Uno se
pregunta ante los actuales acontecimientos que vive el Estado, si todavía existe en
Yucatán alguien que apoye a Víctor Cervera y el gobierno que encabeza. Uno no
puede dejar de sorprenderse cuando descubre con estupor que ciertamente todavía existe
gente en Yucatán que apoya abiertamente al Gobernador.
No obstante, el asombro es mayor cuando Uno
se da cuenta que quienes están públicamente con el Gobernador son aquellos que en
función de los intereses que representan, deberían tomar distancia de alguien que llama
traidor a quién no piensa como él (ya lo decía un importante empresario de la
entidad cuyo nombre me ha prohibido publicar: "A partir de ahora, quién acuda a los
eventos del Gobernador estará apoyándolo abiertamente").
En realidad, Uno sabe que la
actuación de las cámaras y asociaciones empresariales por ejemplo, no debería
sorprender a nadie. Guardaron silencio cuando todo el lío comenzó y ahora que la
situación se pone difícil, acuden en tropel al Congreso del Estado a ofrecer una
propuesta que tiene su origen en aquellos que iniciaron todo el relajo (por supuesto,
no deja de ser sospechoso). Los empresarios actúan con "calidad
moral" (a decir de Juan Zacarías, prominente empresario progreseño)
haciendo de la Ley una mercancía con lo que se puede negociar. Nunca han expresado una
opinión representativa de lo que son durante el gobierno de Víctor Cervera
y nunca en este sexenio (¿o debería decir "maximato"?) han defendido a
sus agremiados que han sufrido los abusos del gobierno local. Y Uno sabe que los
casos sobran: El famosos decreto ganadero de principios de sexenio; la arbitraria
detención de las importaciones de henequen (por cierto, aquí a los empresarios henequeneros
les va peor pues no solo no los defienden, sino que además prefieren callar. Se parecen a
los empresarios de las bicicletas y enseres domésticos que sufren cada entrega de
"apoyos sociales" a los campesinos en detrimento de las inversiones que han realizado
en sus negocios); el hostigamiento a los centros nocturnos del Grupo Bao (por
el pecado de que Uno de sus socios es Coordinador de Campaña de Patricio
Patrón)... en fin, la lista es larga. Claro, Uno sabe que existen sus
honrosas excepciones, tal es el caso de la Coparmex, pero una golondrina no hace verano.
Lo mismo pasa con otras organizaciones que
han preferido guardar silencio desde el principio de este gobierno a pesar de sus muchas
arbitrariedades. Aquí también Uno sabe que los ejemplos sobran: La Iglesia
Católica encabezada por un Arzobispo más preocupado por su relación con el poder que
por su relación con la verdad; las organizaciones profesionales como el Colegio de
Corredores Públicos, el de Contadores Públicos, el de Ejecutivos de Finanzas y otras (aquí
por ejemplo, la actuación de la Barra de Abogados provoca que a Uno se le salten
los ojos de las órbitas del susto) que brillan por su ausencia o por su indecencia
salvo por el Colegio de Abogados y el Consejo de Notarios (a las cosas hay que
llamarlas por su nombre) que han actuado en defensa de sus agremiados y de las causas
que representan como los profesionales que son; las instituciones educativas,
principalmente las universidades, que han convertido sus templos del saber en templos de
silencio en donde se hace de todo menos participar en el debate que hoy nos conmueve y;
los intelectuales (Uno se pregunta: ¿Dónde diablos están?) y artistas que
seguramente piensan que los problemas del Estado no son de su incumbencia.
Total que Uno concluye que quienes
apoyan al Gobernador son de dos tipos: O son muy tontos (Uno sabe que los hay)
o tienen intereses inconfesables que los unen al Gobernador y al actual gobierno que
encabeza. Pareciera que la memoria (de aquellos que apoyan y simpatizan con el
Gobernador) se les hubiera borrado, como si no supieran que frente a los seis años de
actual gobierno de Víctor Cervera se imponen todos los años durante los
cuales desestabilizó al Estado a partir de Graciliano Alpuche Pinzón. Uno
entiende que si antes de Víctor Cervera no había un gobierno estable y
eficaz era por que el propio Víctor Cervera no lo permitía.
Por otro lado, es evidente que a Víctor
Cervera ya se le paso la mano... Uno lo cree así, ¿Usted no? (F.G.M.
Mérida, Yucatán, febrero de 2001)
|