| Ante la inminente marcha que emprenderán los zapatistas hacia la Capital del
país en busca de oxígeno (¿?), no hay que mal pensar, del oxígeno que puede darle más
publicidad, luego de haber sido refundidos durante cinco años en lo más profundo de la
selva lacandona, es menester hacer varios comentarios.
Ciertamente que esta marcha de los
encapuchados se hace con la complicidad de algunas autoridades salidas de lo más
recalcitrantes y ante todo, que son "ciertos sectores de la izquierda, hoy cobijados
en partidos como el PRD, y otros minoritarios, que ven a los del EZLN como algo que ellos
jamás pudieron organizar durante los años sesenta del siglo recién concluido. Son esos
personajes que siempre están abanicando paros, huelgas y cuanta demanda se haga o
realice, y que además, quisieran que el país se encienda en llamas de una guerra total.
Son esos a los que llamo antimexicanos.
La gran mayoría de los mexicanos
afortunadamente todavía ve con recelo a ese tal Marcos, que se
autonombró defensor de los indígenas y que hoy quiere poner en jaque al Gobierno
Federal, que al parecer no ha encontrado la fórmula para acabar con este conflicto que
nunca debe exportarse de Chiapas, pues el ejemplo podría cundir, ya que sabemos que son
precisamente esos núcleos los más marginados y más pobres y que existen en todos los
estados, en todas las ciudades, incluyendo a nuestra flamante Capital de la República,
orgullosamente gobernada por un expriísta y hoy perredista Andrés Manuel López
Obrador, quien ya ha dicho que le dará toda clase de facilidades a los del Zapatour.
¿No que están prohibidas ya las marchas en el D.F?
"No hagas cosas buenas que parezcan
malas, ni malas que parezcan buenas", reza el viejo refrán, y a nosotros desde
chamacos nos enseñaron que quien anda con el rostro tapado o encubierto, es pillo, un
ratero o un abigeo, cuando menos. ¿Que diría usted, amable lector que un día se
apersone a su negocio un individuo o varios con los rostros encubiertos? De seguro que lo
más lógico es que usted salga gritando como loco que lo están asaltando. Ahora bien,
con toda esta marcha de esta pobre gente, quien sabe cuantos vivales, a lo largo de todo
el camino utilizarán una capucha para asaltar y perjudicar a sus vecinos o a cualquier
congénere que les salga al paso. En lo personal veo una intransigencia total de ese Marcos,
que para mí, es un vividor y que vive muy bien sin dar un golpe, costeado por quien sabe
cuales obscuros intereses, por lo cual, todo mexicano de bien, honrado y sobre todo
trabajador, debería de rechazarle su actitud y no prestarse al jueguito que ha puesto el
enmascarado y que muy alegre bailan algunos adversarios de México.
El haberle declarado la guerra al Estado
mexicano no es cosa de juego, por eso tienen las autoridades federales una papa caliente
que hoy mismo hay que empezar a enfriar. Me pregunto que harían los Estados Unidos,
Alemania, Francia, Inglaterra o Canadá si de pronto, en una selva lejana, un minúsculo
grupo de encapuchados le declaran la guerra a su Gobierno Constituido? De seguro miles de
marines y de Rangers entrarían en acción y en menos de lo que canta un gallo,
capturan a los cabecillas y disuelven ese movimiento, más a las malas que a las buenas.
¿Y crees amable lector que van a permitir que "mirones" perdón
"observadores", por ejemplo mexicanos vayamos ahí a hacer porras a los
insurrectos? Lo más probable es que nos enchironen por quien sabe que cargos, cosa que en
México no podemos hacer con los "hipis" de otros países que vienen a apoyar a Marcos
y hasta les damos "garantías de seguridad".
Que lamentable que esto y nada más una
cosa habría que ver. A los zapatistas les da la Ley alguna prerrogativa o protección y
cuales son. Pueden hacer todo lo que están haciendo o no. Por favor señores, revisen la
Ley y aplíquenla, es lo único que se puede hacer en estos casos. Benito Juárez nos dio
el ejemplo en el cerro de las Campanas. (M.A.G.G. Mérida, Yucatán, Méx., Febrero de
2001).
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