Editorial
Cuándo ¿enloqueció?
Quizá la pregunta
anterior que aparece en el título suene muy dura y habrá lectores que sientan algo de
temor por que este semanario lo plantee tan crúdamente. No se preocupen, no pasa nada (el
gobernador financia un pasquín que pudo llamar al presidente Zedillo homosexual y
nada le pasó, aunque claro, ni somos voceros del señor y menos éste tipo es... como el
presidente que se fue), porque la verdad, no somos importantes para el gobernante.
Volviendo al tema, qué es lo que pasó con
el gobernador: ¿Por qué se porta así? ¿Cuándo sucedió? O más bien, ¿desde cuándo?
Quizá conviene analizar lo siguiente:
¿puede enloquer en la frontera de los 70 años un individuo que a los 17 ó antes de los
21 comandaba turbas enardecidas para asaltar comercios, allanar predios y tirar
gobernadores?.
¿Puede alguien enloquecer en los albores
de la vejez si antes, a los 30 ó 45 años, ya había comandado nuevas turbas para tirar
gobernadores, seguía azuzando a grupos contra sus adversarios y actuaba con tremenda
impunidad?
Pero mejor hablaremos de las cosas, siendo
positivos. Hay quien le llama a esto acertividad. En ese caso, preguntaremos no si
está demente si puede alguien estár cuerdo cuando de manera perversa mueve los
hilos del poder para arremeter contra cualquier cosa que no le sea favorable...¿Puede?
Como están las cosas, Cervera
tendría miedo a una revuelta porque tantas veces le sirvieron para tumbar gobernadores
que, en caso de haberla, en alguna parte de Yucatán, lo haría sospechar que su final
anda cerca. Sin embargo, con ese método de pensar en positivo, volvemos a preguntar ¿Cervera,
enloqueció ya? ¿Muestra el gobernador signos de demencia por la actitud que mantiene?
¿Quedó loco por lo que estamos viendo que se atreve a hacer y decir?
La respuesta se puede inferir de los
siguientes conceptos: ¿Acaso Cervera ha conciliado a las partes de un conflicto,
cualquiera que este sea, para que hagan las pases? ¿En sus cinco años y en los cuatro
anteriores, hizo algo en pro del diálogo y de la pluralidad? ¿Ha pugnado alguna vez por
la unidad de los divididos sectores empresariales? ¿Será cierto que nunca se ha metido
en la vida privada de los actores políticos, ni les ha intervenido sus teléfonos?.
Si alguna de esas cosas se hubiera dado,
tendríamos un perfil diferente del caso clínico que ahora nos ocupa.
El Diario de Yucatán antes y ahora,
teniendo como acompañante al Lic. Santiago Creel, secretario de Gobernación del
nuevo gobierno que encabeza el presidente Vicente Fox, son las dos pesadillas que
aunque no le quitan el sueño, mantienen enojado furioso, a Víctor Cervera
Pacheco, dos veces gobernador de Yucatán.
Al primero, le atribuye histórica y
estúpidamente la fuente de todos sus males pasados. Al segundo, lo considera el
causante de sus pesares futuros. Lo cierto es que para Cervera y para su
futuro hijo, el PRI, solo por culpa del Diario ha perdido poder. Eso, leyéndolo al
revés, no es más que un monumento al periódico de la Vida Peninsular.
Considerado por él de lo que ha
procurado convencer a cientos de personas de sus simpatías, como el causante de
todos sus males, de nuevo, el gobernador de Yucatán arremetió en días pasados contra el
Diario, pero esta vez se cuidó de incluir como compañero de viaje y desventuras,
ni más ni menos que al secretario de Gobernación
La historia de las afrentas y de los
ataques hacia su gente, colaboradores, reporteros, y hasta con los simples articulistas,
es de muchos años atrás, tantos como larga es la lista de casos en este sentido.
Curiosamente se cometen por los mismos sujetos que, en pandilla, actúan impúnemente
ofendiendo e injuriando a cuanta persona no comulgue con el partido que aún no se va de
Yucatán.
Como se vio esta semana, un envilecido
sujeto, con poder, desafiante a cualquier diálogo, increpa con furia a un antiguo
reportero viendo en él quizá a la representación del medio al que no puede
evitar odiar.
Y como una prueda de que algo anda mal en
la cabeza del señor, el discurso contra Santiago Creel y el Gobierno Federal de la
semana pasada, quedó atrás para dar paso a un nuevo verbo, más propositivo, como si
fuera un canto de sirena.
Resulta increíble que, a estas alturas, la
sociedad tenga que estar soportando esta clase de vejaciones y nada ni nadie las castigue.
No cabe duda que será largo el camino del cambio.
Qué explicación dará entonces Cervera
del triunfo de Fox en el país y de otros tantas victorias en estados mexicanos que
ha tenido la oposición. ¿La misma?
Acaso son los yucatecos que leen el Diario
en el Distrito Federal los que sacaron del gobierno capitalino hace tres a.años al PRI;
Lo leerán en Guadalajara, Jalisco; Monterrey, Nuevo León; Querétaro, Chiapas, etcétera
que ya se han dado autoridades emanadas de la oposición.
En fin, dicen que para grandes males,
grandes remedios. El manicomio espera.
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