dijeron defender,
revisaran el actual problema electoral que se ha creado "todo por no cumplir con la
Ley", que se revise este problemon desde sus orígenes y que se acepte cumplir con lo
que se manda por esa vía legal, y verán que todo se arregla en unos minutos. Eso sí,
fuera máscaras, estás con la Ley o contra ella. (M.A.G.G. Mérida, Yucatán, Méx.,
Febrero de 2001).
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