La crísis política que ha vivido el gobierno
nacional, con relación al proceso de paz y a su entorno político, nos indican ciertos
puntos de partida que deben ser fundamentales para adquirir la bien deseada paz en
Colombia, que mas que paz debe ser un cese al fuego unilateral, nos indica
fundamentalmente y nos recuerda que negociar la "paz" en Colombia a espaldas de
las Fuerzas Armadas es un imposible. En efecto, en un país en guerra, en donde el Estado
es débil, los actores armados tienen la voz primera en la posible solución de los
conflictos. De ahí que la suerte de nuestro país dependa de la evolución de la
correlación de fuerzas entre los actores armados: guerrillas, militares y paramilitares.
Podemos definir como primer factor dentro
del proceso de identificación de la guerrilla, el surgimiento de la resistencia comunista
contra la violencia oficial, esta situación a finales de la década de los años
cuarenta, los cuales tenían ya una larga tradición de lucha y organización. De igual
forma debemos referirnos a las luchas agrarias las cuales geográficamente se llevaron en
la región del Sumapaz y del Tequendama, de los cuales encontramos antecedentes desde los
años 30, que finalmente terminarían en la formación de organizaciones de orden social,
que contaron con el apoyo e impulso de organizaciones que ya poseían un pensamiento
socialista o del llamado agrarismo revolucionario.
Posteriormente debemos mencionar que en los
futuros "enclaves comunistas" de autodefensas el trabajo de agitación política
y sindical se inicio temprano, hacia los años veinte, donde se trabajaba en la
organización de núcleos socialistas; así pues con una buena planificación el
nacimiento de las guerrillas comunistas actuales tiene su origen inmediato en el conflicto
militar que tuvo lugar en las regiones de autodefensa en el año de 1964. Un rasgo
determinante en el desarrollo de las luchas agrarias, desde las primeras décadas de este
siglo, ha sido determinado por la utilización combinada de formas de acción legal e
ilegal.
Cabe mencionar que dichas acciones de los
grupos campesinos era por la lucha en contra de la expansión en las haciendas, situación
que se llevo a cabo durante cinco décadas. El partido comunista tuvo pues desde sus
orígenes una importante implantación y establecimiento en ciertas regiones que día a
día adquirían un nivel conflictivo mas alto fundamental para ganar adeptos. Todo este
proceso que se ha delimitado y definido como el de "la violencia", tenia una
franca lite en contra de los intereses de los grandes hacendados, como forma de defensa de
la desatada violencia y ataques partidistas, donde se buscaba crear una contra parte en
cuanto a los gobiernos conservadores y la dictadura militar, estos tres como los factores
determinantes que sumados a situaciones posteriores llevaron al origen y establecimiento
de lo que conocemos hoy en día como "la guerrilla".
Dentro de la importancia histórica en la conformación de los
grupos guerrilleros. , podemos mencionar que es posteriormente en el sur del Tolima, en
donde se ubicaron los principales núcleos guerrilleros comunistas y que constituyeron al
igual que los Llanos Orientales, la región de mayor concentración de grupos armados. De
ahí en adelante se llevaron a cabo los procesos que poco a poco los consolidarían como
un grupo fuerte, a pesar de los intentos del gobierno de atacarlos y de acercarse a ellos,
los cuales serian imposible, y en cierta manera terminaría por afianzarlos
indirectamente, pues cada ves se dividía en grupos mas pequeños, y aunque fue difícil
lograr la unión de dichos grupos, ayudaron los cambios políticos que se presentaron en
la época. Las zonas donde existía un mayor despliegue de dichos movimientos, jugaron un
papel determinante, principalmente en Marquetalia, lugar que es considerado de mayor
fluctuación social, y donde se dio origen a las "autodefensas de Marquetalia",
que después formaría, gracias a la vinculación del Partido Comunista de Colombia, las
guerrillas de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (F.A.R.C.), después de
sobrevivir política y militarmente, en cierto momento a enfrentamientos con guerrillas
liberales, y a los ataques directos y casi certeros con las fuerzas del Estado que los
había declarado objetivos primordiales ya sea para exterminarlos o para desmovilizarlos.
Como podemos ver dentro de la conformación
de la guerrilla en Colombia, juegan papel fundamental las divisiones en la estructura
política y social. La guerrilla en nuestro contexto esta fragmentada, pero la
fragmentación lo lleva a consolidarse en territorios donde el estado nunca ha hecho
presencia, y donde las instituciones y los partidos políticos permean sus necesidades
para explotarlos y utilizarlos como potencial electoral. En esta lógica los grupos
guerrilleros se apoderan de tales regiones e imponen las reglas de juego, por lo tanto su
poder se fragmenta, hay una descentralización del poder, con relación al bloque
principal, pero este es fuerte en algunos sectores, y débil por decirlo así en otros
sectores, donde se presentan otros grupos como los paramilitares quienes se consolidan
como grupos de autodefensas para algunas regiones y adquieren cierta representatividad
militar mas no política, debido a que ellos no persiguen ningunos ideales políticos, si
no que son producto de esa toma del poder por medio de las armas por parte de los grupos
guerrilleros.
Los sistemas de financiamiento son propios
para estos grupos al margen de la ley. Vivimos o somos testigos de una guerra de
guerrillas, militarmente animada por tres partes, la guerrilla, los paramilitares y los
militares, quienes detentan el poder en distinta forma, y se legitiman unos en el poder
popular, representado en nuestros dirigentes, otros en el poder y uso de la fuerza y de
métodos coercitivos, y otros como método de defensa. Estructuralmente, como decía, la
financiación de estos grupos es muy particular, la guerrilla se financia a través del
pillaje, los secuestros, las vacunas y recurren como caja menor a la antigua caja agraria,
hoy en día Banco agrario, y al narcotrafico, principalmente. Los paramilitares
denominados como grupos al margen de la ley son en igual forma financiados por
organizaciones afectadas por la guerrilla, como los ganaderos, y los grandes hacendados,
al mismo tiempo se dedican al narcotrafico pero en zonas distintas, donde ellos poseen
poder local consolidado por la intención de defensa.
Es necesario señalar que en muchas
regiones la guerrilla se ha ganado el apoyo voluntario de algunos sectores de la
población al presentarse como solución eficiente de agudos problemas de seguridad, de
justicia, de orden, de falta de estado, llevando a esta a convertirse en terrorista por su
intención sistemática de dominación que producen la forma y el uso de la violencia para
llevar a cabo acciones militares, es decir una forma alterna de violencia para demostrar
una seguridad.
El conflicto armado con las guerrillas en
Colombia tiene que plantearse de manera consecuente como un problema político y asumir
todas las consecuencias de este planteamiento, el cual debe demostrar y significar el
reconocimiento por la disputa de poder que esta condicionada a las leyes propias de los
enfrentamientos políticos y poco tienen que ver con la buena voluntad de los individuos.
Por otra parte, a la guerrilla se le
presenta el horizonte un tanto despejado y con posibilidades de fortalecer a un mas su
estructura militar, política y económica, y ampliar así su poder político en las
regiones, mientras que el gobierno se dedica a crear distractores para ocultar la
verdadera magnitud de los hechos. Y los paramilitares buscan la consolidación militar que
les permita hacer frente a las avanzadas políticas, económicas y militares que han
desarrollado los grupos alzados en armas para ganar una guerra, y adquirir aún más la
iniciativa en los procesos que se llevan a cabo.
Finalmente se debe dar una
reestructuración del frente militar en las fuerzas armadas, las cuales, para el autor,
han estado a merced de un ataque frontal por parte de los otros grupos armados, que
siempre han tenido la iniciativa y han sido recompensados con el poderío militar que
demuestran hoy en día a la sociedad. Esta reestructuración debe presentarse en las
acciones que se llevan a cabo para afrontar este flagelo y lograr así un equilibrio donde
las condiciones de guerra sean mas justas, y permitir hablar de ganadores o perdedores
pero sustancialmente y no parcialmente. Al mismo tiempo es hora pues de traducir las
fuerzas organizadas de la sociedad popular y democrática en un Proyecto Político
Alternativo. La tarea no es fácil, pero se cuenta con importantes avances que si bien se
encuentran aún dispersos, coinciden todos en la necesidad de constituir un Frente
Político Democrático que releve del poder a los responsables de la guerra, que
interprete a los 20 millones de colombianos sumidos en la miseria, que refleje tanto el
contenido social que reivindican los grupos guerrilleros, como la aspiración legítima de
la mayoría de nuestros militares de devolverle la dignidad a las Fuerzas Armadas.
*Politólogo de la Universidad del Cauca
e investigador. Ha publicado en revistas nacionales e internacionales. Correo
electrónico: jcaicedo@emtel.net.co
|